«En Irak dormíamos vestidos para salir corriendo cuando comenzaban los bombardeos»

Repasamos la intensa carrera del reportero ilicitano cubriendo los conflictos de Irak, Afganistán, Colombia, Israel…

- Escrito el 01 febrero, 2018, 9:30 am
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Entrevista > Diego Miralles / Reportero. Premio Ortega y Gasset de Periodismo 2003 (Elche, 17-mayo-1970)

Diego Miralles Martínez comenzó sus primeros trabajos como cámara en el 86, con 16 años, en las televisiones locales. Pocos años después se fue a Madrid a hacer la mili y allí comenzó su aventura.

Miralles ha trabajado para TVE, Antena 3 y Telecinco, así como en otros medios como Mediapro, Europa Press y varias televisiones locales

Estuvo haciendo algunos trabajos en Europa Press TV y después en informativos de TVE. En ese momento comenzaban a arrancar las televisiones privadas y ahí llegó su oportunidad.

Trabajó en Antena 3 y en Tele 5 recogiendo imágenes de archivo, con los peores horarios, hasta que poco a poco se fue haciendo un hueco. También estuvo con Emilio Aragón en Vip Noche y con Chicho Ibáñez Serrador.

Un día llamó a su puerta el periodista Jon Sistiaga, quien le propuso cubrir con él las noticias internacionales para informativos. Así Diego comenzó a vivir historias que sin duda han marcado su vida para siempre.

Allí donde está la noticia

El tsunami de Indonesia, el golpe de estado de Nicaragua, la muerte de Yasir Arafat, la caída de Sadam Husein o el narcotráfico en Colombia son solo algunas de las grandes noticias cubiertas por este reportero ilicitano que ha dado la vuelta al mundo con su cámara y ha sellado las páginas de 17 pasaportes.

La Asociación de Periodistas de Alicante acaba de hacerle un homenaje como reconocimiento a su carrera

Es, además, el único reportero gráfico en España que ha recibido el premio Ortega y Gasset que solo se otorga a periodistas, y acaba de ser premiado por la Asociación de Periodistas de Alicante.

Ahora, con 47 años, después de más de 20 años en esa vorágine, se quiere tomar con más calma su trabajo en Mediapro Comunidad Valenciana donde se ocupa de la dirección técnica de esta importante productora que trabaja por todo el mundo.

En 1996 estuviste en Colombia, durante los peores años del narcotráfico. ¿Cómo viviste esos momentos?

Entonces trabajaba para un programa de Tele 5 que se llamaba Reporteros. Nos introdujimos en la Selva con la policía colombiana y la DEA en busca de un importante laboratorio de cocaína y nos quedamos incomunicados 20 días.

Imagínate la que se lió en España ante el temor de que hubiéramos sido secuestrados o algo peor. El gobierno se puso en contacto con la embajada española ante la falta de noticias nuestras y sin querer que nuestras familias se enteraran de nada.

Localizamos el laboratorio en el que había más de 1.000 kilos de droga pura y, como era de esperar, se produjo la respuesta con el consiguiente tiroteo de los narcos que fueron abatidos, y donde en medio nosotros seguíamos trabajando jugándonos la vida.

Imagina también el grado de corrupción que hay allí, que avisan a los policías que van a participar en las operaciones especiales en el mismo momento de la intervención, y por el camino les comunican donde van para que no puedan filtrar información.

También estuvimos presentes, más adelante, en las primeras conversaciones de la guerrilla con el gobierno colombiano.

Además cubriste el tsunami de Indonesia en 2004…

Conseguimos llegar allí un día después de haber ocurrido el desastre, gracias a los aviones de ayuda humanitaria que nos dejaron viajar con ellos ya que era imposible hacerlo de otra forma.

Llegamos cuatro personas hasta Indonesia con un equipo de 500 kilos, hasta el mismo epicentro del tsunami y donde los temblores seguían replicando con el sonido del crujir de la tierra.

«Cubriendo el tsunami de Indonesia dormíamos en la calle y trabajábamos entre restos humanos. Adelgacé 10 kilos»

Dormíamos en la calle, el agua todavía llegaba en muchas zonas hasta la rodilla, y bajo esa situación teníamos que montar el equipo y emitir las imágenes de lo que estaba ocurriendo.

Veíamos pasar a nuestro alrededor restos humanos que chocaban contra nosotros y un olor que se hacía realmente insoportable.  Muchas imágenes no llegaron a emitirse por su dureza.

El agua para beber la teníamos que esconder y la comida escaseaba. Y así estuvimos casi un mes hasta que volvimos. Adelgacé más de diez kilos.

¿Cómo recuerdas la muerte de Yasir Arafat?

Ante su inminente muerte nos desplazamos a Israel, a Tel Aviv, a la espera de la noticia de su muerte y su traslado desde Paris. Conseguimos cruzar a Gaza atravesando los duros controles que poco después de pasar nosotros se cerraron al tráfico al anunciarse su muerte.

A los pocos kilómetros nos detuvieron y nos pusieron de rodillas apuntándonos con los kaláshnickof en la cabeza hasta que pudimos demostrar que éramos periodistas y nos dejaron pasar. Las piernas nos estuvieron temblando durante muchas horas.

¿Y la guerra de Irak?

Estábamos desplazados allí ante los inminentes bombardeos anunciados por los americanos, pero no te lo crees hasta que oyes la primera sirena y el primer silbido de las bombas.

No olvidaré ese sonido que nos metió el miedo en el cuerpo, porque sabíamos que estábamos en medio de una guerra de la que no podíamos salir. Estuvimos casi dos meses en ese infierno.

Por cierto, las imágenes de la caída de la estatua de Sadam Husein solo las pudo grabar mi equipo y fueron transmitidas para todo el mundo, vigilados por militares iraquís armados hasta los dientes. Afortunadamente cuando entraron los americanos nos escoltaron y pudimos empezar a temer menos por nuestra seguridad y trabajar mejor.

«Recuerdo con mucho dolor la muerte de mi compañero José Couso, a causa de una bala perdida americana en Irak»

Uno de los peores recuerdos fue que una bala perdida, al parecer de los americanos, se llevó la vida de mi compañero José Couso. El principal problema era evacuarlo cuando estaba aún con vida para intentar salvarle. Conseguimos llevarlo hasta un hospital donde poco después murió. Aún conservo la llave de su habitación.

¿Cómo se lleva todo esto cuando se tiene familia?
«Escuché a mi hija decir por primera vez “Papa” por teléfono desde Afganistán en el territorio de los talibanes»

Mi familia ya sabía cuál era mi trabajo y aunque era duro lo aceptaban. Lo peor siempre es la parte de los hijos. Yo a mis hijas las he visto crecer en fotos y a la pequeña la escuché decir “papá” por primera vez por teléfono desde Afganistán, en tierra de Talibanes después del atentado en la Torres Gemelas. En mi casa cada vez que sonaba el teléfono les daba miedo cogerlo.