L’Omet: un hogar para menores tutelados

En el centro de acogida de menores L’Omet residen niños y jóvenes que, por diversas causas personales, se encuentran en situación de desprotección y están bajo la tutela de la Generalitat

- Escrito el 05 junio, 2018, 10:00 am
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Cuando accedes a la finca en la que está ubicada el centro de menores L’Omet percibes un ambiente familiar. Nada más entrar, eres recibido por dos perritas que observan a los recién llegados a cierta distancia.

L’Omet está ubicado en el campo de Elche, junto a la autovía. Se trata de una casa modesta y antigua pero con encanto y en buen estado de conservación, con un gran espacio exterior, y con una pequeña granja con animales domésticos, como burros, ocas y gallinas. En el interior encontramos la cocina, el comedor y un gran espacio diáfano, en el que algunos menores realizan tareas educativas alrededor de una mesa. Unas escaleras suben hasta las habitaciones y las dependencias administrativas.

Familias ´rotas`

A pesar de esa percepción de familiaridad que notamos nada más entrar, los y las jóvenes residentes en ella, precisamente, proceden en su mayor parte de familias rotas o desestructuradas. Un apunte: cuando usamos este adjetivo eufemístico, ´desestructurado`, lo que en verdad queremos decir es ´familias que no han ejercido como tales, y niños y niñas que no han podido vivir plenamente su infancia`.

Luego en estas instalaciones viven y conviven doce menores cuya tutela ha sido asumida por la Generalitat para que, precisamente, puedan vivir su infancia y adolescencia en plenitud. Cuando llegan a la mayoría de edad deben abandonar la residencia y muchos de ellos regresan con sus familias. Para aquéllos que no pueden o no quieren hacerlo, existe la posibilidad de residir en un denominado ´piso de emancipación`, cuya finalidad es la inserción socio-laboral del joven extutelado.

Centro laico
«Tenemos que tirar de una póliza de crédito garantizada con nuestras viviendas» E. Córcoles (directora)

En la Comunidad Valenciana los centros de acogida de menores son propiedad y/o gestionados, en su mayoría, por entidades privadas sin ánimo de lucro, a través de una subvención que concede anualmente la conselleria de Políticas Inclusivas. Este centro de menores es una rara avis en su especie por cuanto es laico (la inmensa mayoría de los centros de su categoría son católicos o pertenecen a una institución religiosa) y es gestionada a través de una cooperativa de trabajadores (el resto suelen ser fundaciones o asociaciones de tamaño mediano o grande) denominada Socialia.

Precisamente, ese doble carácter es el que, en palabras de su directora Elisabeth Córcoles, “nos hace más vulnerables a los constantes retrasos de la Generalitat en los pagos, por cuanto el resto de entidades cuentan con cobertura financiera de la organización a la que pertenecen, pero nosotros tenemos que tirar de una póliza de crédito garantizada con nuestras viviendas”.

Trabajadores del centro

Un aspecto importante que llama la atención cuando observas la dinámica del centro, es el número de adultos que hay en él: son los trabajadores. Actualmente, trabajan en la residencia más de veinte personas, entre educadores, técnicos de integración y personal de cocina y limpieza. También cuentan con una psicóloga, un trabajador social y una directora, éstos últimos socios de la entidad, que son quienes nos reciben y nos explican el funcionamiento del centro. Socialia también gestiona otro centro de acogida situado en el casco urbano de Elche en el que residen seis menores.

El sector de entidades de protección de menores pasó una fuerte crisis en 2013 cuando el Gobierno de la Generalitat, entonces del Partido Popular, hizo unos drásticos recortes que hizo casi inviable este tipo de proyectos. Estas medidas supusieron el despido de trabajadores y la desaparición o la reducción de figuras profesionales como psicólogos o trabajadores sociales, tan indispensables en estos ámbitos.

Escolarización

La mayoría de los residentes están escolarizados en un centro educativo, cursando estudios reglados como educación primaria y ESO. Los que no asisten a clase por la mañana realizan un taller de jardinería y colaboran en el cuidado de los animales. Por lo demás, la dinámica es similar a cualquier hogar.

Afirma la directora que “lo importante es la labor social que desempeña un centro de acogida, por cuanto supone un espacio de protección para personas vulnerables. Lo fundamental es que los chavales se sientan bien aquí. Además, es un importante enclave laboral, por el número de trabajadores empleados, y económico, porque anualmente recibe una subvención de Conselleria para la gestión del mismo que supone un ingreso económico para la ciudad”.

Reclamación al Ayuntamiento
«Hemos solicitado al Ayuntamiento la compensación sobre costosas reformas necesarias sin obtener respuesta» E. Córcoles

Las instalaciones del Centro de Acogida de Menores son propiedad del municipio de Elche con quien Socialia tiene suscrito un contrato de arrendamiento. Preguntada por su relación con el Ayuntamiento, la dirección del centro comenta que actualmente están demandado a éste un mayor compromiso con el centro de acogida, reclamándole la cesión gratuita del edificio amparándose en la labor social que desempeña y en el hecho de que son una entidad sin ánimo de lucro.

“Además, en 2013, ante la inacción del Ayuntamiento, a pesar de ser requerido, tuvimos que hacer frente a una serie de costosas reformas necesarias para poder mantener la residencia en condiciones dignas, importe que hemos solicitado en diversas ocasiones que sea compensado con el importe de las mensualidades del alquiler”.

Llegada la hora de regreso de los colegios e institutos, los menores se sientan a comer, y lo hacen en un ambiente distendido y algo ruidoso. Después, unos ven la televisión, mientras otros descansan en sus habitaciones. Nos despedimos de los anfitriones, y cuando salimos del centro las dos perritas nos acompañan a la puerta de salida.