«Estoy en deuda con el Elche porque ha hecho más por mí que yo por él»

Entrevista > Jesús García / Director del fútbol base del Elche C.F. y ex capitán del Elche Fútbol Sala (Callosa del Segura, 1981)

- Escrito el 05 junio, 2018, 10:00 am
23 mins
Jesús García llegó al club hace un lustro seducido por un proyecto ilusionante que acabó por convertir en realidad

Hay gente que necesita décadas y un gran ejercicio de memoria para ser recordada y otros que solo con abrir la boca dejan huella entre la gente que le rodea. Este último caso es el de Jesús García, mito viviente del Elche C.F., el primero que accede al Olimpo de la entidad ilicitana desde su sección de fútbol sala.

Jesús García llegó al club hace un lustro seducido por un proyecto ilusionante que acabó por convertir en realidad. Ahora, en su nueva etapa, el callosino ha hecho milagros en un fútbol base sin alas ni presupuesto tras el descenso del club a Segunda B. Jesús es un líder silencioso con una personalidad arrebatadora y una visión de la cantera que huye del tópico y lo convencional. “No soy jefe de nadie, sino compañero de trabajo. Soy director del fútbol base, pero si hay que cambiar una butaca lo hago, como todos en este club”, afirma.

Empecemos por lo más reciente, ¿cómo lleva su jubilación como jugador profesional de fútbol sala?

Bien, me había preparado para esta transición. He perdido las dos horas de entrenamiento, el pique y el día a día con los compañeros. Se echa de menos, pero intento hacer otras cosas, como correr o ir al gimnasio.

¿Qué es lo que más añora de su etapa de jugador?

El apagar el móvil durante dos horas y centrarme solo en entrenar, que me servía para evadirme de otras cosas. Supongo que cuando más lo notaré será en la pretemporada porque han sido muchos años sin vacaciones. No me voy a creer lo de tener vacaciones en agosto.

Llegó a la sección de fútbol sala cuando era un jugador consolidado en la élite y el equipo franjiverde solo un ilusionante proyecto. ¿Por qué dio ese paso?

Yo dije cuando firmé aquí que mi último club sería el Elche y que con él jugaría en Primera. Y se cumplió todo. Uno no siempre cumple sus sueños, pero yo sí los he cumplido. Vine porque, además de ser del Elche, sentía que era el momento idóneo. Mi padre es de Elche y mi madre de Callosa y siento mis raíces ilicitanas. En el club me convencieron con el proyecto, no me engañaron en nada. El Elche es un club que desde la humildad ha llegado a lo máximo.

Da la sensación de que la sección de sala ha vivido mucho en poco tiempo.

Todos los cambios que ha sufrido el club tras los descensos han tenido su reflejo en la entidad, que no deja de ser una parte del Elche.

Tantas experiencias en tan poco tiempo curten a una sección y la hacen madurar deprisa.

Sin duda. Sobre todo a la afición. El equipo ha dejado pequeño el Esperanza Lag y eso es muy importante. Hemos dejado fuera a 500 personas en un partido de play-off. Nadie ha puesto el pabellón así y nos hemos convertido en el segundo deporte de la ciudad, por detrás del Elche C.F.

Además, ustedes tenían una plantilla que conectaba mucho con la gente por sus raíces, ya que casi todos eran ilicitanos.
«La gente quiere que el Elche gane y al final le da igual de dónde sean los jugadores»

Sí, pero eso es porque la gente de la zona tiene mucho nivel. Eso no quiere decir que los que no son de aquí no valgan o jueguen peor. Yo no creo en eso. El jugador es jugador sea de donde sea. Si tienes seis jugadores de Elche y el equipo va bien, fenomenal. Pero si son de aquí y estás en la cola se puede volver en tu contra. La gente quiere que entre la pelota. La gente es del Elche, no de un jugador o del otro.

¿Cómo ha conseguido en tan poco tiempo convertirse en un icono del club y en un ídolo de la hinchada?

Soy el primer sorprendido. Siempre he dicho que ni en mis mejores sueños esperaba un trato así. Yo soy un tío muy normal. Me dejo querer, eso es verdad, pero como toda la gente del club. Todos somos muy cercanos. Puedo ser el director del fútbol base, pero he estado cambiando los asientos del estadio junto a mis compañeros.

Da igual el cargo, cuando el club nos ha necesitado para poner butacas, repartir entradas o ir a una cena de gala hemos estado todos. Lo más bonito de este club es su cercanía y que realmente es una familia. No es que haya caído bien, es que me he involucrado mucho. La realidad es que creo que el club ha hecho más por mí que yo por él, estoy en deuda.

Su despedida de la pista, además de emotiva, resultó espectacular. ¿Qué sintió?

Estaba aturdido. Es que una despedida así no la han tenido ni los mejores jugadores del mundo. Solo puedo tener palabras de agradecimiento para el club y para los aficionados.

Vayamos atrás en el tiempo. Sus inicios no tuvieron que ver con el fútbol sala, sino con el fútbol. ¿Cómo dio el paso de un deporte a otro?
«A mí me gusta el fútbol, pero lo que tengo y soy se lo debo al fútbol sala»

Jugué al fútbol hasta el segundo año de juveniles. Ese año, jugando un torneo de fútbol sala, me llamó ElPozo. Yo había jugado al fútbol toda la vida. A mí me gusta el fútbol, pero lo que tengo y soy se lo debo al fútbol sala.

Hay una leyenda urbana sobre los futbolistas que se pasan al fútbol sala…

Eso es muy antiguo. No es cierto. No es verdad eso de que el que no vale para el fútbol 11 se pasa al sala. Son dos deportes muy distintos.

Ahora que no nos ve nadie, ¿qué ve antes por la televisión, un partido de fútbol o uno de fútbol sala?

Veo fútbol, aunque a nivel de espectáculo es mucho más atractivo el fútbol sala. En general todos los deportes de equipo en pabellón, como el balonmano, el baloncesto, el voleibol… Son partidos más dinámicos y entretenidos.

¿Cuál es el mejor recuerdo que tiene del año de Primera con la sección de fútbol sala?

Me quedo con que estuvimos todo el año abajo -descendimos en la última jornada- y el pabellón siempre estaba lleno. Bajamos y nadie, ni de dentro ni de fuera del club, nos censuró nada. Fueron conscientes de que lo dimos todo y de que llegamos hasta donde podíamos llegar. Me quedo con que la gente disfrutó de los mejores jugadores del mundo en Elche y con que su equipo, por lo menos, compitió.

Pocas celebraciones más emotivas que la permanencia de este año.

Sí, quizás porque corría riesgo la continuidad de la sección si se llega a descender a Segunda B. Yo, desde dentro, viví muy tranquilo la permanencia. Disfruté más de la del juvenil y de la del Ilicitano, que se lograron el último día y ante tu gente.

Vayamos a la cantera. Usted hereda un proyecto muy condicionado por el recorte presupuestario provocado por el descenso. ¿Qué se encontró al llegar?
«Somos conscientes de que, aunque el Elche suba a Segunda, no vamos a tener un presupuesto mayor»

Cuando me ofreció el cargo el presidente, a finales de junio, ni me lo pensé. Soy un tío echado para adelante. Lo primero que se aplicó fue una reducción de presupuesto del 70% en la cantera, desde el Ilicitano hasta el último equipo. Es muchísimo lo que se recortó y sabíamos que iba a ser un año para sufrir. Pero si me dicen que los dos equipos más importantes se van a salvar en la última jornada en el Martínez Valero, aunque con sufrimiento, habría firmado.

Todo salido perfecto, pero tenemos que ser todos conscientes de que aunque el Elche suba no vamos a tener un presupuesto mayor. Vamos a seguir trabajando con esta humildad porque hemos visto que se puede.

Si hay ascenso a Segunda algo mejorará la cosa en su apartado.
«Nos gustaría manejar más dinero para hacer mejores plantillas, pero hay que ser realistas y el club ahora tiene otras necesidades»

A todos nos gustaría manejar más dinero para hacer mejores plantillas, pero hay que ser realistas y el club ahora tiene otras necesidades.

En qué se nota, además de no poder fichar a mejores jugadores para el filial, un recorte tan brutal.

En todo. En recortes en ojeadores, entrenadores, jugadores… Pero al final no me preocupa tanto porque lo que tenemos en casa es muy bueno. Además, la gente del club por el mismo dinero está haciendo más funciones. ¿Por qué buscar fuera? Al final, lo más importante y la clave de un vestuario es el entrenador y los que tenemos aquí son muy buenos.

Hace solo un lustro el Elche tenía convenios con casi todos los clubes de la provincia. ¿Está en su agenda recuperar aquellas conexiones?
«Cualquier club convenido que quiera trabajar con nosotros tiene la puerta abierta, pero dinero ya no tenemos»

No se han perdido esos contactos, pero la situación ahora es distinta. Antes el club estaba en Primera y tenía 70 clubes convenidos a los que les aportaba algo económicamente. Pero es que ahora no hay.

Cualquier club de la provincia o de Murcia que quiera ser convenido nuestro tiene las puertas abiertas. Dinero no tenemos, pero cariño, amor e invitarles al estadio, lo que quieran. Económicamente no podemos darles nada, ni un juego de petos. Es la realidad. El club referente de la ciudad y de la provincia a día de hoy es el Elche y recibiremos con los brazos abiertos a todos los que quieran colaborar con nosotros.

¿Qué interpretación hace de que en la plantilla del Elche solo haya dos jugadores (Jonhy y Primi) con ADN ilicitano?
«Hoy en día, con el fútbol tan globalizado, tenemos que quitarnos de la cabeza eso de tener jugadores de casa»

Me hace gracia cuando la gente pide canteranos. Me pongo a mirar otros equipos y no sé cuántos jugadores de Madrid tiene el Real Madrid o cuantos el Barcelona de La Masía. La gente lo que quiere es que gane su equipo por encima del sitio del que sean los jugadores. Yo me fui de mi tierra a otros equipos y me trataron como si estuviera en casa.

Hoy en día, con el fútbol tan globalizado, tenemos que quitarnos de la cabeza eso de tener jugadores de casa. Ojalá pudiera tener el primer equipo diez jugadores de aquí pero si no los tiene no es porque no quiera el club, sino porque a lo mejor no dan el nivel.

Ese es un mensaje claro y poco habitual por parte de un director de cantera.

Es que hay que ser claros y no todo el mundo vale. Antiguamente aquello de que formamos a nuestros propios jugadores lo podía entender, pero ahora todo está globalizado. Puedes ver con la misma facilidad a un jugador de Brasil de 15 años que a uno de aquí al lado. El Madrid trabaja la cantera, pero se ha gastado 46 millones en un chico de 16 años. Quitando el Athletic Club, por su filosofía, el tema de la cantera no es lo que era antes.

Entonces su mensaje cuál es. Formar jugadores, ¿hasta dónde?
«Que se nos vayan doce críos de nuestra cantera no hay que tomárselo como algo malo, porque quiere decir que algo bueno estamos haciendo»

Hasta que sean futbolistas. Y ojalá que puedan serlo en el Elche. A mí cuando viene un padre y me dice que a su hijo lo quiere el Madrid, Valencia o el Villarreal me parece una buena señal. No hay que tomárselo a la tremenda. Que se nos vayan doce críos quiere decir que algo bueno estaremos haciendo.

¿No le da pena perder un posible talento y que otros se aprovechen del trabajo que llevan tiempo realizando?

Esto es ley de vida. Barcelona y Madrid fichan a las mejores promesas del mundo y le quitan jugadores a Valencia y Villarreal, por ejemplo. Valencia y Villarreal le quitan jugadores al Elche, Murcia y otros. Y nosotros cogemos jugadores de los clubes más modestos de Elche. Y esos clubes los cogen a su vez de los colegios. Esto es una cadena y el que no lo vea así tiene un problema.

¿Qué es lo que más le gusta de su cargo?

Trabajar con los chavales. Conozco a todos y los trato por igual. A mí me gusta ver un partido de la escuela a pesar de que la gente se extrañe. Para mí es tan importante un jugador de la escuela como uno del Ilicitano. Intento verlo todo pero no se puede.

¿Y lo más negativo?

Como en todos los sitios, los padres y los representantes. Y muchos padres lo saben y reconocen que ellos son el problema. También tener que decir a los chicos que no siguen, pero no todo el mundo vale. Hay que ser honesto. Me pongo en la situación del padre y prefiero que me digan que no cuentan con mi hijo a que me engañen y que luego no juegue.

¿Y es flexible o duro con los padres?

Hay que ser flexible. Yo atiendo la llamada de todo el mundo, no tengo problemas. Hay que darle normalidad a estas cosas.

Y como director del fútbol base, ¿le gusta controlar todas las decisiones de las diferentes áreas o es de los que delega?
«Yo no soy bueno, lo que me hace bueno es la gente que tengo a mi alrededor»

La decisión final es posible que la tome yo, pero escucho mucho a la gente que tengo a mi alrededor. Yo no soy bueno, me hacen bueno toda la gente que tengo alrededor. Mis entrenadores, coordinadores, todos… Porque esto es una familia. Yo no soy jefe de nadie, sino compañero de trabajo. Es cierto que tengo la última palabra y que los palos vendrán para mí, pero no pasa nada porque tengo las espaldas anchas.

¿Está preparado para los palos?

Sí, claro. Con el DNI de jugador van unas responsabilidades. Y con el de director del fútbol base, otras. Pero también hay alegrías y al final, si estás aquí, es porque me encanta mi trabajo.

Uno de los grandes aciertos de esta temporada en la cantera tiene el nombre de Fidel Martínez, el técnico que salvó al juvenil y al ilicitano. ¿Cómo le convenció para que le apagara los incendios?

A la gente que no le conoce le puede sorprender lo que ha hecho, pero al resto no. Es mi hombre de confianza y si él está en el banquillo yo estoy tranquilo. Cuando le dije que entrenara al Ilicitano él no quería y yo lo único que le pedí es que estuviera tranquilo. Le dije que si bajaba el filial no pasaba nada, que ya subiríamos.

No se le ve muy preocupado por los resultados deportivos.
«Para mí no es un drama una mala clasificación; esto es deporte y si bajamos, ya subiremos otra vez»

Es que esto es deporte. Para mí no es drama una mala clasificación. Para un club de Segunda B que su filial esté en Tercera, su juvenil en División de Honor y sus cadetes e infantiles en autonómicos hay muy pocos. Si hubieran bajado el Ilicitano y el juvenil no hubiera pasado nada. Volverían a subir seguro, porque además desde atrás vienen apretando desde abajo.

Hay que darle normalidad a esta situación. No somos mejores que nadie porque todo el mundo entrena igual o más que tú. Además, si yo, que soy la cabeza visible, transmito nerviosismo, mal vamos. Solo he entrado dos veces en el vestuario tras un partido y en ambas ocasiones fue para dar tranquilidad al juvenil y al Ilicitano. Para mí el cariño y el abrazo de los jugadores antes de los partidos es mi sueldo.