Románticos entre doce cuerdas

El Club de Boxeo Elche, a través del promotor Arturo Agulló, mantiene viva la llama del pugilismo en la ciudad y la provincia con la organización de varios combates amateurs durante el año

- Escrito el 27 diciembre, 2017, 8:00 pm
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Son tiempos difíciles para el boxeo. Pese a ser deporte olímpico, el pugilismo, otrora espectáculo de masas, vive anclado en la clandestinidad desde hace varias décadas. Ninguneado por los medios y rechazado por el gran público, solo la voluntad de hierro de un grupo de románticos ha evitado la segura extinción a nivel amateur de esta legendaria disciplina deportiva, repleta de tópicos que poco tienen que ver con la realidad. Uno de esos irreductibles apasionados del ring es Arturo Agulló, quien desde hace siete años se dedica a la organización de veladas de boxeo en Elche.

Buscando una oportunidad

Agulló, de 39 años, es propietario de una empresa de limpieza y llegó al mundo de las doce cuerdas por casualidad. Empleaba el tiempo libre practicando todo tipo de deportes, como pádel, ciclismo o natación. “Acabó un verano, hace siete años, y me vi con barriguilla. Y me apunté a un gimnasio. Al poco tiempo me picó el gusanillo del boxeo”, confiesa. Comenzó a entrenar y acudió a una velada celebrada en Elche. Lo que vio y respiró aquella noche le fascinó y cambió su vida para siempre.

“Me gustó el ambiente y me interesé por aquellos chicos. Eran jóvenes que peleaban una o dos veladas al año, solo cuando les llamaban. Entonces surgió la idea de comprarme un ring y de pedir un pabellón en Elche o por algún pueblo de esta zona para que los chicos tuvieran su oportunidad más a menudo”, recuerda Agulló.

Sin embargo, su camino comenzó a empinarse desde la misma salida. “Enseguida se me cerraron las puertas de los ayuntamientos. No me cedían un pabellón y me daban largas. El boxeo no estaba bien visto”, apunta. Pero el empresario ilicitano encontró una solución nada original a sus necesidades. “Si la montaña ni viene a Mahoma, Mahoma irá a la montaña. Así que decidí buscar una nave en la que pudiera organizar mis propios combates. Después de tres meses encontré una que había sido una antigua fábrica de zapatos y, aunque estaba deteriorada, me encajaba en lo que deseaba de espacio, distribución y vecinos”, explica.

Inicios duros y con pérdidas

Esa nave, de 700 metros, está situada cerca del Martínez Valero y cuenta con un amplio aparcamiento que, además, permite entrenar al aire libre. “Hice una inversión fuerte. En principio iba a ser solo para veladas de boxeo, pero las primeras experiencias que organicé fueron una catástrofe económica, superando los gastos a los ingresos, así que también la convertí en un gimnasio”, explica.

Los inicios fueron duros, confiesa Agulló, ya que “se había perdido” el hábito de ver boxeo en Elche. Pero la insistencia del promotor acabó por encontrar el premio al cruzar su camino con el mejor embajador posible. “Las instalaciones llamaron la atención de Kiko Martínez, campeón de Europa, quien después de unos meses se vino a entrenar al Club de Boxeo Elche. Con él comenzamos a remontar, ya que vino junto a un grupo de boxeadores amateurs y se organizaron varias veladas muy atractivas entre chicos de la zona”, señala.

Para no saturar a los aficionados, Arturo Agulló decidió dosificar las veladas y realizar solo “cinco o seis” al año (la próxima será el 18 de febrero). “Una velada no se puede improvisar, hay que elegir bien el momento y el cartel para que sean atractivas. Por ejemplo, intentar que peleen chicos de sitios que estén cerca porque eso atrae a la gente”, explica. Y es que cada noche de combates tiene unos gastos que rondan los 5.000 euros y el local solo tiene capacidad para 500 personas. “Tienes que ir con ojo para no pillarte los dedos porque beneficio te queda poco”, afirma.

De aquel grupo de boxeadores que llegó junto de la mano de Kiko Martínez, Arturo Agulló destaca con orgullo que ya hay un campeón de España en el año 2016, como Juanfe Gómez, y otro que ha dado el salto al profesionalismo, como Edgar Martín. Otros chicos y chicas del área metropolitana de Elche, como Eusebio Arias, Ismael García, plata en los Campeonatos de España en 2015, o Marian Martínez, campeona de España en 2017, son algunas de las realidades que han salido de las veladas de boxeo de Agulló.

El gran reto

Una vez conseguido el escenario y los boxeadores, al promotor le quedaba lo más difícil: devolver la afición al boxeo a Elche. Admite Agulló que una de sus principales luchas ha sido convencer a la gente de que el boxeo no es un deporte agresivo o violento. “La gente tiene muchos prejuicios. Cuesta que venga, pero una vez ve el ambiente, el espectáculo y los combates les cambia la idea”, señala el ilicitano. El pugilismo está repleto de tópicos, en parte por culpa del cine, un arte que ha captado mejor que ningún otro la épica y estética de este deporte, pero que también ha contribuido a crear una imagen poco real, sórdida en ocasiones.

“Claro que hay algo de marginalidad alrededor del boxeo, pero como lo hay en chicos que comienzan a jugar al fútbol o al baloncesto en su barrio para buscar una salida a su vida”, defiende Agulló, quien también desmonta otro viejo tópico en relación a los combates amañados. “Eso se ve en las películas, pero en la vida real no es así. La Federación no le da una licencia a cualquiera para que le peguen y, además, ningún promotor quiere manchar su imagen con un escándalo así”, argumenta.

Un club referente
«Mientras haya chavales que quieran pelear echaremos una mano» A. Agulló

Tras siete años de lucha y estrés provocados por la organización de combates, Agulló puede decir que a día de hoy hay un “empate” entre las ganancias y las pérdidas. “Aunque las satisfacciones ganan a las decepciones a pesar de que en este mundo también hay gente interesada y mucha envidia”, añade. Entre las alegrías está la presencia, cada vez mayor, de jóvenes en el gimnasio o las veladas. Elche tuvo afición y grandes campeones, como el legendario José Hernández, el ´Zurdo de Elche`. “La gente mayor recuerda con nostalgia aquellos años, aunque también se está sumando gente joven”, comenta Agulló. “Muchos chavales vienen al gimnasio y nos dicen que quiere entrenar en boxeo, pero advierten que lo que no quieren es que les peguen. Hay que tener muchas horas de entreno para subirse a un ring”, aclara.

El Club de Boxeo Elche ya no es solo el principal referente de la provincia, sino uno de los más activos de España, aunque siempre en categoría amateur, porque el objetivo sigue siendo el mismo del primer día. “La idea es ayudar a los chicos a que tengan su oportunidad. Mientras haya uno que quiera pelear yo le echaré una mano”, argumenta.

«El que quiera ver esto como un negocio se equivoca» A. Agulló

El paso al boxeo profesional queda, de momento, descartado porque exige una bolsa muy elevada “y yo estoy económicamente muy limitado”. Y, de paso, Arturo Agulló desmonta otro cliché sobre los organizadores de combates. “La gente piensa que nos forramos con las peleas, pero ni mucho menos, corremos nuestros riesgos”, insiste. “El que quiera ver esto solo como un negocio se equivoca. El mundo del boxeo, a este nivel, es casi artesanal y necesitamos la ayuda y la colaboración de todos”, sentencia.