«Para mí jugar bien es ganar, sea de la manera que sea»

- Escrito el 04 marzo, 2018, 7:32 pm
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El jugador recuerda que su padre y su hermano tienen un ascenso con el Elche C.F. y él confiesa que sumar uno más a la familia sería lo que más ilusión le haría

Jony Ñíguez por fin ha guardado la maleta. Tras más de media vida recorriendo España y parte de Europa, el mayor de la saga Ñíguez, hijo del mítico Boria y hermano de Aarón y Saúl, ha regresado a casa para cumplir el sueño de jugar en el Elche.

El centrocampista, uno de los refuerzos del club para la segunda vuelta, repasa su infancia, analiza el presente y habla con pasión y orgullo de sus hermanos. A pesar de hipotecar su infancia se siente agradecido al fútbol, aunque recuerda que este deporte le debe un ascenso tras dos golpes sufridos en su carrera.

Ñíguez sueña con llegar algún día a un banquillo y desvela, casi sin querer, por qué nunca echó raíces en ningún club. “Soy de culo inquieto, como decía mi madre”, recuerda. Quizás nunca deshizo el equipaje porque en su mente siempre estuvo regresar a casa para cerrar el círculo.

¿Cómo se ha adaptado a su casa tras tantos años buscándose la vida por ahí?
«Volver a casa es un reto y una responsabilidad que me exige dar lo máximo cada día»

Ha sido un paso importante en mi carrera. Volver a mi tierra para jugar es un sueño cumplido. Es un reto y una responsabilidad que me exige dar lo máximo cada día. La adaptación ha sido fácil, porque aquí tengo mi familia, mis amigos y mi casa. Lo tengo todo para dar el máximo y ayudar al equipo.

¿Esperaba volver a Elche o ya había perdido la esperanza?

Siempre tienes esa ilusión. En verano pudo hacerse el fichaje, pero no cuajó. Y ahora en Navidad no tuve ninguna duda y fue todo muy rápido. Tenía unas ganas tremendas de que se cerrara lo antes posible.

El fútbol, siendo su padre quién es, siempre ha estado presente en casa. ¿Qué recuerdos tiene de Boria?
«Recuerdo ir de pequeño al Martínez Valero y tirar ajos al campo para darle suerte a mi padre»

Tengo muchas imágenes de aquella etapa, de estar siempre jugando con él y con mis hermanos. Recuerdo venir al Martínez Valero con mi madre, bajar las escaleras de la grada corriendo y tirar ajos al campo para darle suerte a mi padre. Es una ilusión tremenda poder estar en el equipo de mi tierra y que mi hijo sea ahora el que me vea a mí en el Elche.

¿Cómo jugaba Jony de niño? ¿Siempre fue centrocampista?

Sí, al contrario de otros jugadores que van cambiando de posición yo siempre fui centrocampista. Más adelante o más atrás, pero siempre en el medio.

¿Qué jugador era su ídolo de pequeño?

Fernando Redondo. Siempre me fijaba en él. Desprendía una clase jugando que me dejaba boquiabierto. Entendía muy bien el juego. De la época actual el que es un referente es Sergio Busquets. Mucha gente dice que no tiene condiciones físicas para ser medio centro, pero entiende como nadie este juego.

Con un padre futbolista y tres hermanos futboleros, el pasillo de su casa debió ser una fiesta.

Siempre hemos estado jugando juntos, muy unidos. Eso es algo en lo que mis padres siempre hicieron hincapié. Cada uno puede tener su carrera y estar lejos, pero siempre estamos en contacto o nos intentamos reunir en Navidad o en verano. La familia siempre ha estado unida y mi fichaje por el Elche ha sido una felicidad tremenda para todos.

Usted es el mayor de los tres. ¿Le tocó pagar por las trastadas de los pequeños?

Algún que otro castigo me he comido por ser el mayor y por tener la responsabilidad de los pequeños.

¿Quién era el más trasto, el que se llevó más ´tarjetas amarillas` por parte de su madre?
«De los tres hermanos, Saúl, quizás por ser el pequeño, siempre fue el más trasto y el más revoltoso»

Saúl. El pequeño era el más rebelde y revoltoso. En el colegio alguna que otra vez me buscaban los profesores para decirme que le habían tenido que llamar la atención.

Usted se va muy joven de casa, con apenas 14 años. ¿Fue duro?

Sí, pero tenía claro que quería ser futbolista y eso formaba parte del sueño. Me fui a Valencia y fue un paso importante en mi vida, porque alejarme de mi familia, de mi entorno y de mis amigos se hizo cuesta arriba.

¿Llegó a sentirse solo o con la tentación de abandonar?

Abandonar no porque los malos momentos, al final, también son necesarios para el crecimiento de una persona. Pasas momentos de soledad, sin poder llorar con tus padres, pero eso te hace crecer. Renuncias a muchas cosas y a una vida normal, pero estoy orgulloso de esa etapa.

Usted es un experto en canteras: Elche, Valencia, Villarreal, Espanyol, Real Madrid…

Mi madre siempre decía que era de culo inquieto. Intenté sacar lo mejor de cada una. Desde la grandeza del Madrid hasta la metodología de cualquiera de los otros.

También se fue a Portugal… y a Eslovenia. ¿Por qué eligió un destino tan poco común?

Pues no me lo pensé. Fue una oportunidad que salió rápida y la acepté porque me gusta descubrir países y otros tipos de fútbol. Me gusta tener experiencias porque la vida es eso, sumar experiencias y vivencias.

¿Por qué nunca echó raíces en ningún club? ¿No encontró el lugar ideal?
«Me gusta tener retos nuevos y cuando veo que no tengo esa ilusión o una meta que me motive, cambio de aires»

Una vez un entrenador me preguntó lo mismo y le dije que era algo que estaba en mi carácter. Me gusta tener retos nuevos casi a diario, y cuando veo que no tengo esa ilusión o una meta que me motive, cambio de aires. No quiero perder el tiempo y si siento que no puedo seguir avanzando prefiero cambiar.

¿No echa de menos la estabilidad?

Sé que es algo positivo si encuentras el lugar ideal, pero si no es tu sitio no tienes que perder el tiempo.

Desde fuera parece que hay un Jony antes de ser padre y un Jony después.

Totalmente. Cuando mi mujer se quedó embarazada, en Eslovenia, ya tenía claro que era muy difícil ser padres y estar en otro país. Había que volver a España y estar cerca de la familia, porque es una ayuda fundamental.

Con los antecedentes que hay en su casa, su hijo ya tiene asegurado el oficio.

Él será lo que quiera y tendrá un padre que le apoyará, le aconsejará y que le dará libertad para ser lo que desee, como hizo mi padre con nosotros. Nuestro padre nunca nos orientó hacia el fútbol, fuimos nosotros los que elegimos esa vida y él estuvo ahí para apoyarnos.

¿Boria es de analizar los partidos de sus hijos o prefiere no darles la lata?

Siempre nos da su opinión, aunque no le preguntemos. Es descolgar el teléfono y ponernos a hablar de fútbol. Es crítico con nosotros y eso nos viene bien.

Aquí usted es Jony, pero se habrá acostumbrado a que en otros sitios se le conozca como el hermano de Saúl. ¿Cómo lo lleva?

Para mí es un orgullo, porque quiere decir que a mi hermano pequeño le están saliendo bien las cosas. También tuve una época en la que era el hermano de Aarón. Y también hubo una, hace muchos años, en que eran ellos los que eran los hermanos de Jony.

Hace poco, con motivo de la visita del Atlético al Elche en la Copa, Saúl recibió un homenaje cariñoso por parte de la afición a pesar de ser un jugador que nunca llegó a pisar el primer equipo. ¿Cómo lo vivieron?

Se nos puso la piel de gallina por el reconocimiento de toda la ciudad hacia mi hermano. En casa nunca hemos tenido ninguna duda del cariño que se nos tiene en Elche y es algo recíproco. Tenemos un sentimiento muy grande por esta camiseta, por todo lo que ha significado para la familia.

¿Cuándo se dio cuenta de que el pequeñajo apuntaba a fenómeno?

Yo abusaba un poco de los dos. Los regateaba o los ponía de porteros. Hacía valer mi fuerza para superarlos y así espabilarlos, pero llegó un día en que ya me costaba regatear al pequeño. Y cada vez era más complicado. Se estaba haciendo mayor.

Aarón también fue hijo pródigo, aunque lo tuvo difícil, sobre todo en sus inicios.

Yo sé lo que le pasó. Vino con unas expectativas enormes y con una gran ilusión porque era el que más deseaba que todo saliera bien. Tanta presión le hizo no pensar solo en jugar al fútbol. Le pudo la ansiedad por demostrarle a la gente que lo iba a dar todo. Luego se vio, tras el descenso, que se implicó al máximo y fue el primero que se puso al frente de cualquier iniciativa, incluso si había que salir a la calle para protestar.

¿Cómo vivió desde la distancia el cataclismo del descenso administrativo?

Lo sufrí mucho porque aquí estaba mi hermano. Fue algo triste, pero hay que pasar página, aunque sin olvidar. Mirar siempre hacia atrás solo te hace frustrarte.

Hablemos del Elche. Lo suyo fue aterrizar y a jugar como titular, sin tiempo para adaptarse al equipo.

Por eso quería firmar cuanto antes, para aprovechar las vacaciones de Navidad y conocer al entrenador, a los compañeros y saber cómo juega el equipo. El fútbol es un cambio constante de emociones, de juego… Hay que adaptarse rápido y tener esa capacidad de cambiar el chip.

En ese sentido, usted parece ser un jugador diferente y más completo que hace unos años.
«El fútbol está tan igualado físicamente que la diferencia la marcan los jugadores más inteligentes»

Parece un tópico, pero la experiencia es la que te hace ser mejor y conocerte mejor a ti y al juego. Al principio eres más alocado, pero con los años piensas más. La evolución del fútbol pasa por la psicología y por entender el juego. Está todo tan igualado físicamente que las diferencias la marcan los más inteligentes y los que mejor dominan el juego.

Su llegada precipitó un cambio de piel del Elche, que ha pasado de ser un equipo vistoso en ataque a otro más compacto y fiable. ¿Le gusta el cambio?

Yo conozco la Segunda B de bastantes años y sé que el juego bonito tiene sus momentos, pero aquí lo que importa y te da el éxito es ser un equipo competitivo, compacto y efectivo. Jugar bien y no ascender no sirve para nada. Si al final de Liga ascendemos parecerá que todo ha estado bien. Tenemos una exigencia muy grande en este club, pero hay que ser prácticos para conseguir el objetivo.

Es curioso, pero en esta categoría parece que solo al Elche, al Hércules, al Mallorca y a pocos más se les exige jugar bien y ascender, mientras que al resto nadie le rinde cuentas por su estilo.

Porque posiblemente en otras ciudades y clubes, con más experiencia en la categoría, sí son conscientes de la dificultad que tiene salir de aquí. Yo siempre me pregunto qué es jugar bien. ¿Pasarse la pelota de unos a otros para que quede bonito? Para mí jugar bien es ganar, sea de la manera que sea. Me da igual si con el estilo de Guardiola o con el de Simeone.

Usted eligió una posición en la que, hasta hace poco, se despreciaba el talento en favor de la fuerza. ¿Cómo sobrevivió a la competencia africana?

Haciendo de todo. Al final un jugador tiene que ser multifuncional. El portero no puede ya solo parar, sino que tiene que dominar el área y jugar bien con los pies. El medio centro debe hacer muchas cosas y no solo destruir, como sucedió durante unos años.

Y de no haber podido sido futbolista, ¿cuál era su plan B en la vida?

Pues nunca lo he pensado, pero era buen estudiante. Sin estudiar mucho sacaba buenas notas. Pero iba a lo mínimo, que era algo que mis padres me reprochaban porque me veían con capacidad para sacar aún más nota.

Y cuando cuelgue las botas…

Me gustaría estar ligado a este deporte.

Se le está poniendo cara de entrenador.

Muchas veces ya pienso como entrenador. A veces les comento cosas a los compañeros y me doy cuenta de que ya pienso más en el grupo que en lo individual. Me estoy sacando los títulos para entrenar, aunque no quiero limitarme solo al banquillo.

De todo lo que ha vivido en el mundo del fútbol, ¿con qué momento se queda?

No podría elegir uno solo, pero me vienen a la cabeza dos posibles ascensos que se me escaparon en el último minuto, con el Ontinyent y con el Mirandés. Fue una pena, porque eran sitios bonitos y humildes que merecían el premio. Son dos espinitas que tengo ahí clavadas y qué mejor escenario que el Elche, para sacármelas. Mi padre y mi hermano ya tienen su ascenso y nada me haría más ilusión que poder sumar uno mío a la familia.