El regadío ilicitano como apuesta de turismo cultural y ecológico

- Escrito el 06 Agosto, 2017, 5:00 pm
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Mientras el sol es intenso a lo largo del año en nuestro municipio, las lluvias es un bien muy escaso. La agricultura padece ese tipo de dificultad y se ha tenido que adaptar a lo largo de los siglos.

El complejo sistema de regadío ilicitano se ha convertido en base de estudios para diversas universidades

Los agricultores del Camp d’Elx, como otros agricultores del entorno mediterráneo, han sabido transportar y aprovechar el agua. El extraordinario y complejo sistema de regadío en el término municipal ilicitano se ha convertido en base de estudios medioambientales para diversas universidades internacionales y ejemplo de buena práctica medio ambiental.

La palmera

El más famoso árbol de nuestra localidad, la palmera datilera, surgió aprovechando la escasa agua disponible para su riego. El sistema adoptado por los agricultores para la plantación de palmeras, fue siguiendo el curso de las acequias, que sirvió para aprovechar al máximo el agua existente. La palmera es un árbol providencial ya que su capacidad de adaptación a condiciones extremas y aguas salobres la convierten en un árbol único. Se dice que ningún árbol da tanto por tan poco.

De la palmera se dice que ningún árbol da tanto por tan poco

El tipo de plantación adoptado en su momento en el Camp d’Elx es denominado ´agricultura de oasis`, es decir, en nuestra zona pervive la herencia más valiosa que la cultura musulmana nos dejó. Este tipo de agricultura se encuentra ligada a la cultura nómada del desierto.  El sistema de riego implantado por la civilización musulmana supuso una joya de ingenio y de aprovechamiento de los pocos recursos que se tenían en un entorno árido, con la escasez de lluvia y con un suelo bastante pobre en nutrientes. Un hecho que todavía sigue vigente en pleno siglo XXI.

Especies asociadas

Las palmeras estaban plantadas en alineaciones a lo largo de las acequias, formando cuadrículas en todo el huerto, los denominado ´bancales`, y dentro de esos bancales había otros cultivos. Nos encontramos con palmeras a lo largo del bancal; en el interior árboles frutales –granados y olivos- y más al interior de la parcela plantas ´forrajeras` como alfalfa y otros tipos de cereales o algo –muy poco-  de productos hortícolas. Las sombras de las palmeras producían un pequeño microclima propicio para el cultivo de estas especies asociadas.

El palmeral supera los 3,5 millones de m2 a lo largo del Camp d’Elx y en la ciudad el 1,5 millones de m2

El agua de regadío se extraía del cauce del río Vinalopó que, a su vez, era alimentado con la escasa lluvia a través de cañones y valles. Cerca de la ciudad, a unos 4 kilómetros, se encuentra el Pantano de Elche. Una presa que hace que se eleve el caudal del río y que es derivado, parte de su caudal, a un canal conocido como la Acequia Mayor, catalogada como una auténtica arteria de vida y columna vertebral del sistema de riego andalusí.

El mundo musulmán supo calcular con tremenda exactitud la pendiente de la acequia para que la velocidad del agua fuera constante y no se estancara. Todo ello con un complejo diseño de acueductos y saltos de agua necesarios. Con un excelente sistema de regadío en la zona del campo ilicitano fue apareciendo la cantidad de biomasa vegetal que contribuyó al sustento y mantenimiento del ganado, lo que supuso la necesaria materia prima para el propio sostenimiento de las familias del Camp d’Elx.

Acequias

El recorrido de la Acequia Mayor llega a atravesar el casco urbano de la ciudad ilicitana. Su visión nos lleva a tiempos pasados donde el sistema de regadío era un elemento esencial para el cultivo tradicional de la villa ilicitana. El avance de los años ha dado como resultado cierto abandono en su mantenimiento. La progresiva urbanización, y la construcción de nuevas calles, hicieron que los ramales de las acequias fuesen soterrados, en algunos casos incluso anulados. Pero es con el reconocimiento del palmeral del casco urbano como Patrimonio de la Humanidad por parte de la Unesco, cuando se ha ido recuperando poco a poco.

En julio de 2015 se recobró una de las piezas esenciales para la distribución del agua en la ciudad. El partidor ´pico móvil`, situado en el propio Parque Municipal, es la maquinaria hidráulica que, desde el siglo XI y XII, regulaba y desviaba el riego de los huertos.

Este método controla todo el complejo sistema de riego por el que la acequia mayor del pantano reparte el agua por medio de sus 21 brazales. El agua proveniente del pantano de Elche llega hasta el barranco de San Antón (situado mucho más allá del actual campo de fútbol Martínez Valero y cerca de la pedanía de Las Bayas).

Subsuelo

Elche esconde en su subsuelo una compleja vía de canalización y reparto del agua que poca gente conoce. Uno de sus ramales en el casco urbano, y que no se encuentra soterrado, lo podemos apreciar en el propio Parque Municipal de nuestra ciudad.

El denominado ´pico móvil` es un artilugio único en Europa con un diseño que data de hace más de 700 años

El reparto del agua a los huertos se hacía por gravedad, con elementos exclusivos del riego de la acequia mayor, y su construcción se debió a que el propio río Vinalopó pasaba muy por debajo de la altura de la ciudad. Por ello hicieron la acequia de forma paralela a la rambla del río situándola a nivel del municipio. Pese a que este sistema se puede encontrar en otros municipios, con el denominado ´pico móvil` solamente se encuentra en Elche y es un artilugio único en Europa y con un diseño que data de hace más de 700 años.

Protección

La estructura del regadío existente es catalogada por expertos como el “eje vertebrador del palmeral”. Un sistema de riego protegido por sus orígenes árabe y romano. Los canales, sus acequias y partidores podrían formar parte de un gran atractivo cultural y turístico. Buena parte de esta información la podemos encontrar en el Huerto San Plácido. Una visita a este espacio nos orienta de forma visual cómo era ese entramado espacio de riego.

Nuestro palmeral, señalan los expertos, debería ser algo más que un recurso paisajístico. Desde el punto de vista turístico no se está aprovechando la extraordinaria ingeniería que conlleva el sistema de riego. Lejos queda el proyecto del ministerio de Medio Ambiente que apostaba por un amplio corredor verde paralelo al transcurso de la acequia mayor, desde el propio pantano de Elche hasta el Molí Reial situado en el Parque Municipal. Ocho kilómetros de un itinerario donde se planteaba el uso peatonal, ciclista y hasta ecuestre. Una vía con paneles de señalización, áreas de descanso, observatorios de fauna y paisaje y construcción de miradores.

Elche cuenta con un extraordinario y complejo sistema de regadío, que podría conllevar otro atractivo turístico poco explotado en la actualidad y desconocido incluso para los propios ilicitanos. Una alternativa al turismo de sol y playa, un elemento más para darnos a conocer en ese creciente turismo ecológico y cultural.