El cáncer que no quería a las mujeres

La mutilación del pecho, la caída del cabello y la baja autoestima suponen una dificultad añadida a la lucha contra el cáncer de mama

- Escrito el 05 diciembre, 2017, 9:00 am
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Según datos de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), una de cada ocho mujeres tendrá cáncer de mama a lo largo de su vida. El cáncer de mama es el tumor más frecuente en las mujeres occidentales. En España se diagnostican alrededor de 25.000 nuevos cánceres de mama al año.

Desde la asociación explican que hacer frente a un cáncer de mama puede suponer el impacto real en todas las esferas de la vida de la paciente y de su familia y personas más cercanas. Es posible entrar en un proceso en el que es difícil mantener el ritmo normalizado de relaciones, se puede perder autonomía, y son comunes los cambios de humor y el miedo. Esto puede conllevar la dificultad para mantener diferentes actividades realizadas en sociedad y, con ello, la pérdida de grupos de referencia.

En España cada año se diagnostican alrededor de 25.000 nuevos cánceres de mama
Cáncer a los 39

María recuerda con toda claridad la primera sesión de quimioterapia tras la mastectomía por un cáncer de mama. Tenía 39 años, dos hijos pequeños y unas ganas tremendas de vivir.

“El tratamiento con quimioterapia fue terrible, algo que no olvidaré en mi vida. La primera vez, al llegar a casa tras el tratamiento, llegué incluso a perder la consciencia y me tuvieron que trasladar al hospital. Me dijeron era una reacción normal ante la quimioterapia, que así reaccionaban algunas personas”, cuenta María.

Con 39 años y con dos hijos pequeños María decidió luchar con fuerza

Generalmente esto se atribuye a la situación de estrés que se vive tras el diagnóstico del cáncer, pero las enfermas de cáncer de mama subrayan la falta de información sobre los efectos de los tratamientos. “Es como si no tuviésemos derecho a saber qué nos va a pasar”, destacan algunas mujeres que han pasado por lo mismo que María.

Afrontar el golpe

María tuvo que afrontar finalmente los efectos psicológicos sola. “Me pilló en agosto y todo el mundo estaba de vacaciones, así que al final me armé de valor y me dije que esto no iba a poder conmigo”.

Aun así, cuenta que una de las experiencias más duras de su vida fue cuando se le empezó a caer el pelo. “Como no quería verme calva, fui a la peluquería cuando todavía tenía bastante pelo, me rapé la cabeza y salí de allí con una peluca”. Sin embargo, tuvo que ponerse de espaldas al espejo para no ver como desaparecía su melena tras el sonido de la ‘moto’.

La caída del cabello es muy frecuente tras el tratamiento de quimioterapia. Los fármacos que se aplican provocan una destrucción del folículo piloso, destruyéndolo, y por tanto conllevan una pérdida del pelo.

El miedo a mirarse

A partir de ahí siempre iba con peluca y cuando se la quitaba se ponía un pañuelo, para que sus hijos no la viesen sin pelo. “Tardé mucho tiempo en reunir el valor para verme sin nada en la cabeza. Cuando no había nadie en casa lloraba y me desahogaba”, explica María.

«Tardé mucho tiempo en reunir el valor para verme sin pelo» (María)

El tratamiento le afectó a los huesos, con fuertes dolores, y la tuvieron que operar de unos miomas en los ovarios.

Desde la Asociación Española Contra el Cáncer señalan que los daños en los huesos son comunes tras la quimioterapia. “La médula ósea se encuentra situada en el interior de determinados huesos y se encarga de producir las células de la sangre como los glóbulos rojos, leucocitos y plaquetas. Estas células se dividen rápidamente, lo que las hace muy sensibles al efecto de la quimioterapia. Generalmente se produce un descenso más o menos importante en la producción de cada una de ellas”

Hoy hace ya siete años y todo ha pasado. Se ha reconstruido la mama y lo mejor de todo es que aprendió a alejarse de las personas que la deprimían. “Tuve el valor de decirles que a mí con esa mala energía no viniesen a verme. Ahora sólo estoy con quien me aporta buenas vibraciones. Camino mucho cada día, junto a mi marido que siempre ha estado a mi lado, apoyándome, y ya casi no tomo medicación”, dice María con una sincera satisfacción.

El cáncer de mama en los hombres

A pesar de que la mayor parte de los canceres de mama se diagnostican en mujeres, un 1% de este tipo de cáncer afecta también a los hombres.

Dada su menor incidencia, y un cierto pudor a reconocerlo, lo cierto es que poco se habla de cómo afecta este tipo de enfermedad a los hombres.

Un 1% del cáncer de mama afecta a los hombres

A la familia de Juan todavía les cuesta hablar de ello. Hace poco que falleció y sólo tenía 45 años. “Notó un bulto en la axila, pero no nos dijo nada. A los 10 días tenía ya un gran bulto. No quisieron operarlo por no tocar el pulmón y fue todo muy rápido”, recuerda su hermana.