«Probablemente no estaba preparado para la élite con 17 años»

De gran promesa en el Atlético de Madrid pasó por Inglaterra y Holanda para coger madurez y ahora recala en Elche C.F.

- Escrito el 27 diciembre, 2017, 9:00 pm
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Entrevista > Iván Calero | Jugador de fútbol (Parla -Madrid-, 21-abril-1995)

Iván Calero era hace un lustro una de las grandes promesas del fútbol español. Su imparable trayectoria en el Atlético de Madrid, club en el que se formó, y las inferiores de la ‘roja’, se desvió justo en el momento de dar el salto al profesionalismo y cuando ya rozaba con los dedos el vestuario del primer equipo rojiblanco.

«Si alguien tiene la culpa de no haber llegado aún más arriba soy yo»

Una aventura de tres años por Inglaterra y Holanda le ayudó a ganar madurez, tras un viaje casi iniciático en busca de sí mismo y sus límites. Ahora ha llegado a Elche, donde se siente feliz y con ganas de recuperar sensaciones y fama. Futbolista vertical y polivalente, Iván Calero aparca la velocidad con la que se maneja en el campo para mostrarse en la sala de prensa como un chico reflexivo y tímido, pero también ambicioso. Pese a su juventud, el madrileño tiene las cosas muy claras. “Si no he llegado más arriba será por mi culpa”, afirma. Aunque también avisa de que “soy muy cabezón y no me voy a rendir”.

Tras varios años fuera de España, ¿cómo se siente de nuevo en la competición española?

Muy contento, tenía ganas de volver y mucho más si es a un club como el Elche, que como ya he dicho es de Primera División, aunque esté ahora pasando un momento difícil.

Vayamos al principio del cuento, ¿de dónde le viene la afición futbolística?

Mi padre es muy futbolero, fue jugador de Segunda B y Tercera y yo siempre iba a verle. Como cualquier hijo, yo quería ser como su padre. El gusanillo me picó de pequeño y ya con tres años le pedí que me apuntara a un equipo. Y me metió en uno con niños tres años mayores. El fútbol es una parte esencial de mi vida y mi sueño era ser futbolista de Primera División, nivel top.

Y de repente aparece el Atlético.

Primero estuve en un equipo de Parla, donde estuve cuatro años, y con 10 me fui al Atlético de Madrid, en el que pasé toda mi vida. Allí crecí como persona con los valores que me inculcaron. En el Atlético, aunque desde la perspectiva de la cantera, viví desde los años malos hasta que el club volvió a crecer con Quique Flores y Simeone.

Como atlético casi de cuna, ¿qué recuerda con especial emoción de aquella etapa?

La Copa de la UEFA. Después de tantísimos años, ganar una competición europea fue la bomba. Ahora sabe a poco, pero en aquel momento hizo muchísima ilusión.

¿Quién era su ídolo de infancia?

La primera referencia fue Torres, era el último que había salido de la cantera. También Koke, Domínguez… Yo quería ser uno de ellos. Pero como era delantero me fijaba también en otros jugadores de arriba, como Villa, Forlán, Eto’o…

No tardó en destacar en la cantera del Atleti y, de repente, llega la llamada de la selección. ¿Cómo recuerda aquello?

Con alegría, aunque en ese momento no piensas mucho que estás entre los mejores de España. Formé parte de la selección desde la sub16 a la sub19. Lo único que piensas es en seguir en esta línea porque es la que te ha traído hasta aquí.

En su promoción había nombres ilustres.

Sí, estaban Sandro, ahora en el Everton, Bellerín, en el Arsenal, Samper, Castillejo, Rubén Blanco… La mayoría están en Primera o Segunda o en grandes clubes de Europa.

Y, de repente, llega la llamada de Simeone.

Sí. Llegué a jugar media hora en el Calderón ante el Al Jazira. También estuve en algunas convocatorias, aunque el momento más importante fue cuando viajé con el primer equipo a Moscú para la eliminatoria contra el Rubin Kazan.

¿Qué recuerda de aquel día?

El frío, hacía menos 25 grados. Tenía los pies hinchados, pero tanto para mí como para otros chicos del filial fue una experiencia espectacular.

Estaba a las puertas del primer equipo, ¿qué le faltó para consolidarse?

Llega un momento en que te encuentras ya con el máximo nivel y es muy complicado entrar ahí, en un grupo de tanta calidad, de forma habitual. Se dieron unas circunstancias dentro del último año en el Atlético por las que no pude renovar y al final me tocó salir.

Y decide, con apenas 20 años, irse a Inglaterra.

Probablemente hubiera habido alguna opción en España, pero ya era 20 de julio cuando me dicen que no sigo y no había mucho tiempo. Era una situación complicada y me salió la opción del Derby County. Se trataba de no tener nada o ir a un equipo grande a seguir creciendo.

¿Cómo se lo tomaron en su casa?

A mis padres les afecto, sobre todo a mi madre.

El primer año todo sale más o menos bien, pero en el segundo…

Me adapté rápido, a pesar de que no controlaba mucho el inglés. Encajé muy bien con Steve McLaren, el entrenador, y fue todo como la seda al principio. No participé mucho con el primer equipo, pero estaba en fase de seguir creciendo. Luego, en el segundo año, cambiaron de entrenador, se gastaron 60 millones en fichajes y no tuve oportunidades.

Manchester United y Arsenal llegaron a mostrar interés por usted en su primer año en Inglaterra.

Eso leí. Fue al final de la primera temporada, en la que estuve a buen nivel en el filial y marqué en el debut con el primer equipo. No le di importancia a esa noticia. Solo pensaba en seguir trabajando y haciendo las codas bien porque es la única fórmula que conozco para ser buen futbolista.

Lejos de casa y sin jugar. ¿No le dieron ganas de dejarlo?

Estaba un poco frustrado y cansado. Estaba dejándome la vida y no me daban oportunidades, pero era joven y me tomé la situación como un aprendizaje.

Sory y Primi, entre otros compañeros suyos, han reconocido en estas mismas páginas que salir de casa y estrellarse les vino bien para crecer como personas.

Estoy de acuerdo. Maduras y te haces más fuerte mentalmente, porque trabajas y te revelas contra una situación. A lo mejor la experiencia no te hace crecer como jugador, pero sí como persona.

Y tras Inglaterra llega la aventura de Holanda. ¿Por qué elige ese país?

No miramos muchas cosas en España porque llegó la oportunidad de jugar en Holanda con un equipo de Primera, el Sparta de Rotterdam. Era una opción preciosa. La liga de allí es una mezcla entre el fútbol español y el inglés. Hay algunos equipos más físicos y otros a los que les gusta jugar. Jugar, con 21 años, en la liga holandesa, fue muy enriquecedor. El clima es jodido, porque pasas semanas sin ver el sol. Hay humedad, niebla… pero no estamos allí para ver las ciudades o quejarnos del clima, sino para trabajar.

Lo siento, pero no me resisto a preguntarle por la famosa jugada en la liga holandesa en la que usted fue víctima de uno de los gestos más antideportivos que se han visto en el mundo del fútbol, cuando un rival del Ajax le engañó al hacerle pensar que iba a echar el balón fuera para seguir con la jugada y forzar una acción de peligro.

No me lo podía creer, porque no dejamos de ser compañeros de profesión. Y más de un jugador de un club como el Ajax, de los más grandes de Europa. La imagen que se dio a los niños fue horrible.

Esa acción, muy a su pesar, le hizo famoso.

Sí, puede que hasta me viniera bien para que la gente supiera de nuevo de mí. Ya te digo yo que no me vuelve a pasar en la vida. Hasta que no salga el balón fuera no me doy la vuelta.

Y tras Holanda por fin aparece la posibilidad de regresar a España. Y además el Elche.
«De la aventura en el extranjero regresé más maduro, con más experiencia y siendo mejor futbolista y persona»

Mi agente se estaba moviendo y cuando salió la opción del Elche aceptamos encantados. Era volver a jugar en España tras dar un largo rodeo. Una aventura de la que regresé más maduro, con más experiencia y siendo mejor futbolista y persona.

Iván Calero siempre fue un jugador de ataque, pero de repente alguien le descubre una personalidad defensiva.
«Nunca había jugado como lateral, jamás, pero me estoy adaptando y me gusta»

Ya, yo no lo sabía. En pretemporada, Adrián Jiménez me preguntó si yo había jugado alguna vez de lateral y yo le miré con cara rara. Nunca me había visto de lateral, jamás. Luego, Vicente Mir me puso en Badalona y salió bien y le fui cogiendo el gustillo a la posición.

¿Y cómo lo lleva? ¿Se acostumbra a ver la portería tan lejos?

Me estoy adaptando bien y creo que es bueno que pueda jugar en otros sitios. Algo parecido le sucedió a Juanfran, Bellerín o Jordi Alba, que pasaron de extremos a laterales. La verdad es que no me desagrada porque ser polivalente siempre es bueno. Tienes más espacios y al estar en un equipo que ataca más que defiende es bueno, porque suelo tirar siempre para arriba.

A pesar de lo joven que es ya acumula mucha experiencia y kilómetros, ¿no le dan ganas de estabilizarse?
«Ojalá pudiera estar aquí muchos años, porque se dan las condiciones ideales para avanzar»

El fútbol te lleva de un lado para otro, es cierto que la estabilidad siempre es buena, pero siendo futbolista y joven te tienen que gustar los retos y si el día de mañana hay que ir a otro lado, se irá. A día de hoy estoy muy contento en Elche, con una afición espectacular y en un club de Primera. Ojalá pudiera estar aquí muchos años porque se dan las condiciones ideales para avanzar.

¿Qué le ha faltado a Iván Calero para dar ese último paso a la élite que sí dieron algunos de sus compañeros de promoción?

El que marca su camino es el futbolista. Si haces las cosas bien y trabajas al final la recompensa llega. Hay veces en las que no se puede llegar más arriba, pero no es culpa de nadie, simplemente no se dan las condiciones. No tengo reproches para nadie. Si alguien tiene la culpa de no haber llegado más arriba soy yo, que a lo mejor no hice todo lo que estaba en mi mano o no estuve al nivel. Hay gente a la que le cuesta más llegar, como a Pedro o Busquets, y otra a la que menos.

Vamos, que no renuncia todavía a dar el salto.
«Con trabajo y sacrificio el fútbol te tiene que devolver lo que le estás dando» 

Claro que no. Hay gente que tiene la capacidad y la suerte de que con 18 ó 19 años están preparados para la elite. Probablemente yo no estuviera preparado para eso con 17, pero con 25 ó 23 ó 28 a lo mejor sí lo  estaré. Soy muy cabezón, quiero llegar y tengo mis metas claras. Con trabajo y sacrificio el fútbol te tiene que devolver lo que le estás dando.

Volvamos al Elche. ¿Cómo ve el futuro?

Bien, tenemos que seguir trabajando y haciendo las cosas lo mejor que podamos para conseguir sumar de tres en tres cada domingo.

Usted no disimula su admiración por el club, la afición y el estadio. ¿Se imagina vivir en el Martínez Valero en una eliminatoria de ascenso?
«Jugar una eliminatoria de ascenso con el estadio lleno sería el sueño de todos los que estamos aquí»

Ojalá podamos ver este campo lleno. Si con siete u ocho mil espectadores ya es una bombonera y un lujo, imagínatelo lleno. Sería el sueño de todos los que estamos aquí. Ojalá pueda cumplirse.