«Así como la vida se acaba, la pintura es infinita»

- Escrito el 26 marzo, 2018, 8:00 pm
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Fernando Sánchez y Juan, miembro de la Academia de las Artes, Ciencias y Letras de París,  es un consagrado pintor ilicitano con más de 200 obras. Señala el neocubismo como base de su pintura

Hablamos con un gran artista ilicitano. Sánchez y Juan es un maestro de la pintura, autor de verdaderas obras de arte reconocidas mundialmente. Siente orgullo por su ciudad natal, Elche. El que fue uno de los primeros galeristas de nuestro municipio nos cuenta su evolución profesional. La pintura es la forma artística con la que mejor se expresa.

¿Qué es el arte?
«El arte es una forma de vida en la que la persona se identifica con lo que le gusta»

El arte es una forma de vida en la que la persona se identifica con lo que le gusta, y practica lo que desarrolla su mentalidad. Todas las obras son un paso adelante en creatividad.

Vamos a hablar de la exposición permanente que tiene en Elche. ¿Desde cuándo presenta aquí sus obras?

Desde hace 2 años. Es una forma de exposición que noto que la gente valora, en unos minutos puede ver una exposición de 200 obras.

Hablemos del estilo de sus obras, ¿en qué se inspira?, ¿sigue algún patrón a la hora de pintar?

No sigo ningún patrón, pinto de forma espontánea. Cuando pongo un lienzo en blanco sobre el caballete siempre me impone, pero me salen las cosas solas. A veces me salen demasiadas cosas a la vez y esto perjudica el cuadro, se amontonan los temas y tengo que priorizar para tener claro lo que voy a pintar.

¿Recuerda su primera obra?

Mi primera obra fue un Cristo. Mi madre tenía devoción al Ecce Homo y yo, con solo 14 años, la dije: “mamá, yo te la pinto”. Ella pensaba que no era capaz porque no había pintado en la vida, pero yo insistí en hacerlo. Compré un lienzo de unos 50 cm y en mi casa se sorprendieron todos de cómo había quedado.

Pensé que si había podido hacer eso, podía también pintar otras cosas.

Supongo que hay cuadros que le llevan meses y otros años. ¿Cuánto es el tiempo que más ha tardado en pintar una obra?
«Mucha gente piensa que cuanto más tiempo tardes en pintar un cuadro, es mejor. Y no es así»

Mucha gente piensa que cuanto más tiempo tardes en pintar un cuadro es mejor. Y no es así. Yo normalmente realizo un cuadro en dos semanas, aunque a veces tardo unos dos meses porque me gusta cuidar los pequeños detalles.

¿Tenía claro desde pequeño que de mayor quería ser pintor, o fue por casualidad?

Fue totalmente por casualidad, yo digo que fue el milagro del Ecce Homo. Ese fue el inicio de otros muchos cuadros que vinieron después. Desde los 14 años hasta los que tengo, no he dejado nunca de pintar.

La pintra es, sin duda, una forma de expresarse, ¿Por qué la pintura, y no la escritura?

Hice algo de poesía y escultura, pero me gustaba más la pintura. Realmente he sido un trabajador del arte, es importante que la inspiración te llegue trabajando, tal y como decía Picasso.

Vemos que el geometrismo abunda en sus obras, ¿a qué se debe?, ¿qué pretende transmitir cuando crea nuevas obras?

Se debe a que, inconscientemente, necesitaba tener una línea en los cuadros. No buscaba un estilo. Quería hacer una línea, dibujada de forma literal, que quedara plasmada en el cuadro. Esa línea se fue marcando más, hasta que descubrí que había encontrado un estilo sin buscarlo.

Esa línea era una necesidad. De esa línea se extrae el realismo cubista que predomina en mis obras de ahora. El primer cuadro que tuvo la línea se llama La Mutación del Cangrejo en 1975.

¿Se vio influenciado por pintores o movimientos artísticos?
«Me gustaría ser recordado como un pintor que ha aportado algo dentro de la línea del cubismo»

En la vida vamos grabando en nuestro cerebro las cosas que más nos interesan. He visto muchas exposiciones y todo pintor tiene influencias de otros pintores.

Yo disfrutaba creando luces y sombras, lo que me permitió componer mejor. Al hacer ese cubismo, las líneas iban buscando una realidad de la percepción que yo tenía.

Se ha producido una evolución en los colores, primero fueron los tonos ocres y grises. ¿Este cambio está relacionado con su evolución como artista y su forma de pintar?

Sí. Mi inicio fue con colores brillantes y fuertes, luego me sentí cómodo pintando con los grises, ocres y negros. Con esa paleta de colores estuve entre 15 y 20 años, aproximadamente. Luego sentí la necesidad de colores más fuertes.

Sus obras se han expuesto en infinidad de museos de EE.UU., Alemania, Suiza, Italia, Francia e Inglaterra, además de España. Lo que empezó por casualidad, hoy ya es un reconocimiento. ¿Cómo se siente ahora?

Estoy siempre a la expectativa de lo que voy a hacer mañana. Pinto en mi estudio y vivo en el campo, hay silencio y trabajo bien allí. Solo estoy centrado en pintar.

Un pintor nunca deja de pintar, ¿no?
«Un pintor es el que pinta, no el que dice que es pintor y no pinta»

Un pintor es el que pinta, no el que dice que es pintor y no pinta. Conozco mucha gente que dice: “soy pintor pero me dedico a otras cosas”. Yo tengo que pintar todos los días, me siento bien y realizado conmigo mismo. Si a mí mañana me dicen que no pinte, no sabría qué hacer en este mundo.

¿Fue duro el principio de Sánchez y Juan? ¿Dónde estaba ubicado su primer taller?

Yo empecé en 1968 en una tienda de decoración de la calle Reina Victoria, donde tenía un taller en el sótano y hacía los marcos. Después, en 1976 inauguré la sala Sánchez y Juan, que antes se llamaba Sorolla.

Cuando inauguré la sala me propuse no ganar dinero, aunque sea extraño, sabía que si intentaba ganar dinero perdería la Sala. Me valía la pena tenerla cubriendo los gastos que se generaban. Quería que funcionara bien y que la gente se interesara por mis cuadros.

El Palmeral, la Dama de Elche, el Misteri y los bodegones son motivos recurrentes en sus obras. ¿Por qué?

Llevo Elche muy dentro de mi, es mi forma de hacerle un homenaje, pero pinto otras muchas cosas. Intento hacer una pintura que sea consecuente conmigo y que me diga algo.

¿Cómo vivió ser uno de los primeros galeristas?

Con una ilusión tremenda. Fue una época en la que me comunicaba con pintores y medios de comunicación. Lo pasé muy bien pero nunca dejé de pintar. Necesito pintar todos los días.

Ahora he montado esta galería con toda mi obra, cerca de 200 metros cuadrados. Me gusta ver los cuadros colgados, no me gusta verlos en el suelo.

Hace unas semanas conocimos la noticia de la muerte del artista Albert Agulló a los 86 años. ¿Lo conocía?

Sí, estuve en el tanatorio con sus familiares y amigos. Allí escuché su biografía, aunque ya la conocía, y fue un momento muy emotivo. Fue un pintor que influyó en el arte contemporáneo.

¿Qué destacaría de sus obras?

Me gustaba mucho cuando hacía unas maderas quemadas sobre un lienzo u otra tabla de madera. Era muy expresivo; a veces hacía paisajes o algo abstracto.

¿Qué le diría a una persona que le apasiona la pintura, pero no ha tomado la decisión de que sea su vida?
«Si todos los días te cansa pintar, es que no eres pintor»

Yo le diría que si lo quiere hacer seriamente, que lo haga bien. El ´camino del arte` es duro e intenso, hay que vivirlo interiormente. Si todos los días te cansa pintar, es que no eres pintor. El pintor lo pasa bien pintando.

Hay mucha gente joven que cuando empieza a pintar, mantienen y ven el color. Si el color no se ve es muy difícil pintar.

¿Alguna anécdota que quiera compartir?

Me vienen a la mente dos. Una vez estaba exponiendo en Madrid y me fije en un hombre que miraba muy detenidamente mis cuadros a distinta distancia. Noté que esa persona era especial, devoraba los cuadros con la mirada. Resulta que ese hombre era pintor y, además, catedrático de Color de la escuela de San Fernando.

Otra anécdota es de otra exposición en Valencia. Un señor me dio la enhorabuena por mis cuadros, y me regaló uno de sus libros con una preciosa y poética dedicatoria. Era el pintor Francisco Lozano.

¿Algo que le gustaría pintar y todavía no lo haya hecho?

Así como la vida se acaba, la pintura es infinita. Yo estoy pintando ahora cosas que me apetecía pintar antes. Sigo teniendo cosas que quiero pintar y las pintaré. La creatividad no termina, vas evolucionando.

Si tuviera que quedarse con un cuadro de toda su obra, ¿con cuál se quedaría y por qué?

Con el Violoncello Blanco. Es una obra que recoge todo lo que quiero expresar. Es un bodegón muy personal donde mi estilo ha llegado a cierta madurez. Los años hacen aprender, y creo que cada año pinto un poco mejor que el anterior. Hay obras que las haces y piensas que no dicen todo lo que tienen que decir.

Ha recibido medallas, premios y reconocimientos por su trabajo. ¿Cómo le gustaría ser recordado?

Como un pintor que ha aportado algo dentro de la línea del cubismo. Es un neocubismo, no conozco ninguna pintura que sea similar a la mía. Eso me enorgullece, he conseguido expresar lo que yo verdaderamente siento de forma distinta.

¿Tiene algún lema?

“Haz el bien y no mires a quién”. Me gusta enseñar a gente a pintar así como comentar para ayudarles. Si tuviera espacio, tendría una escuela de arte gratuita.