«La justicia social se construye educando en igualdad»

Modesta Salazar considera que la palabra feminismo provoca miedo porque la gente cree que es lo contrario de machismo y no es así: “Quienes lo conocen, lo admiran”

- Escrito el 02 noviembre, 2017, 10:30 am
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Entrevista > Modesta Salazar | Presidenta de la Escola de Pensament Feminista Amelia Valcárcel (Elche, 30-agosto-1960)

Modesta Salazar es matrona, expolítica y feminista. Ve la vida a través de las “gafas violeta” e intenta, junto al resto de integrantes de la Escola de Pensament Feminista Amelia Valcárcel, ponérselas a “todo tipo de personas para que vean que la mujer está peor tratada” y que con la igualdad se consigue un mundo más justo. Con ella hablamos del significado de términos como justicia social, igualdad, feminismo, patriarcado o postmachismo.

¿En qué momento estamos actualmente en materia de igualdad?

Soy optimista y creo que en general está bastante bien, pero a tenor de los principales indicadores el momento donde se avanzó más en igualdad fue en la época de Zapatero, cuando se aprobó la ley de igualdad o la ley Integral de Violencia de Género contra la Mujer. Después de esos momentos España era un referente mundial en igualdad, estábamos a la cabeza de leyes de igualdad, tanto como los países nórdicos, pero siendo sinceros en los siguientes años se produjo un retroceso.

«Si se aprueban leyes, pero no se dotan presupuestariamente, es papel mojado»
¿Y por qué piensa que se ha producido un retroceso?

En primer lugar, por los recortes, porque las leyes por sí mismas son importantísimas para que se produzcan los cambios sociales, pero es imprescindible para que se pueda avanzar que haya recursos destinados a combatir esas desigualdades. Si se aprueban leyes, pero no se dotan presupuestariamente, es papel mojado.

«Cada vez hay más conciencia social y la gente tiene menos miedo a denunciar abusos»
¿Y ahora podríamos experimentar otro avance?

En estos días es complicado, porque ahora sólo existe el tema de Catalunya en la cabeza de todos los políticos y de la sociedad. La cuestión del feminismo es un proceso que se avanza a oleadas, pero se retrocede a oleadas. Soy optimista porque cada vez hay más conciencia social y la gente tiene menos miedo a denunciar abusos, acosos o situaciones de desigualdad que antes.

«Según organismos internacionales la brecha salarial va tardar 170 años en desaparecer»
Una de esas desigualdades es la brecha salarial existente. ¿Cómo se puede combatir esta situación?

Según los organismos internacionales la brecha salarial va tardar 170 años en desaparecer. Hay gente que piensa que no es verdad y que hombres y mujeres cobran lo mismo, y es cierto que los salarios base son iguales, faltaría más, pero a final de año la mujer tiene un sueldo medio de 6000 euros menos que el hombre o tiene que trabajar 70 días más al año para cobrar lo mismo.

¿Y por qué sucede esto?

Es así por las características que nos atribuyen como cuidadoras, que hacen que cuando la maternidad llama a nuestra puerta la mujer, que suele cobrar menos porque no hace horas extras y tiene jornada parcial, al final decide quedarse a cuidar al bebé y es el hombre quien sigue en su puesto de trabajo. Lo que le permite tener más opciones de promocionar, de recibir mejores complementos, pagas extra… Con todo ello la mujer queda empobrecida, de ahí que hablemos de la feminización de la pobreza.

¿Se tiene mucho que aprender de los países nórdicos en el tema de las bajas por maternidad y paternidad?

Sabemos la teoría y la solución, pero el problema es que quienes tienen que aplicarlas no están en los espacios de poder. Una de las medidas legislativas en los países nórdicos que entendemos que comenzaría a acabar con esa discriminación de mujeres y hombre sería los permisos paternales y maternales iguales y obligatorios, tanto para mujer como para hombre. De esta manera la conciencia del empresario, cuando tenga delante de sí a un chico y a una chica igualmente preparados, que no decida contratar al varón en lugar de la mujer porque sabe que cuando ella quede embarazada le vendrá el problema.

Ahora se ha dado un mínimo paso en este sentido aumentado la baja por paternidad…

Sí, se ha dado un tímido paso, el problema es que muchas veces el hombre decide no cogerlo por miedo a la represalia de quedarse fuera del mercado laboral, del ascenso, etc. Por eso hablamos de que deberían ser iguales y obligatorios para ambos.

¿Por qué se tiende a negativizar la palabra feminismo?

El feminismo es un movimiento teórico, una revolución pacífica que tiene más de tres siglos de historia. Según las grandes investigadoras de este movimiento, dicen que el feminismo es un término que se mueve entre el desconocimiento y la descalificación. Es una palabra que provoca miedo porque la gente cree que es lo contrario de machismo y no es así. Quienes lo conocen lo admiran, porque cuando uno se pone las gafas violetas y mira al mundo desde la óptica de la igualdad y de la justicia social se da cuenta que es más justo.

Patriarcado es otra palabra muy empleada

El patriarcado está interesado en que el mundo siga funcionando como está, el que habla y desprestigia a las mujeres feministas y no es casual. Es así porque los machistas dicen que el machismo es el miedo de los hombres a las mujeres sin miedo. Los hombres que son malos con las mujeres, que quieren poseerlas, controlarlas y que las consideran de su propiedad no quieren mujeres contestonas que les contraríen, prefieren mujeres sumisas, y eso hace que desde alguna parte de la sociedad a las feministas nos tachen de mujeres incómodas. ¡Claro que somos incómodas! Ponemos el dedo en la llaga. La justicia social se construye cuando hombres y mujeres son educados en igualdad.

«El patriarcado es algo que limita y que corta las libertades. Es un enemigo muy poderoso»
¿Qué engloba para usted la palabra patriarcado?

Para mí es la imagen mental de todo un conjunto de normas que se han trasmitido desde los ancestros hasta la actualidad, que no están escritas y que forman parte de nuestra cultura. Es invisible, pero es como el aire que respiramos y todos los días nos viene a decir a la mujer que donde tiene que estar es en el hogar, que debe cuidar a sus mayores, que no sean malas, que no lleven faldas, etc. Es algo que limita y que corta las libertades. Es un enemigo muy poderoso.

La violencia de género es un cáncer que seguimos teniendo ¿Cómo cree que se debe combatir para erradicarla?

Es la expresión más cruel de la desigualdad entre hombres y mujeres. Es una cuestión que ha existido toda la vida, que existen en todas las culturas, naciones y religiones, pero eso no lo hace más llevadero. En España tenemos una ley y un contaje de las víctimas asesinadas, que son la punta del iceberg del sufrimiento extremo que las mujeres viven en sus casas y que no cuentan a nadie, pero en la mayoría del mundo las mujeres ni cuentan, las matan y ni las echan de menos. Para combatirla hay que tener una voluntad decidida y se debe trabajar en la prevención, en la educación, y luego la asistencia y la rehabilitación.

«Desde pequeños hay que hincapié en que el diálogo es la herramienta»
La educación juega un papel vital en este sentido

Lo fundamental es educar en igualdad. El problema de la violencia de género es que se produce dentro del hogar y con la persona a la que quieres y con la que tienes a tus hijos, y eso es muy difícil de combatirlo. Hay que concienciar a los hombres para no maltratar a las mujeres. Desde bien pequeños hay que hacer hincapié en que el diálogo es la herramienta y que cuando no se puede convivir lo mejor es vivir separados. No hay que llegar a las manos y mucho menos matar. También hay que ayudar a las mujeres que lo padecen y creerlas y no se nos cree. La palabra de la mujer en la sociedad vale poco porque los estereotipos de género hacen que siempre nos pongan por debajo.

Actualmente se intenta educar en igualdad, pero cada vez es más frecuente encontrar casos de machismo o violencia de género entre los adolescentes ¿Qué falla?

El mundo de la imagen, la música… ¿Qué escucha un joven? Reggaetón, que muchas veces dice que somos perras, sucias, que nos golpeen, haz lo que quieras con ella. O este monologuista que quería venir a Elche y que decía que para disfrutar de una mujer había que drogarla. ¿Qué vemos cuando ponemos la televisión? Cuerpos de mujeres perfectas, semidesnudas, siempre por debajo del nivel del hombre.

Se cosifica a la mujer…

Sí, se hace, y estamos educando al hombre para que una parte del ocio incluso sean las relaciones sexuales pagadas en un momento en el que con la liberación de la mujer no haría falta que los hombres tuvieran que acceder a la prostitución. Todo eso tiene un coste en vidas humanas. No condenamos la prostitución ni la cosificación, lo permitimos y miramos hacia otro lado. Esta Escola de Pensament es abolicionista de la prostitución, ninguna mujer quiere ser prostituta por sí misma.

El hecho de que una madre dé de mamar en público parece que también está estigmatizado ¿Por qué piensa que sucede?

Porque hay mucha ignorancia. Me parece muy bella la imagen de la mujer alimentado a su hijo. Ese patriarcado nos dice que las mujeres no deben mostrar su pecho porque los hombres no son capaces de controlarse y no parece estético. Tenemos que combatirlas y tenemos que ir todas ahí a darle el pecho a nuestros hijos.

¿Qué hace la Escola de Pensament Feminista Amelia Valcárcel?

Es una asociación humilde formada por mujeres feministas y que queremos tratar de sensibilizar a la sociedad, denunciar abusos y desigualdades y ayudar a construir la justicia social. Estamos en el Consejo de Igualdad del Ayuntamiento y participamos en Valencia en la coordinadora feminista.

Tenemos dos partes, la de Valencia, que es más potente, y aquí que somos de toda la provincia de Alicante. Si no somos nosotras quienes denunciamos los asesinatos, la custodia compartida impuesta, que los recursos lleguen a jueces, magistradas, fiscales que no creen en las mujeres y que no tienen formación en sanitarios, quién lo va hacer. Intentamos poner las gafas violeta a todo tipo de personas para que se den cuenta que las mujeres estamos peor tratadas. El camino es muy largo y tenemos que construirlo entre todas.

¿Eres optimista?

Sí, esta escuela nació cuando cogió mucha fuerza el Tren de la Libertad que fue a Madrid a denunciar que el ministro Gallardón quería aplicar una ley de salud sexual y reproductiva similar a la que había en periodos casi franquistas. Conseguimos pararle los pies y hacerle dimitir. Ese movimiento nos empoderó, porque las mujeres necesitamos hablar entre nosotras, porque cuando lo hacemos certificamos que tenemos los mismos problemas y que el enemigo, que es el patriarcado, está ahí.

«No puede haber igualdad real mientras el hombre no renuncie a los privilegios que tiene por haber nacido hombre»

¿Qué es el postmachismo?

Es un término interesante que lo trabaja mucho un hombre igualitario como Miguel Lorente. Los postmachistas son aquellas personas que dicen que están de acuerdo con la igualdad y con que las mujeres tengan los mismos derechos que los hombres, pero ni uno más. Son los que dan la razón pero que en el fondo piensan que es mejor seguir dejando las cosas como están. Apelan a la neutralidad para que no se toque el statu quo.  No puede haber igualdad real mientras el hombre no renuncie a los privilegios que tiene por haber nacido hombre.