«No vengo a pasearme, me encanta la competición y la guerra»

- Escrito el 04 julio, 2018, 3:22 pm
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Emilio Esteban o el regreso del hijo pródigo. El extremo ilicitano cierra un círculo vital y deportivo con su fichaje por el Balonmano Elche, donde comenzó todo

Tras una exitosa trayectoria profesional y tras ser un jugador respetado y admirado en la élite, Emilio, hijo de Boby Esteban, mítico portero del Elche CF de la década de los 70, ha decidido cerrar una etapa a pesar de estar en plenas condiciones físicas.

Asume que el cambio va a ser radical, ya que pasa del profesionalismo a jugar en un equipo amateur, y que se ha convertido, de la noche a la mañana, en el líder y estandarte de un proyecto. Que nadie espere un Esteban de paseo o a medio gas. “Sé a lo que vengo. Si doy el paso es para aportar lo máximo”, afirma.

Hace ya dos meses que anunció su decisión de abandonar la élite para regresar al Balonmano Elche. ¿Cómo se siente?
«No fue una decisión de ayer para hoy. Estoy contento porque aún veo muchos retos por delante»

Con ganas de empezar ya la nueva etapa. Llevaba ya algunos años queriendo cambiar la vida profesional del balonmano por la otra vida fuera del deporte.  No fue una decisión de ayer para hoy. Estoy contento porque aún veo muchos retos por delante.

Es complicado hacerse camino en el mundo laboral, pero siempre me han gustado los retos. Ahora estoy tranquilo, aunque sé que dentro de un tiempo volverán los recuerdos de la alta competición y de haber jugado ante los mejores.

Usted era pieza clave del Balonmano Benidorm y está en plena madurez física. ¿Cuándo comienza a darle vueltas a la posibilidad de cambiar de club?

Poco a poco. Llevaba tiempo fuera de casa y cuando fiché por el Benidorm ya fue para estar cerca de los míos. También el físico te va avisando y cada vez te cuesta más ir a entrenar, levantarse por las mañanas, el día a día… Cuando notas eso lo mejor es echase a un lado. Todo influye, aunque nunca se te quitan las ganas de ir a jugar un partido. Echaré de menos muchas cosas, pero he tomado una buena decisión.

Decide dejar el profesionalismo, pero no seguir jugando en su equipo de toda la vida.  

Sí, con la gente del Elche siempre he tenido trato y tengo muchos amigos. Era algo que se iba comentando año tras año. El año que viene te vienes a Elche, me decían. Cuando tomé la decisión me comentaron cuál era mi intención y yo les dije que seguir haciendo deporte. Ellos me ofrecieron la posibilidad de ayudar dentro de mis posibilidades y yo, encantado.  Hay un buen grupo y un objetivo importante. Estoy contento de echar una mano al equipo de mi ciudad.

Después de muchos años se va a reencontrar con la esencia del deporte, jugar solo por diversión.

Aquí no cobra nadie y, lógicamente, la exigencia deportiva no puede ser la misma que en un club profesional, donde sí hay unos objetivos marcados en función de la inversión y el presupuesto, pero eso no quiere decir que la ilusión sea menor. Ni mucho menos.

No es élite, pero reto de ascender con el equipo de su tierra también es importante.
«Cuando te metes en una liga o en una pista te da igual que sea Primera, Segunda o Tercera, porque lo que quieres es ganar los partidos»

Por supuesto. Es algo que me apetece mucho. Mi motivación será la misma. Cuando te metes en una liga o en una pista te da igual que sea Primera, Segunda o Tercera porque lo que quieres es ganar los partidos. La única diferencia es que la exigencia física no es la misma. Pasas de entrenamientos de dobles sesiones a trabajar de otra forma. Es otro nivel, pero se afronta con la misma ilusión de siempre.

Su regreso fue un ‘bombazo’ para los aficionados del Balonmano Elche. La gente ya piensa que con usted el equipo va a arrasar.
«Se me seca la boca de tanto decir que no, que conmigo solo no vamos a ganar partidos ni a ascender»

Es verdad que la gente lo piensa y que me lo han comentado. Y a mí se me seca la boca de tanto decir que no, que conmigo solo no vamos a ganar partidos ni a ascender. Está bien que la gente lo piense, pero yo vengo a ayudar y que de mí solo no va a depender los objetivos.

Esto es un deporte de equipo y nunca he sido la figura, sino un currante y un jugador sacrificado. La gente tiene que quitarse esa imagen mía de la cabeza, aunque si sirve para que se acerque más gente al pabellón, bienvenida sea. Además, tampoco llego en mi mejor momento, que el desgaste físico de tantos años no perdona.

Va a jugar junto a jugadores que hace poco le observaban por la televisión con cierta admiración. ¿Está preparado para ser el centro de las miradas?

Tampoco he sido un jugador que he estado siempre en la máxima categoría. Conozco bien la Primera Nacional y a casi todos los equipos y rivales. Muchos me vacilan diciéndome que ahora me voy a enterar de la leña que se da. Yo sé a lo que vengo y lo que me voy a encontrar. No pasa nada. Si están centrados en mí, mejor para mis compañeros, que tendrán más oportunidades de brillar.

Usted ha tenido una trayectoria brillante y de largo recorrido, aunque no sé si tiene la sensación de que no ha rentabilizado del todo su carrera. En otras palabras, le pilló la época de la crisis.

Es verdad. Lo comentamos con muchos compañeros de mi generación. Si hubiéramos nacido cinco años antes… Pero luego lo piensas fríamente e igual en la época de las vacas gordas a los clubes les da por fichar más extranjeros y no mirar tanto a los jugadores nacionales. Nunca se sabe. De todas formas, algo pillé de la buena época, porque jugué ante jugadores muy buenos.

Y después de jugar en el Palau Blaugrana, La Catedral de Pamplona o León ahora le esperan pabellones más pequeños. ¿Está preparado para ese shock?

A veces importa más el ambiente que el escenario. En el Palau apenas había ambiente en un Barça-Benidorm, pero igual en Primera Nacional, aunque el pabellón sea más modesto, resulta que está lleno y se vive más el partido. Lo que menos me puede gustar de esta categoría igual es la superficie porque de tantos años me he acostumbrado a pisar en blando.

Por muy dura que sea la pista, todo el que le conoce sabe que usted no sabe dosificar ni jugar a nada que no sea el 100%.

Está claro. Yo no vengo a pasearme. Si me comprometo a una cosa es para hacerlo al 100%. Si no me quedo en mi casa. A mí me encanta la competición y la guerra.

¿Tiene la sensación de que ha llegado en el balonmano a dónde soñaba?
«Estoy contento porque me he sentido querido y valorado en todos los equipos»

Sí, siempre soñé jugar en la máxima categoría y lo logré. Me he sentido valorado. Me hubiera gustado jugar con la selección española, pero no ha sido posible y no me siento defraudado por ello. Estoy contento de haber llegado hasta aquí. A mucha gente le hubiera gustado estar dónde yo he estado. Estoy contento porque me he sentido querido y valorado en todos los equipos.

En el banquillo va a tener, como segundo entrenador, a Eloy González, algo más que un ex compañero.

Sí, Eloy y yo nos conocemos desde que teníamos 13 años. Hemos jugado juntos en selecciones inferiores, pero en el mismo equipo solo en Benidorm. De hecho, yo ya tenía pensado abandonar la Asobal hace dos años, pero llegó él y me apetecía estar con él.

¿Y a Eloy no han podido convencerle para que le acompañe desde dentro de la pista?

Por motivos profesionales no puede. Lo tiene muy claro. Acaba de ser padre y tiene claras sus prioridades. Quiere seguir vinculado al balonmano, pero desde fuera.

¿Y usted se ve como entrenador a medio plazo?

De momento no. Es muy complicado manejar 20 personalidades. A nivel profesional aún es más fácil gestionar los egos, pero en un equipo amateur, como es el Elche, es difícil dejar a gente sin jugar.

Usted siempre fue un jugador atípico y con inquietudes fuera de lo normal. En mitad de su carrera decidió probar suerte en Alemania. ¿Qué le aportó aquella experiencia?

Quería vivir esa experiencia. Era joven y deseaba probar fuera. Salió la opción de un equipo alemán de quinta división. Me daba igual el nivel deportivo porque lo que quería era vivir solo y conocer otras culturas. Pasé un año muy bueno, pero sentía que aún tenía cosas que aportar y fiché por Aranda de Duero. Y de ahí el regreso a Benidorm.

Uno de los motivos por los que regresa a Elche es para impulsar su empresa. ¿De qué proyecto se trata?

Estudié Arquitectura Técnica en Alicante y realicé un máster de Eficiencia Energética en Edificación. Llevaba algunos años trabajando como autónomo en proyectos y ayudando a despachos. Tenía pensando abrir mi propia empresa. Ya la he fundado y es de asesoría y auditoría energética para obra nueva y empresas.

¿Va bien la cosa?

Es una guerra, hay que ir poco a poco. Lo bueno que tiene es que la normativa aprieta y al final las empresas tendrán que cumplirla. La conciencia social reducir emisiones tiene que ir calando y por ahí tenemos mercado.