El sinuoso camino hacia las licencias de apertura

La Ley de Accesibilidad está muy presente a la hora de la obtención de los permisos y los profesionales del sector están muy pendientes de la nueva ordenanza contra el ruido

- Escrito el 26 marzo, 2018, 1:00 pm
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La Real Academia Española establece que emprender es acometer y comenzar una obra, un negocio o un empeño, especialmente si encierran cierta dificultad o peligro. En un tiempo en el que la crisis ha golpeado con fuerza a la sociedad española este término ha pasado a estar de rabiosa actualidad.  Elche es una ciudad de cambio constante. Sus comercios, oficinas, restaurantes y discotecas varían en el tiempo de modo que lo que hoy pega fuerte y está de moda mañana quién sabe.

Ese movimiento que los emprendedores deciden coger lleva tras de sí una larga lista de pasos, desde que surge la idea de negocio hasta que finalmente comienza a rodar. Es indispensable para todo comercio que quiere arrancar contar con una licencia de apertura del establecimiento.

La previsión del consistorio sostiene que en el primer trimestre de 2018 se darán 347 licencias

El número de este tipo de permisos que se han concedido a través del Ayuntamiento de Elche en este primer trimestre de 2018 mejora el registro más reciente, ya que, pese a que todavía no son datos definitivos, las cifras que manejan los técnicos municipales establecen una previsión que se eleva hasta las 347. Este movimiento de licencias viene dado por un interés creciente en emprender nuevas actividades laborales que ha ido variando desde 2013.

Concesiones

La media por trimestre en ese mismo año anduvo por las 270 licencias de apertura concedidas. Este dato fue elevándose a finales de 2013 y confirmó su crecida durante 2014, cuya media fue de 330. Estos años de interés por crear nuevos negocios, restaurantes, oficinas, fábricas y demás siguió aumentando en 2015 hasta experimentar un gran pico en 2016, donde llegaron a extenderse 402 licencias de aperturas en el último trimestre. Ya en 2017 la tendencia varió a la baja durante los primeros compases, aunque las cifras seguían siendo notorias (360 en el segundo semestre), hasta que a finales de año bajaron hasta las 340.

Carlos Sánchez, concejal de Aperturas, reconoce que hay “bastante trabajo” en el departamento y considera que es “bueno” que la gente esté pidiendo cada vez más licencias de aperturas. “No tengo datos de otras ciudades, pero veo mucho movimiento, la gente viene y pregunta qué tiene que hacer para montar un negocio y se le intenta dar facilidades”, dice.

El edil argumenta que no pueden certificar que el aumento de la demanda de licencias de apertura influya positivamente en la economía local porque no pueden constatar si una vez abierto ese negocio se mantiene o no, ya que la baja se tramita con Hacienda.

Tipos

Los requisitos necesarios para obtener una licencia de apertura varían en función del tipo de actividad que se vaya a desarrollar, clasificándose de menos a más exigentes según los criterios tanto del consistorio municipal como a nivel estatal. Algunos ejemplos podrían ser, en primer lugar, una licencia de actividad inocua, como una oficina de abogados; seguidamente está la declaración responsable de actividades comerciales, que sería, por ejemplo, una tienda.

Tras éstas estaría la declaración responsable medioambiental, como una tienda de comida para llevar o un taller mecánico o de calzado; luego hay una declaración responsable de espectáculos y actividades recreativas, que sería en relación a bares, restaurantes o discotecas. Un escalón por encima la licencia ambiental como, por ejemplo, un taller de pintura de vehículos, y otro paso más arriba las tiendas que superan las 500 personas y que necesitan autorización administrativa.

Por último, se sitúa la licencia ambiental integrada que serían instalaciones químicas donde se produce caucho o una depuradora de agua. Según el tipo de actividad que se quiere desarrollar los requisitos necesarios para obtener la licencia de apertura varían, aunque algunos son comunes para todas.

Requisitos

“Para la mayoría piden una memoria o un proyecto redactado por un técnico competente, como un ingeniero o un arquitecto, y que el titular adecúe la instalación a normativa. Se tiene en cuenta la accesibilidad, la red eléctrica, los seguros contra incendios, la insonorización del local en determinados casos y, otra cosa en común, es el pago de las tasas correspondientes”, asegura J. P., ingeniero, que remarca que primero “tienes que pagar para acometer la obra y luego para la apertura”.

Para obtener la licencia de apertura primero se tiene que presentar toda la documentación requerida y pagar las tasas correspondientes, que varían en función del tipo de actividad que se vaya a desarrollar. Acto seguido, la documentación debe ser revisada por un técnico para comprobar que está todo correcto y, si es así, un inspector acudirá al emplazamiento para chequear que todo está según la normativa. Si todo está correcto, haría un acta de comprobación favorable y luego toca esperar “uno o dos meses”, según palabras del edil, para obtener la licencia.

Requerimiento

Cuando el Ayuntamiento recibe la documentación y los técnicos comprueban que falta alguna documentación el expediente queda estancado hasta que el cliente la vuelva a presentar. Y si el inspector acude al local y ve alguna deficiencia manda un requerimiento para que sea subsanada. “Lo complicado está en el hecho de que muy poca gente entrega toda la documentación correcta a la primera, por no decir que sólo lo hacen las grandes empresas o las multinacionales”, comenta J.P.

Según la experiencia de este ingeniero, para los emprendedores montar un negocio “requiere mucho dinero” y si tienen que adecuar instalaciones lleva una “fuerte inversión”, por lo que muchas veces, cuando presentan el proyecto de apertura, no tienen, por ejemplo, “el acceso de minusválidos necesario por lo que deciden abrir hasta que llegue la inspección de modo que reúnen dinero para poder acometer después las obras de la instalación”.

Demora
«Intentamos ser lo más razonable posible con el tiempo de entrega, priorizamos la seguridad» C. Sánchez (concejal de Aperturas)

Algunas de las quejas de los usuarios consultados por este medio se centran, principalmente, en la demora que existe desde que se inician los trámites hasta que finalmente se obtiene la licencia, llegando, en algunos casos, al año. Para el edil de Aperturas es “muy difícil” que se llegue a extender tanto en el tiempo una petición de licencia de apertura: “Intentamos ser lo más razonable posible y se prioriza la seguridad”. Argumenta que, en los casos en los que el inspector vea una deficiencia que se deba subsanar que no sea significativa o que entrañe riesgo para la salud, “se da un trámite de audiencia y mientras tanto están funcionando de forma normal”.

H.M., uno de los arquitectos preguntados, considera que la demora “depende de cada caso y de si tiene deficiencias o no que subsanar”, pero cree que el problema está en que “falta gente en el Ayuntamiento en cuanto a técnicos e inspectores”, ya que es un departamento que se “satura” y con más personal “no tardarían uno o dos meses en dar la primera respuesta una vez presentada toda la documentación pertinente”.

Exigencias
«La nueva Ley de Accesibilidad puede ser un gasto más al principio, pero se hace mirando al futuro» C. Sánchez (concejal de Aperturas)

Pese a que acaba de empezar a aplicarse la nueva Ley de Accesibilidad se tiene muy presente a la hora de conceder las licencias de apertura. “No sé el impacto que puede tener la nueva ley en todo esto porque estamos ahora empezando. Al principio puede que sea un gasto más, pero se hace mirando al futuro, dado que tenemos que pensar en las personas con minusvalías o mayores. Pero no es porque hayamos puesto más exigencias y controles, sino que es un tema de accesibilidad y seguridad que son prioritarios”, explica Carlos Sánchez.

En este sentido, el edil de Aperturas afirma que también es importante que en la documentación requerida para la obtención de la licencia se cuente con un proyecto de seguridad, de ignifugación para evitar posibles incendios, del estado de la red eléctrica y que los baños cuenten con las medidas que marca normativa, entre otras cosas.

Cambios

Para H.M., el arquitecto consultado, ha habido un cambio notorio con respecto a los criterios que se aplican desde el departamento de aperturas del consistorio. “Los anteriores técnicos tenían unos criterios más flexibles con la normativa vigente, pero hace aproximadamente un año que se jubilaron y ahora la exigencia es mucho mayor y los negocios lo resienten. Muchas veces se paran expedientes que están para salir”, sostiene.

Esta afirmación no es compartida por Carlos Sánchez que expresa que “antes había técnicos que eran mayores y se jubilaron y ahora contamos con gente joven, pero no es que ahora exista una sensación de que se tenga que cumplir la normativa a rajatabla, aunque sí pensamos que se debe cumplir, pero intentamos que la interpretación de la misma sea favorable para el ciudadano”.

Problemas comunes
«Para abrir un negocio lo primero es ponerse en contacto con un profesional para asesorar» J.P. (ingeniero)

Para el ingeniero J. P. algunos de los problemas más comunes que se encuentran son, por ejemplo, “gente emprendedora que desea montar un negocio, ha arrendado un local y ha hecho modificaciones internas para adecuarlo a su idea, pero necesita proyectos de técnicos para poder obtener las licencias”. También cuenta experiencias con negocios o fábricas que han funcionado durante años y después de una denuncia “no cumplen con la normativa en vigor, aunque quizá sí con la antigua” y deben realizar cambios en sus instalaciones

“Si una persona quiere abrir un negocio lo primero que tiene que hacer es ponerse en contacto con un profesional para que le asesore. Muchas veces la gente se mete en una nave sin ver su viabilidad técnica o económica y únicamente ve que le dejan un alquiler muy bueno y se mete. Luego va el ingeniero y comprueba que necesita ciertas instalaciones para obtener los permisos y les puede salir por un pico”, asegura J.P., que añade que “por desgracia” esta es una realidad frecuente.

Ruido

La declaración del centro como Zona Acústicamente Saturada (ZAS) está presente en todos los debates locales. Los vecinos que anhelan el descanso se han puesto en pie de guerra contra los locales de ocio. Esta sentencia judicial, que ha sido recurrida por el Ayuntamiento, no establece ya como ZAS al centro, sino que aboga porque se empiecen a realizar los trámites pertinentes para que termine como tal.

“Cuando se hace la denuncia había entre nueve o diez locales y cuando pasas por esa calle ahora ya no hay ese número. Lo que intentamos en este compás de espera con el recurso es cumplir”, afirma Carlos Sánchez. Elche cuenta con una ordenanza completa en este sentido, ya que en pubs y discotecas están obligados a tener limitadores de ruido y, en el momento en el que alguien excede el límite permitido, pasa a la red y queda una huella digital.

El concejal afirma que el consistorio tiene el control del interior de los locales y saben si se ha sobrepasado para tomar medidas, pero confiesa que lo complicado es apaciguar el ruido de fuera, de la calle: “¿Es responsable el local que está a 40 metros? Es algo que tenemos que vencer con educación y con civismo. Intentamos controlar el consumo de alcohol en la calle para evitar esas quejas”.

Nueva ordenanza
La nueva ordenanza del ruido incrementa la protección acústica en el exterior de las zonas residenciales

El pleno del Ayuntamiento aprobó el 26 de febrero, con los votos favorables de PSOE, Compromís y Partido de Elche, y las abstenciones de PP, Ciudadanos e Ilicitanos por Elche, la nueva ordenanza de ruido que entrará en vigor en breve y que, según los especialistas consultados, es más restrictiva que la anterior. Esta ordenanza incrementa el nivel de protección acústica en el exterior de las zonas sanitarias, docentes, culturales y residenciales y se incluyen valores límite en patios interiores y de las manzanas.

Para las actividades que se rigen por la normativa de espectáculos, se aporta una mayor protección con respecto a los ruidos de baja frecuencia y la conexión remota pasa a ser una exigencia para todos los limitadores. “Creo que se dificulta bastante las nuevas aperturas de locales de ocio, porque tienes que cumplir con unos valores de aislamiento que son de baja frecuencia y aislar un forjado de baja frecuencia es complicado, y eso se traduce en dinero”, explica J. P.