El Elche comienza una nueva era

El ascenso a Segunda pone fin a tres años de caída libre y devuelve a la entidad al fútbol profesional en un momento crítico de su historia

- Escrito el 02 julio, 2018, 2:00 pm
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El 23 de junio de 2018 quedará ligado para siempre con letras de oro a la historia del Elche CF. Ese día el club ilicitano rompió un maleficio de tres años que le había llevado de estar consolidado en Primera División al pozo de Segunda B.

La afición franjiverde, sin apenas tiempo para recuperarse del impacto anímico del descenso administrativo, se encontró con su equipo en el pozo y a la entidad, paralelamente, acechada por las causas judiciales y las deudas. El Elche entró en peligro de liquidación y el consejo entendió que no había otra opción de futuro que regresar al fútbol profesional. “Haremos todo lo que esté en nuestra mano para volver”, afirmaba Diego García, presidente de la entidad, tras la noche triste de Cádiz, donde hace tres meses se consumaba la tragedia del descenso.

Inicio del regreso

Acorralado por las circunstancias y la necesidad, el consejo huyo hacia adelante. Puso la primera piedra para el regreso urgente a la categoría con la contratación de Jorge Cordero como director deportivo. El técnico cartagenero, gran conocedor de la categoría, apostó por un viejo conocido, Vicente Mir, para dirigir al equipo y por una plantilla repleta de jugadores expertos y con varios ascensos a sus espaldas.

Del pasado apenas quedó Nino, héroe eterno de la entidad, y Albacar, quien acabó rompiéndose en el campo, además de Sory Kaba, delantero emergente del filial. El Elche confeccionó una súper plantilla que arrancó la competición como un misil, situándose, goleada tras goleada, en lo más alto de la tabla junto al Mallorca, el otro ogro de la categoría.

Mientras hacía camino en la Liga, el Elche también se permitía el lujo de avanzar por la Copa, eliminando, entre otros, al Hércules en el Rico Pérez, lo que le llevó a una eliminatoria de prestigio ante el Atlético de Madrid.

Momentos de dudas

Sin motivo aparente, el Elche fue perdiendo frescura y alegría. Sufrió su primera derrota en la jornada 9, en Llagostera, y perdió la imbatibilidad poco después en el Martínez Valero ante el Alcoyano.

Una derrota ante el Formentera, en la jornada 14, abrió la primera crisis de la temporada, zanjada con la destitución de Mir a pesar de que el equipo era segundo. “Es una cuestión de sensaciones”, señalaron desde el club para justificar el despido.

El paso de Josico Moreno

El Elche se encomendó a Josico Moreno para corregir el rumbo, pero desde el principio se intuyó que no había química con el manchego. El equipo seguía sumando, pero con pasos cortos y sin transmitir emoción a la grada. La distancia con el liderato se amplió y el Elche llegó a estar una jornada fuera de la zona de promoción. Josico le dio al equipo un giro más defensivo aprovechando el mercado de invierno, desapareciendo de las alineaciones jugadores como Manuel Sánchez o Nino, determinantes en el desenlace.

Una serie de empates insípidos, sazonadas con alguna derrota, dejaron a Josico tocado, aunque su mala relación con la plantilla, y en especial su órdago a Nino, a quien abrió la puerta de salida de la entidad al poder en duda su compromiso como suplente, precipitaron su adiós.

Los movimientos en la plantilla, con las salidas de Benito, Golobart, Peris o Jiménez, o el malestar de Sory y Vallejo por su falta de protagonismo, tampoco ayudaron a la estabilidad emocional del vestuario durante esas fechas, a pesar de la notable adaptación de Jony Ñíguez, Josan, Zotko, Manu y Neyder, los refuerzos invernales, al grupo.

Momento clave

Nadie podía sospechar a finales de febrero que la dolorosa derrota en Ontinyent, con un gol encajado en el descuento, iba a ser una bendición a la larga para el Elche. El consejo no se aguantó más y despachó a Josico, cerrando la llegada de Pacheta apenas unas horas después. El fichaje del burgalés dejó fría a la hinchada franjiverde, que no encontraba motivos para la ilusión en el juego del equipo ni en el palmarés de un entrenador del que todo el mundo hablaba con respeto, pero que no tenía ningún gran éxito en su mochila.

Las dudas, sin embargo, duraron lo que tardó el burgalés en ofrecer su primera rueda de prensa y dirigir su primer entrenamiento. Su discurso vehemente y positivo y, sobre todo, su enorme capacidad de trabajo, sedujeron al entorno y al vestuario. El ‘huracán’ Pacheta entró con tanta fuerza en la entidad que se llevó toda la mala energía y la negatividad acumulada durante los últimos años.

El equipo ganó en seguridad defensiva y confianza. El Elche comenzó a mostrar su piel más dura, mostrándose como un equipo competitivo, capaz de ganar con solvencia como local y de no titubear fuera en escenarios tan exigentes como el campo del Alcoyano, Ebro o Formentera.

Regresa la ilusión
Los goles de Nino, el liderazgo de Gonzalo, la contundencia de Neyder y la experiencia de José Juan, claves del éxito

Vestuario y entorno llegaron a ilusionarse con la posibilidad de dar caza al Mallorca, pero el líder salió vivo de Elche y el equipo franjiverde se tuvo que conformar con la pelea por asegurar la promoción, a la que llevó invicto con Pacheta y tras pelear hasta el último minuto la segunda plaza al Villarreal.

En esta fase de la competición emergió la mejor versión de algunos jugadores que solo habían dado su nivel a cuenta gotas, como Benja, Sory Kaba o Manuel Sánchez. Pero la gran metamorfosis llegó en defensa con la irrupción de Neyder Lozano, quien aportó seguridad y contundencia a la zaga y formó una dupla extraordinaria con Gonzalo Verdú, líder en el campo del conjunto franjiverde.

Clasificado para la promoción a dos jornadas para el final, Pacheta pudo programar las eliminatorias de ascenso con la precisión de un cirujano. Repartió minutos, concedió descansos, midió las tarjetas y revitalizó a jugadores como Iván Sánchez, Nino o Sory, que llegaron al momento cumbre del curso repletos de pólvora y hambre.

Todos por el objetivo común
Pacheta acudió al rescate de un equipo amanerado y logró convencer al vestuario y a la afición de su verdadero potencial

También el veterano portero José Juan, indiscutible durante todo el curso, supo llegar a la hora de la verdad en plenitud, firmando un tramo final de competición brillante en el que además de paradas le dio al Elche la pausa y la tranquilidad que solo se alcanza desde la experiencia. La magia de Javi Flores, encarcelada durante gran parte del año en la banda, también apareció cuando más lo necesitaba su equipo para dar un toque de calidad y marcar las diferencias en ataque.

Otro de los éxitos de Pacheta fue mantener a toda la plantilla activada, con independencia de su participación, y convencer al grupo de que el objetivo común era mucho más importante que la situación individual de cada uno. El primero que lo entendió y tiró del carro fue Nino. Y si el líder se pone al frente a los demás no les quedó otro remedio que seguirle.

Esa sana competencia se vio reflejada, sobre todo, en la delantera, ya que los goles de Nino (16), Sory (13) y Benja (14) le dieron al Elche vida y fuego cuando más lo necesitaba.

Las eliminatorias

El Elche no tuvo, ni mucho menos, un camino fácil hacia Segunda. El sorteo de la primera eliminatoria le emparejó con el Real Murcia, un viejo conocido. La ilusión que provocó el final de temporada provocó una invasión de la afición a la Nueva Condomina, donde el Elche dio el primer zarpazo (0-1) con un gol de Benja. Siete días después, el equipo de Pacheta remataría la faena (3-2) ante un rival que nunca se entregó y que cayó de pie.

Tras apear a un acorazado como el Murcia, el Elche se midió al Sporting de Gijón B, un equipo que parecía asequible por su bisoñez, pero que apretó las clavijas al Elche hasta el límite. El equipo asturiano golpeó en el Martínez Valero tras una gran primera parte (0-1), poniendo al Elche contra las cuerdas. Nino, que entró desde el banquillo, arregló la situación con dos goles, el último anotado en el descuento, dando al equipo de Pacheta algo de aire para la vuelta.

El Gijón, el filial, con fortuna, logró inclinar la eliminatoria de nuevo, a un cuarto de hora para el final, con un afortunado tanto tras más de una hora de asedio franjiverde a la meta asturiana.

Con todo perdido, Pacheta volvió a invocar al viejo héroe y Nino acudió al rescate con un gol a seis minutos del final. Sory, ya en el descuento, firmaba el marcador definitivo (1-2) y metía al Elche en la gran final con una hoja de servicio impecable.

Llegó la final

El Villarreal B, con el que el Elche había protagonizado dos combates nulos en la Liga, era el último obstáculo hacia el ascenso. En plena dinámica positiva, y con la afición ilicitana entregada a la causa (20.000 espectadores presenciaron el último partido) el Elche sacó a pasear su pegada y experiencia para superar al filial (2-0) en un partido en el que de nuevo fue letal la vieja guardia: José Juan atajó un penalti y Nino anotó un gol.

Ya con el ascenso cuesta abajo, el Elche visitaba al filial con un ojo puesto en el mercador y otro en el cronómetro. Un tempranero gol de Benja hacía presagiar una tarde tranquila, pero el Villarreal B no se rindió y sometió a un tormento defensivo al Elche, al que rescataron los palos y las paradas de José Juan. El filial acabó por ganar (2-1), rompiendo la racha de 16 partidos consecutivos sin perder del Elche, aunque a nadie la importó.

Fue la derrota más dulce de los últimos años, porque implicaba el regreso a Segunda y el final de una pesadilla que se ha prolongado durante tres años.

…y el regreso a Segunda
«Hay que comenzar a trabajar ya para la próxima temporada», afirma el presidente, que marca como nuevo rumbo «volver a Primera»

La explosión de felicidad y entusiasmo en blanco y verde que ha vivido la ciudad tras el ascenso pone de manifiesto que la Segunda solo debe ser una estación de paso, un campamento base, hacia el verdadero objetivo del Elche: la Primera División.

“Este barco está lanzado, con las velas izadas y con el rumbo fijo hacia Primera, donde queremos llegar lo antes posible”, anunció el presidente, Diego García, durante su discurso ante el alcalde. El viaje de vuelta a la cima ya ha empezado.