Encuentran microplásticos en el 93% del agua embotellada

Una nueva investigación de la Universidad Estatal de Nueva York en Fredonia ha encontrado una cantidad sin precedentes de contaminación plástica en un 93 por ciento de agua embotellada

- Escrito el 19 marzo, 2018, 2:00 pm
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Los científicos analizaron 259 botellas individuales en nueve países de todo el mundo de 11 marcas diferentes. Sus pruebas encontraron evidencia de contaminación plástica en el 93 por ciento de las botellas. Un 4 por ciento también contenían lubricantes industriales.

La investigación se realizó en nombre de Orb Media, una organización de periodismo sin ánimo de lucro con sede en Washington, DC.

Contaron con la ayuda de un astrofísico

“Algunas de las botellas que probamos contenían tantas partículas que pedimos ayuda a un astrofísico que usara su experiencia contando estrellas para ayudarnos a contar los microplásticos “, dijo Orb Media en un comunicado de prensa.

Los tamaños de los plásticos varían desde el ancho de un cabello humano hasta el tamaño de un glóbulo rojo. Una de las botellas del estudio tenía una increíble tasa de concentración de hasta 10,000 partículas por litro.

Las principales marcas han negado tales evidencias. “Respaldamos la seguridad de nuestros productos de agua embotellada”, dijo la American Beverage Association en un comunicado.

Los plásticos pueden envenenar a los seres humanos

Los plásticos llevan aditivos que le otorgan sus propiedades (dureza, flexibilidad, rigidez, color, etc.). Muchos aditivos del plástico son peligrosos para la salud aún en muy bajas dosis

Hay cientos de estudios científicos que demuestran que aditivos comunes del plástico son muy peligrosos para la salud. Entre ellos destacan los bisfenoles, los ftalatos, el cloruro de vinilo, el estireno, etc.

Algunos de estos tóxicos son disruptores endocrinos. Esto significa que imitan el comportamiento de las hormonas. Incluso concentraciones pequeñísimas (partes por billón) pueden producir mutaciones graves a nivel celular en ambos sexos. Los fetos y los niños son especialmente sensibles a la disrupción endocrina.

Fuente: Conciencia Eco