Para nuestras células, “rejuvenecer” no siempre es bueno

Expertos en Biología, Medicina, Neurociencia, Tecnología, Economía y Derecho se darán cita mañana, 13 de febrero, en la jornada «Reto al Futuro», para analizar de forma de interdisciplinar el envejecimiento

- Escrito el 12 febrero, 2018, 11:15 am
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Ángela Nieto, del Instituto de Neurociencias de Alicante, hablará sobre “La paradoja del envejecimiento: La activación de genes embrionarios”, que dan lugar a enfermedades como el cáncer
Comprender estos procesos embrionarios, aunque pueda parecer paradójico, ayudará a combatir los efectos del envejecimiento

Expertos en Biología, Medicina, Neurociencia, Tecnología, Economía y Derecho se darán cita mañana, 13 de febrero, en Alicante en la jornada «Reto Al Futuro», para analizar de forma de interdisciplinar este importante reto del envejecimiento. Andrés Pedreño Muñoz, Amalio Telenti, Ángela Nieto, Francisco José Iborra, Juan Carlos Izpisua, María Blasco, Nuria Oliver y Fernando Vives hablarán sobre las cuestiones más relevantes sobre el envejecimiento de la población, desde un enfoque multidisciplinar.

Desde mediados del siglo pasado la esperanza de vida en nuestro país ha aumentado en quince años. En la actualidad somos el primer país de la Unión Europea en longevidad. Sin embargo, envejecemos mal y perdemos calidad de vida a medida que cumplimos años.

La generación del baby-boom, nacida entre 1958 y 1977 alcanzará los 65 años hacia 2024. En 2030 uno de cada 4 españoles tendrá más de 65 años, y en 2060 serán uno de cada tres los que superarán esta edad. La presión sobre los sistemas de protección social continuará aumentando y será muy alta en la década de los 40 del presente siglo. Sin duda, todo un reto futuro que habrá que afrontar con urgencia.

Ángela Nieto, del Instituto de Neurociencias (CSIC-UMH) en Alicante, hablará sobre “La paradoja del envejecimiento”. Y es que, para nuestras células “rejuvenecer” de forma aberrante equivale a enfermar, pues si conlleva la activación de genes embrionarios, dejan de cumplir su función de células adultas y adquieren movilidad. Cuando esto ocurre en las células cancerosas, éstas se diseminan por el organismo debido a la movilidad que adquieren, formando metástasis, que son las responsables del 90% de la mortalidad en el cáncer.

Lo habitual es que estos genes necesarios para el organismo durante el desarrollo embrionario se “apaguen” una vez cumplida su función. Sin embargo, pueden reactivarse de nuevo en la vida adulta, sobre todo en enfermedades cuya incidencia aumenta con la edad, como el cáncer y la degeneración de los órganos, según han demostrado las investigaciones llevadas a cabo por el grupo de la doctora Nieto. Por eso, comprender estos procesos embrionarios, aunque pueda parecer paradójico, ayudará a combatir los efectos del envejecimiento, resalta Ángela Nieto, presidenta de la Sociedad Internacional de Biología del Desarrollo.

Un tema de gran actualidad en una sociedad, como la nuestra donde la esperanza de vida es de las más altas. “Mejorar las condiciones de vida en edades avanzadas pasa por desentrañar los mecanismos del envejecimiento desde un punto de vista científico, abarcando los ámbitos de la biomedicina, la tecnología y la economía”, señala Ángela Nieto.

“Los países mediterráneos lo tenemos más fácil para envejecer mejor. Nuestra dieta y nuestro clima se aúnan para favorecer una vida potencialmente más larga, saludable y más activa. Pero no deberíamos simplemente reconocer y recomendar lo que nos ofrece nuestro entorno de forma pasiva, deberíamos dar un paso más. Este foro de discusión podría ser el embrión de algo más ambicioso”.

En este sentido, como resalta otra de las ponentes, María Blasco, directora del CNIO, aunque en España tenemos investigadores punteros en envejecimiento, no hay un centro de investigación de referencia dedicado a esta etapa de la vida, pese a que en 2050 seremos el segundo país más envejecido del mundo, después de Japón.

El Instituto de Neurociencias de San Juan de Alicante (centro mixto del CSIC y la Universidad Miguel Hernández) cuenta con el distintivo de Excelencia Severo Ochoa, el máximo reconocimiento que concede el Ministerio a los centros españoles que demuestran impacto y liderazgo científico a nivel internacional y que colaboran activamente con su entorno social y empresarial. Los Centros de Excelencia Severo Ochoa cuentan con programas de investigación de vanguardia y altamente competitivos, y se encuentran entre los mejores del mundo en sus respectivas áreas científicas. El proceso de evaluación y selección para la concesión de este reconocimiento se lleva a cabo de forma independiente, por un comité científico internacional integrado por investigadores de reconocido prestigio e impacto.