El hundimiento de la plaza del Raval en 1955

- Escrito el 06 junio, 2018, 10:00 am
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Hay acontecimientos que se quedan grabados y permanecen en la historia viva de un municipio durante muchos años. En la ciudad de Elche ha quedado en la memoria uno de ellos, se trata del hundimiento del viejo refugio de la Guerra Civil situado en la plaza del Raval.

José Canals

Era la noche del sábado 14 de mayo de 1955. Seis jóvenes que pertenecían a un equipo de fútbol del Raval se encontraban en la plaza de dicho barrio. Esta plaza era un punto de reunión de muchos ilicitanos que, sobre todo los fines de semana, se reunían para charlar sobre temas de actualidad. Todos ellos permanecían allí acompañando a José Canals, uno de los jugadores que, a consecuencia del último partido, se había lesionado y le había impedido trabajar durante los últimos días.

José Canals había recibido de sus 16 compañeros de equipo cinco pesetas de cada uno. Con ello se pretendía evitar ´la penuria económica` del compañero de juego lesionado.

Cuentan las crónicas de aquel entonces que “junto a Canals se encontraban Jacinto Agulló, de 21 años; Vicente Arroniz, de 15 años; Rafael Palao, de 17 años; Juan Gasó, de 18 años y Fermín Bernad, de 17 años”.

Cuatro fallecidos

Sobre la hora que señalábamos la tierra se hundió y se tragó la plaza y a los seis jóvenes que quedaron sepultados en ese refugio. Un refugio que conectaba el barrio ilicitano con la ladera del río Vinalopó. El inmenso boquete tuvo unas dimensiones de siete por cinco metros y de unos 15 metros de profundidad, en el mismo centro de la plaza.

Instantes después del accidente las brigadas municipales, como bomberos, y vecinos comenzaron un frenético esfuerzo por rescatar a las víctimas, algo que no fue inmediato.

A consecuencia del hundimiento perdieron la vida Selva, que falleció en el acto, y Arroniz, Palao y Canals que fallecían “empotrados entre el barro y las piedras”, mientras que Bernad y Gasó pudieron ser rescatados 48 horas después del hundimiento con vida. Relataron a los medios de la época que creían haber sufrido un terremoto y señalaron que al cabo de las horas transcurridas “la única compañía fue el hedor de los cadáveres de sus amigos”.

Homenaje

La capilla ardiente con las cuatro víctimas se instaló en la escuela contigua al entonces llamado Santo Hospital y hoy Biblioteca municipal central. El entierro tuvo lugar el martes 17 de mayo. A las seis de la tarde cerró todo el comercio y la industria para que unos 30.000 ilicitanos pudieran acompañar el sepelio.

Hubo una suscripción popular para ayudar a las familias de los jóvenes. Se recaudaron más de 53.000 pesetas y se realizaron partidos de fútbol en homenaje a las víctimas.

Nadie asumió ninguna responsabilidad, algo normal ya que en aquellos tiempos nadie podía exigir responsabilidades de ningún tipo. 63 años después, en la plaza del Raval permanece una placa que recuerda este acontecimiento en homenaje a todas las víctimas.