Un sueño tras el arcoíris

El ilicitano Manuel Sánchez confía en contar con una oportunidad en el ciclismo profesional tras proclamarse, en apenas un mes, Campeón del Mundo y de España de Mountain Bike para mayores de 30 años

El ilicitano Manuel Sánchez confía en contar con una oportunidad en el ciclismo profesional tras proclamarse, en apenas un mes, Campeón del Mundo y de España de Mountain Bike para mayores de 30 años

- Escrito el 06 Agosto, 2017, 1:00 pm
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Manuel Sánchez nunca olvidará la fecha del 21 de junio, el día en el que tiñó con los colores del arcoíris una vida soldada a una bicicleta. El ciclista ilicitano culminó una brillante carrera deportiva logrando el Campeonato del Mundo de Mountain Bike en la categoría Máster 30 (mayores de 30 años) en Andorra, un hito sin precedentes en el deporte local y que le abre las puertas de nuevos retos, como el soñado paso a la categoría Elite (Profesional), ya que con su edad (33 años) aún podría tener una oportunidad al más alto nivel. De hecho, Carlos Coloma, el último medallista olímpico español de este deporte, alcanzó la gloria con 35 años.

Triple corona
Confía en encontrar un patrocinador para explotar todo su potencial deportivo

Manolín adornó el flamante oro mundial con un nuevo campeonato de España, tercero en su carrera, el pasado 22 de julio en Valencia. Es campeón nacional, autonómico y del mundo, una triple corona que reluce y merece algo más que reconocimiento. “Ojalá el arcoíris me permita entrar en el mundo profesional, aunque sea para poder entrenar media jornada”, confiesa el campeón ilicitano, quien lamenta que de su deporte “solo vivan en España unos pocos elegidos”.

“En otros países de Europa es diferente, hay más cultura para apoyar al ciclismo, aunque espero que los últimos éxitos animen más a los patrocinadores y en especial a los de esta zona”, explica. “Ojalá pueda tomarme esto más en serio para saber hasta dónde puedo llegar”, añade. Y es que el maillot arcoíris debería ser un imán para las marcas como ya lo es para los aficionados. “Es increíble. Desde que lo tengo la gente se hace fotos conmigo. La verdad es que se valora mucho, aunque no sea profesional”, resume el ciclista, que no disimula que estaría encantado de formar parte de la firma ilicitana Mondraker, uno de los referentes internacionales en el mundo de la bicicleta.

Instinto de superación

El ilicitano, ciclista del CC Mundo Bike Gobik, llegó al pequeño país de los Pirineos como campeón de España, título conquistado el pasado curso en Galicia, y se fue de allí como campeón mundial y con la moral por las nubes. Su victoria, la verdad, no ha sorprendido en el universo biker, donde se conoce de sobra el potencial de Manolín, especialmente en las montañas alicantinas, donde suele ofrecer recitales, ya sea en la clásica Trek Christmas Race de San Vicente o en la Costa Blanca Bike Race. El pasado curso ganó 26 de las 28 pruebas disputadas, casi nada. “Es un ciclista muy técnico, excelente escalador, pero sobre todo un extraordinario bajador”, resume el periodista Monserrate Hernández, compañero de aventuras y fatigas del campeón mundial.

El pasado curso ganó 26 de las 28 pruebas disputadas

Títulos y campeones hay muchos, pero pocos éxitos esconden una historia con tanto romanticismo e instinto de superación como la de Manuel, quien prácticamente comenzó a caminar mientras manejaba la bicicleta, siempre con una destreza y a una velocidad sorprendentes. De familia humilde, su trabajo como mecánico en la tienda de bicicletas Mundo Biker de Elche, a la que está agradecido por las facilidades que le conceden, limita sus posibilidades de entrenar, por eso cada competición es un reto enorme para el ilicitano. “A veces tenemos más mérito que los profesionales, porque nosotros no podemos dedicar tanto tiempo para preparar las pruebas, ni recursos, ni medios ni tiempo, ya que tenemos que compatibilizarlo con el trabajo”, explica.

De hecho, Manuel apenas dispone de hora y media entre el medio día y la tarde para entrenar, ducharse y comer. “Resulta estresante”, lamenta. La sierra de Elche, por cercanía con el trabajo, las sendas de el Maigmó o las del Sabinar, en San Vicente del Raspeig, son algunos de los escenarios habituales de sus entrenamientos.

Forjado en el asfalto, el paso a la montaña no fue ningún trauma en su caso, como sí sucede con muchos compañeros de pelotón. “Todo lo contrario. Siempre tuve mucha técnica y se me dio mejor que la carretera”, señala Manuel, quien se siente especialmente seguro en los descensos. “Nunca he tenido un accidente. ¿El secreto? Tener mucha técnica e ir seguro”, apostilla.

Embajador

El maillot arcoíris de Manuel ha significado un golpe de orgullo para los miles de ciclistas aficionados de Elche y de toda la provincia, que sienten como propio el éxito de uno de los suyos. “En este mundo nos conocemos casi todos y a veces tiene más repercusión ganar carreras populares que otras nacionales o autonómicas. Pero un Mundial es diferente y se ha valorado mucho”, confiesa el ilicitano, quien en la actualidad solo cuenta con dos bicicletas: una de montaña para competir, gentileza de Mondraker, y otra de carretera.

Desde su recién estrenada atalaya de referente deportivo, Manuel muestra su perfil más solidario y comprometido para recordar el pésimo año que está sufriendo el ciclismo por culpa de los accidentes. Demanda una mayor colaboración y concienciación por parte de ciclistas y conductores. “Admito que hay semanas que ya no toco el asfalto por miedo. Ya no es una cosa que nos quede lejos porque casi todos conocemos a alguien que ha sufrido algún atropello”, lamenta el ilicitano, quien espera alcanzar sus sueños al otro lado del arcoíris.