Manuel Ramos: «Me hubiese gustado celebrar el 20ª Aniversario de la Orquesta Barroca Valenciana en Elche»

El ilicitano afirma que el concierto en Sant John Smidt Square y la actuación en el Festival Internacional de Castell de Perelada han marcado un antes y un después en su carrera profesional Manuel Ramos Aznar es un músico polifacético que lleva trabajando la voz, los dedos y la mente desde hace 43 años. Desde bien pequeño comenzó amando y precisando la música tanto como el aire que respira. El ilicitano acumula una larga y consistente trayectoria profesional como pianista, organista, percusionista, cantor, compositor y director musical de orquesta. Ha realizado numerosos proyectos desde grabaciones discográficas hasta la dirección de relevantes acontecimientos musicales nacionales e internacionales, deleitando y transmitiendo a muchos oídos la esencia de Mozart. Sin apenas tiempo libre para dedicarle a sus alumnos y sus composiciones, el músico celebra los años de vida de la Orquesta Barroca Valenciana y manifiesta el gran orgullo que es para él ser el creador y director de la misma. El pasado 3 de diciembre la Orquesta Barroca Valenciana celebró el 20º aniversario Aunque comenzamos hace 23 años, oficialmente hemos cumplido 20 años. Lo celebramos con un estupendo concierto en el Auditorio de la Diputación de Alicante (Adda). Me hubiese gustado celebrarlo en Elche, pero no nos lo han puesto nada fácil y no ha sido por un tema económico sino más bien por espacio y prioridad. ¿Cómo nació la Orquesta Barroca Valenciana? Por acompañamiento a los coros del Misteri d’Elx. Siempre contratábamos orquestas y pensé que podíamos crear y dirigir una propia, ya que tenía la formación necesaria. A los dos o tres años de nacer ya teníamos nuestra propia programación y actuábamos por toda la Comunidad Valenciana. En pocos años la orquesta cubrió un vacío musical en la comunidad… El Instituto Valenciano de la Música nos incorporó en la lista de orquestas más económicas, aunque de buen nivel. Contratar a la Orquesta de Valencia suponía pagar desplazamiento, estancia y músicos caros con gran experiencia. La Orquesta Barroca Valenciana se ocupó de dar un servicio en las fiestas de los pueblos y eventos benéficos que otras orquestas no daban al estar muy acomodadas. Su música ha llegado también a la gran pantalla. La Orquesta Barroca Valenciana ha protagonizado la banda sonora de las películas españolas Sagitario, Tiempos de Azúcar (ambas dirigidas por Luís Ivars), Io, Don Giovanni (director Carlos Saura y compositor Roque Baños, quien compuso la banda sonora de Torrente) y la Dama Boba (una película en verso dirigida por la Ciudad de la Luz). Luís Ivars, director también de esta última, es muy amigo mío y ha sido varias veces nominado para los Goya. La crisis económica también se cebó con la Orquesta Barroca Valenciana Pasamos de realizar cinco conciertos a dejar de llamarnos porque los ayuntamientos no tenían dinero. Nos la jugábamos en la taquilla, pero la gente tampoco tenía dinero y no iba al teatro. Conseguimos superarlo reinventándonos, en mi caso, gracias a mis conocimientos en el pop, jazz, soul, etc. Nos centramos más en la producción y la fusión de músicas y el estudio de grabación. Con cinco años actuó en las representaciones del Misteri d’Elx, ¿quién le trasmitió la pasión por la música siendo tan pequeño? Actuar en el Misteri d’Elx es una tradición que pasó de mi bisabuelo a mi abuelo y después a mí. Fue mi abuelo quien me inculcó el amor por la obra y a partir de ahí comencé a formarme musicalmente hasta llegar a ser el director musical más joven de la historia del Misteri d’Elx con 23 años. ¿Cómo recuerda sus primeras actuaciones en la obra ilicitana? Muy emocionado. Siempre ha sido algo muy especial para mí, así me lo inculcó mi abuelo. He interpretado los papeles más importantes gracias a mis cualidades y cuando me cambió la voz me dediqué más a estudiar la técnica vocal. Ha estudiado desde los seis años en diferentes conservatorios de Alicante, Murcia, Granada, Córdoba y Madrid. ¿Cómo ha sido su infancia? Una infancia y una vida dedicada a la música, siempre estudiando, pero también jugando como cualquier niño de la época, aunque con mayor dificultad ya que mi formación musical se desarrolló fuera de Elche. ¿Con qué especialidad inició su carrera? Comencé en el canto con las representaciones del Misteri d’Elx y un año más tarde con el piano. Ser músico me dio muchas tablas en el oficio y mis profesores del seminario de Orihuela me otorgaron mayor responsabilidad, ya que al actuar en público con el piano todos los días me proporcionó mayor seguridad y controlar mejor mis nervios a la hora de cantar. Formó parte del Misteri d’Elx nueve años, ¿cómo fue su experiencia? He actuado de niño, como organista suplente, Maestro de Capilla titular y director musical. Por aquel entonces desarrollaba la labor que hoy día realizan seis o siete personas. He trabajado muchísimo. Estoy muy orgulloso y feliz de esa etapa. ¿Cómo recuerda los años de director musical en la representación? Como una escuela de aprendizaje muy importante, una época que me permitió experimentar la música en directo. Fue un privilegio como ilicitano dirigir y llevar a lo más alto musicalmente el Misteri d’Elx. Participamos en el concierto musical internacional de Almagro, Segovia, Cuenca, París, etc. Restauré la Escolanía otorgándole 80 voces y durante mis nueve años pasaron más de 500 niños. Ha sido el director musical más joven del Misteri d’Elx pero también el primero en dimitir, ¿por qué decidió marcharse? Le he dedicado la mayor parte de mi tiempo durante muchos años, se me escapó mucho tiempo, me desgastó la gran cantidad de trabajo y estaba muy cansado. En 2001, con 32 años, consideré que mi labor había llegado a su fin. Mi historia allí terminó, pero comenzó otra en la Orquesta Barroca Valenciana. ¿Recuerda sus primeras actuaciones ante el gran público? Las primeras actuaciones que me tomé más enserio fueron en la Catedral de Orihuela y en Santas Justa y Rufina cuando tenía entre 13 y 15 años. Me las tomé más en serio porque no tocaba para mis compañeros sino para el pueblo de Orihuela. Siempre ha seguido una corriente musical religiosa pero su adolescencia se caracterizó por el cambio de gustos Con 15 años compuse una ópera rock religiosa junto con un cantor del Misteri d’Elx, él hizo la letra y yo la música. Era el año de la Redención y la ópera se llamó ´Redentor`, una especia de ´Jesucristo Superstar`. Y con 16 y 17 años me dio por componer pop, rock, jazz, soul, blues y acompañar a cantantes solistas e instrumentistas. ¿Por qué pasó de la música clásica-religiosa al jazz, pop, blues, etc.? Cosas de adolescentes. Era joven y en los ´garitos` donde nos metíamos oímos otro tipo de música, a Demmy Moore, etc. y quisimos experimentar. Pero no duró mucho y como todos los grupos, se disolvió. ¿Sus años de experimentación con otros géneros musicales le han servido de ayuda? Imparto clases de canto en la escuela alicantina de Puchini y no solo preparo a los niños para concursos de canto televisivos sino también para desarrollarlos en el mundo de la lírica y el pop. Por supuesto, mi experiencia y formación en otros campos me ha permitido enseñar a mis alumnos la fusión de varios estilos. Su profesión no está exenta de tomar decisiones difíciles. ¿Recuerda alguna en especial? A los 22 años me presenté al concurso de la Canción de la Música de Benidorm, un concurso muy famoso que en su día ganó Julio Iglesias y Rafael. Al año siguiente me nombraron director musical del Misteri d’Elx y mi primera representación coincidió con la final del concurso. Elegí la obra ilicitana, obviamente, y me eliminaron del concurso por no presentarme. ¿Qué trabajos han marcado un antes y un después en su carrera profesional? La primera fue a los 18 años cuando estrené una de mis obras en el Vaticano dirigiendo el coro y tocando una de mis piezas. Don Pablo Colino me invito a dirigir la obra, no era más que un chaval joven que hacía música, ni siquiera me había hecho un nombre. La única foto que conservo la conseguí por 50 mil liras y salgo saludando al Papa de aquel entonces. ¿Y la segunda? En el teatro londinense Sant John Smidt Square. Una actuación que también me marcó fue en el Auditorio Nacional de Madrid cuando dimití en el Misteri d’Elx y al día siguiente debía dirigir el concierto de Navidad en Elche pero estaba en el Auditorio Nacional. Un momento más bien agridulce. Un enfrentamiento de sensaciones. Actuar en el Festival Internacional de Castell de Perelada en Cataluña es algo grande para un músico Es uno de los concursos más importantes y con un gran presupuesto. Fue una gran oportunidad y todo un éxito, ya nos habíamos hecho un nombre y teníamos varios CD grabados para promocionarnos. Fue una consagración de la Orquesta Barroca Valenciana y de eso hace ya diez o doce años. ¿Cuáles son sus referentes musicales? Bach por ser el antecesor de Mozart y éste por llevar a la máxima expresión el contrapunto del primero. La música de Mozart la siento y entiendo muy rápido. Mi vida gira en torno a esos dos autores y no sé qué sería de mí sin ellos. Pianista, organista, percusionista, cantor, compositor y director. ¿Con cuál disfruta más? Con todas me lo paso muy bien, pero la sensación de dirigir es la más reconfortante para mí. Hace unas semanas que dirigí el musical de Los Miserables en el Gran Teatro de Elche. La sala a reventar y todo el mundo en pie aplaudiendo. Es la mejor sensación con la que me quedo, un trabajo en grupo. ¿Cómo se define profesionalmente? Suelo ser atrevido, impulsivo, con carácter, valiente a la hora de abordar los programas, me gusta realizar cosas difíciles. Me caracterizo mucho por darle fuerza a la obra y según me dicen soy muy musical. ¿A qué se refiere con darle fuerza a la obra? Me gusta acentuar y dar contraste, es decir, que los pianos sean más fuertes aún y los bajos más bajos todavía. El último concierto en el Adda, por el 20º aniversario de la Orquesta Barroca Valenciana, con el solista americano Carlos Santo, escogimos un programa barroco muy difícil, con muchas agilidades, y salimos por la puerta grande. ¿Y lo de musical? Me dicen que conmigo se entiende mejor la música. Han escuchado muchas veces la ´Sinfonía Nuevo Mundo` de Mozart pero solo la han entendido y sentido cuando la toco yo. La música me sale por los poros. Me gusta que los metales suenen en plan banda sonora de película americana y tengo facilidad de plasmar lo que enuncia la partitura. ¿Alguna manía o costumbre? Me compro unos zapatos nuevos para todos los conciertos importantes. He adquirido esa manía y me va muy bien porque he encontrado un comercio que tiene muy buenos precios. Estoy uniendo la música al oficio ilicitano, las compras. ¿Hay algo que le moleste mucho? Que la gente no me valore por lo verdaderamente importante. Imparto clases de canto a niños y el año pasado un alumno se presentó al concurso de La Voz. Mi whatsapp se colapsó. Me da pena que esté dirigiendo conciertos en Londres o en Perelada y la gente solo recuerda que has salido en un programa de televisión. ¿Cómo valora la música española? Hace 30 años había escasez de buenos músicos españoles y comenzaron a migrar rusos, moldavos y armenios que subieron el nivel musical de nuestro país. Hoy día hay un mayor nivel en los conservatorios y escuelas privadas porque los niños han aprendido la técnica rusa. Cabreará mucho a los pianistas españoles, pero hay que ser realistas. Las orquestas más importantes del mundo están llenas de rusos. ¿No hay pianistas españoles buenos? Puedo resaltar dos y con uno de ellos ya he tocado. Carlos Sanz viene de América pero es de Novelda y tiene 20 años. El otro es el ilicitano y gran pianista Francisco José García Verdú, con quien tengo muchas ganas de compartir escenario, ese chico tiene una proyección pianística magnífica. ¿Qué posibilidades tienen de triunfar aquellos jóvenes que no puedan pagar una formación musical? La Orquesta de Jóvenes de la Provincia de Alicante (OJPA) forma a chavales de toda la provincia y concursan fuera de la burbuja del conservatorio, donde pueden ver el nivel del resto. El pasado año participaron en Viena (Austria), donde mi amigo y director Fran Maestre me dejó dirigir. Es una gran oportunidad para que lo jóvenes se formen musical y culturalmente y conozcan los sitios por donde ha pasado Mozart, Beethoven o Haydn. Hay que buscar la cultura en la música y de eso se encargan los padres. ¿Se siente afortunado de que sus padres le hayan inculcado el amor por la música? Claro. Aún recuerdo con cariño alguna regañina cuando le decía a mi madre que no quería tocar más el piano, ella no se andaba con tonterías. Es importante tener unos padres sensibles a la cultura y a la música, que no te transmitan solo la cultura por el deporte porque también hay otros campos. ¿Cómo fue su actividad musical el pasado año? Hemos desarrollado diversos proyectos benéficos para Cáritas. Interpretamos el musical de Los Miserables hace unas semanas y nos hemos volcado con la celebración del 20º aniversario de la Orquesta Barroca Valenciana. ¿Qué proyectos tiene en mente? Me centraré en la producción musical, en grabaciones y explotaré más mi faceta compositora. Una novedad será la labor de Management, que con mi experiencia y mis conocimientos me centraré en descubrir a nuevos talentos, apoyarles, darles a conocer, estimularlos y lanzarlos al mercado musical. También estoy trabajando en un proyecto grande pero no quiero revelarlo, esa será mi próxima entrevista contigo. ¿Ha pensado en un proyecto demasiado ambicioso que algún día le gustaría desarrollar? Me siento orgulloso de acciones como la de Dudamel con la Orquesta Sinfónica de Venezuela. Jóvenes marginales que se les da una educación musical y cultural. Al igual que Daniel Barenboim, que con la música intenta unir en orquestas a jóvenes de diferentes culturas y religiones muy dispares. La música saltando las fronteras del fundamentalismo. Me encantaría poder hacer algo así algún día y mover la conciencia de la gente a través de la música. Relacionado

Entrevista | Manuel Ramos Aznar. Músico (Elche, 3-abril-1968)

- Escrito el 11 marzo, 2017, 11:44 am
21 mins
El ilicitano afirma que el concierto en Sant John Smidt Square y la actuación en el Festival Internacional de Castell de Perelada han marcado un antes y un después en su carrera profesional


Manuel Ramos Aznar es un músico polifacético que lleva trabajando la voz, los dedos y la mente desde hace 43 años. Desde bien pequeño comenzó amando y precisando la música tanto como el aire que respira. El ilicitano acumula una larga y consistente trayectoria profesional como pianista, organista, percusionista, cantor, compositor y director musical de orquesta. Ha realizado numerosos proyectos desde grabaciones discográficas hasta la dirección de relevantes acontecimientos musicales nacionales e internacionales, deleitando y transmitiendo a muchos oídos la esencia de Mozart. Sin apenas tiempo libre para dedicarle a sus alumnos y sus composiciones, el músico celebra los años de vida de la Orquesta Barroca Valenciana y manifiesta el gran orgullo que es para él ser el creador y director de la misma.

El pasado 3 de diciembre la Orquesta Barroca Valenciana celebró el 20º aniversario

Aunque comenzamos hace 23 años, oficialmente hemos cumplido 20 años. Lo celebramos con un estupendo concierto en el Auditorio de la Diputación de Alicante (Adda). Me hubiese gustado celebrarlo en Elche, pero no nos lo han puesto nada fácil y no ha sido por un tema económico sino más bien por espacio y prioridad.

¿Cómo nació la Orquesta Barroca Valenciana?

Por acompañamiento a los coros del Misteri d’Elx. Siempre contratábamos orquestas y pensé que podíamos crear y dirigir una propia, ya que tenía la formación necesaria. A los dos o tres años de nacer ya teníamos nuestra propia programación y actuábamos por toda la Comunidad Valenciana.

En pocos años la orquesta cubrió un vacío musical en la comunidad…

El Instituto Valenciano de la Música nos incorporó en la lista de orquestas más económicas, aunque de buen nivel. Contratar a la Orquesta de Valencia suponía pagar desplazamiento, estancia y músicos caros con gran experiencia. La Orquesta Barroca Valenciana se ocupó de dar un servicio en las fiestas de los pueblos y eventos benéficos que otras orquestas no daban al estar muy acomodadas.

Su música ha llegado también a la gran pantalla.

La Orquesta Barroca Valenciana ha protagonizado la banda sonora de las películas españolas Sagitario, Tiempos de Azúcar (ambas dirigidas por Luís Ivars), Io, Don Giovanni (director Carlos Saura y compositor Roque Baños, quien compuso la banda sonora de Torrente) y la Dama Boba (una película en verso dirigida por la Ciudad de la Luz). Luís Ivars, director también de esta última, es muy amigo mío y ha sido varias veces nominado para los Goya.

La crisis económica también se cebó con la Orquesta Barroca Valenciana

Pasamos de realizar cinco conciertos a dejar de llamarnos porque los ayuntamientos no tenían dinero. Nos la jugábamos en la taquilla, pero la gente tampoco tenía dinero y no iba al teatro. Conseguimos superarlo reinventándonos, en mi caso, gracias a mis conocimientos en el pop, jazz, soul, etc. Nos centramos más en la producción y la fusión de músicas y el estudio de grabación.

Con cinco años actuó en las representaciones del Misteri d’Elx, ¿quién le trasmitió la pasión por la música siendo tan pequeño?

Actuar en el Misteri d’Elx es una tradición que pasó de mi bisabuelo a mi abuelo y después a mí. Fue mi abuelo quien me inculcó el amor por la obra y a partir de ahí comencé a formarme musicalmente hasta llegar a ser el director musical más joven de la historia del Misteri d’Elx con 23 años.

¿Cómo recuerda sus primeras actuaciones en la obra ilicitana?

Muy emocionado. Siempre ha sido algo muy especial para mí, así me lo inculcó mi abuelo. He interpretado los papeles más importantes gracias a mis cualidades y cuando me cambió la voz me dediqué más a estudiar la técnica vocal.

Ha estudiado desde los seis años en diferentes conservatorios de Alicante, Murcia, Granada, Córdoba y Madrid. ¿Cómo ha sido su infancia?

Una infancia y una vida dedicada a la música, siempre estudiando, pero también jugando como cualquier niño de la época, aunque con mayor dificultad ya que mi formación musical se desarrolló fuera de Elche.

¿Con qué especialidad inició su carrera?

Comencé en el canto con las representaciones del Misteri d’Elx y un año más tarde con el piano. Ser músico me dio muchas tablas en el oficio y mis profesores del seminario de Orihuela me otorgaron mayor responsabilidad, ya que al actuar en público con el piano todos los días me proporcionó mayor seguridad y controlar mejor mis nervios a la hora de cantar.

Formó parte del Misteri d’Elx nueve años, ¿cómo fue su experiencia?

He actuado de niño, como organista suplente, Maestro de Capilla titular y director musical. Por aquel entonces desarrollaba la labor que hoy día realizan seis o siete personas. He trabajado muchísimo. Estoy muy orgulloso y feliz de esa etapa.

¿Cómo recuerda los años de director musical en la representación?

Como una escuela de aprendizaje muy importante, una época que me permitió experimentar la música en directo. Fue un privilegio como ilicitano dirigir y llevar a lo más alto musicalmente el Misteri d’Elx. Participamos en el concierto musical internacional de Almagro, Segovia, Cuenca, París, etc. Restauré la Escolanía otorgándole 80 voces y durante mis nueve años pasaron más de 500 niños.

Ha sido el director musical más joven del Misteri d’Elx pero también el primero en dimitir, ¿por qué decidió marcharse?

Le he dedicado la mayor parte de mi tiempo durante muchos años, se me escapó mucho tiempo, me desgastó la gran cantidad de trabajo y estaba muy cansado. En 2001, con 32 años, consideré que mi labor había llegado a su fin. Mi historia allí terminó, pero comenzó otra en la Orquesta Barroca Valenciana.

¿Recuerda sus primeras actuaciones ante el gran público?

Las primeras actuaciones que me tomé más enserio fueron en la Catedral de Orihuela y en Santas Justa y Rufina cuando tenía entre 13 y 15 años. Me las tomé más en serio porque no tocaba para mis compañeros sino para el pueblo de Orihuela.

Siempre ha seguido una corriente musical religiosa pero su adolescencia se caracterizó por el cambio de gustos

Con 15 años compuse una ópera rock religiosa junto con un cantor del Misteri d’Elx, él hizo la letra y yo la música. Era el año de la Redención y la ópera se llamó ´Redentor`, una especia de ´Jesucristo Superstar`. Y con 16 y 17 años me dio por componer pop, rock, jazz, soul, blues y acompañar a cantantes solistas e instrumentistas.

¿Por qué pasó de la música clásica-religiosa al jazz, pop, blues, etc.?

Cosas de adolescentes. Era joven y en los ´garitos` donde nos metíamos oímos otro tipo de música, a Demmy Moore, etc. y quisimos experimentar. Pero no duró mucho y como todos los grupos, se disolvió.

¿Sus años de experimentación con otros géneros musicales le han servido de ayuda?

Imparto clases de canto en la escuela alicantina de Puchini y no solo preparo a los niños para concursos de canto televisivos sino también para desarrollarlos en el mundo de la lírica y el pop. Por supuesto, mi experiencia y formación en otros campos me ha permitido enseñar a mis alumnos la fusión de varios estilos.

Su profesión no está exenta de tomar decisiones difíciles. ¿Recuerda alguna en especial?

A los 22 años me presenté al concurso de la Canción de la Música de Benidorm, un concurso muy famoso que en su día ganó Julio Iglesias y Rafael. Al año siguiente me nombraron director musical del Misteri d’Elx y mi primera representación coincidió con la final del concurso. Elegí la obra ilicitana, obviamente, y me eliminaron del concurso por no presentarme.

¿Qué trabajos han marcado un antes y un después en su carrera profesional?

La primera fue a los 18 años cuando estrené una de mis obras en el Vaticano dirigiendo el coro y tocando una de mis piezas. Don Pablo Colino me invito a dirigir la obra, no era más que un chaval joven que hacía música, ni siquiera me había hecho un nombre. La única foto que conservo la conseguí por 50 mil liras y salgo saludando al Papa de aquel entonces.

¿Y la segunda?

En el teatro londinense Sant John Smidt Square. Una actuación que también me marcó fue en el Auditorio Nacional de Madrid cuando dimití en el Misteri d’Elx y al día siguiente debía dirigir el concierto de Navidad en Elche pero estaba en el Auditorio Nacional. Un momento más bien agridulce. Un enfrentamiento de sensaciones.

Actuar en el Festival Internacional de Castell de Perelada en Cataluña es algo grande para un músico

Es uno de los concursos más importantes y con un gran presupuesto. Fue una gran oportunidad y todo un éxito, ya nos habíamos hecho un nombre y teníamos varios CD grabados para promocionarnos. Fue una consagración de la Orquesta Barroca Valenciana y de eso hace ya diez o doce años.

¿Cuáles son sus referentes musicales?

Bach por ser el antecesor de Mozart y éste por llevar a la máxima expresión el contrapunto del primero. La música de Mozart la siento y entiendo muy rápido. Mi vida gira en torno a esos dos autores y no sé qué sería de mí sin ellos.

Pianista, organista, percusionista, cantor, compositor y director. ¿Con cuál disfruta más?

Con todas me lo paso muy bien, pero la sensación de dirigir es la más reconfortante para mí. Hace unas semanas que dirigí el musical de Los Miserables en el Gran Teatro de Elche. La sala a reventar y todo el mundo en pie aplaudiendo. Es la mejor sensación con la que me quedo, un trabajo en grupo.

¿Cómo se define profesionalmente?

Suelo ser atrevido, impulsivo, con carácter, valiente a la hora de abordar los programas, me gusta realizar cosas difíciles. Me caracterizo mucho por darle fuerza a la obra y según me dicen soy muy musical.

¿A qué se refiere con darle fuerza a la obra?

Me gusta acentuar y dar contraste, es decir, que los pianos sean más fuertes aún y los bajos más bajos todavía. El último concierto en el Adda, por el 20º aniversario de la Orquesta Barroca Valenciana, con el solista americano Carlos Santo, escogimos un programa barroco muy difícil, con muchas agilidades, y salimos por la puerta grande.

¿Y lo de musical?

Me dicen que conmigo se entiende mejor la música. Han escuchado muchas veces la ´Sinfonía Nuevo Mundo` de Mozart pero solo la han entendido y sentido cuando la toco yo. La música me sale por los poros. Me gusta que los metales suenen en plan banda sonora de película americana y tengo facilidad de plasmar lo que enuncia la partitura.

¿Alguna manía o costumbre?

Me compro unos zapatos nuevos para todos los conciertos importantes. He adquirido esa manía y me va muy bien porque he encontrado un comercio que tiene muy buenos precios. Estoy uniendo la música al oficio ilicitano, las compras.

¿Hay algo que le moleste mucho?

Que la gente no me valore por lo verdaderamente importante. Imparto clases de canto a niños y el año pasado un alumno se presentó al concurso de La Voz. Mi whatsapp se colapsó. Me da pena que esté dirigiendo conciertos en Londres o en Perelada y la gente solo recuerda que has salido en un programa de televisión.

¿Cómo valora la música española?

Hace 30 años había escasez de buenos músicos españoles y comenzaron a migrar rusos, moldavos y armenios que subieron el nivel musical de nuestro país. Hoy día hay un mayor nivel en los conservatorios y escuelas privadas porque los niños han aprendido la técnica rusa. Cabreará mucho a los pianistas españoles, pero hay que ser realistas. Las orquestas más importantes del mundo están llenas de rusos.

¿No hay pianistas españoles buenos?

Puedo resaltar dos y con uno de ellos ya he tocado. Carlos Sanz viene de América pero es de Novelda y tiene 20 años. El otro es el ilicitano y gran pianista Francisco José García Verdú, con quien tengo muchas ganas de compartir escenario, ese chico tiene una proyección pianística magnífica.

¿Qué posibilidades tienen de triunfar aquellos jóvenes que no puedan pagar una formación musical?

La Orquesta de Jóvenes de la Provincia de Alicante (OJPA) forma a chavales de toda la provincia y concursan fuera de la burbuja del conservatorio, donde pueden ver el nivel del resto. El pasado año participaron en Viena (Austria), donde mi amigo y director Fran Maestre me dejó dirigir. Es una gran oportunidad para que lo jóvenes se formen musical y culturalmente y conozcan los sitios por donde ha pasado Mozart, Beethoven o Haydn. Hay que buscar la cultura en la música y de eso se encargan los padres.

¿Se siente afortunado de que sus padres le hayan inculcado el amor por la música?

Claro. Aún recuerdo con cariño alguna regañina cuando le decía a mi madre que no quería tocar más el piano, ella no se andaba con tonterías. Es importante tener unos padres sensibles a la cultura y a la música, que no te transmitan solo la cultura por el deporte porque también hay otros campos.

¿Cómo fue su actividad musical el pasado año?

Hemos desarrollado diversos proyectos benéficos para Cáritas. Interpretamos el musical de Los Miserables hace unas semanas y nos hemos volcado con la celebración del 20º aniversario de la Orquesta Barroca Valenciana.

¿Qué proyectos tiene en mente?

Me centraré en la producción musical, en grabaciones y explotaré más mi faceta compositora. Una novedad será la labor de Management, que con mi experiencia y mis conocimientos me centraré en descubrir a nuevos talentos, apoyarles, darles a conocer, estimularlos y lanzarlos al mercado musical. También estoy trabajando en un proyecto grande pero no quiero revelarlo, esa será mi próxima entrevista contigo.

¿Ha pensado en un proyecto demasiado ambicioso que algún día le gustaría desarrollar?

Me siento orgulloso de acciones como la de Dudamel con la Orquesta Sinfónica de Venezuela. Jóvenes marginales que se les da una educación musical y cultural. Al igual que Daniel Barenboim, que con la música intenta unir en orquestas a jóvenes de diferentes culturas y religiones muy dispares. La música saltando las fronteras del fundamentalismo. Me encantaría poder hacer algo así algún día y mover la conciencia de la gente a través de la música.