Una Festa con solera medieval

El paso de los siglos ha alterado poco la celebración del Misteri, que conserva casi intactas sus raíces, y pese a que se ha modernizado la Nit de l’Albà sigue fiel a su esencia de luz y truenos

El paso de los siglos ha alterado poco la celebración del Misteri, que conserva casi intactas sus raíces, y pese a que se ha modernizado la Nit de l’Albà sigue fiel a su esencia de luz y truenos

- Escrito el 06 agosto, 2017, 9:00 am
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Las fiestas de Elche son uno de los momentos del año más esperados por los ilicitanos. Desde bien pequeños, eventos como la Nit de l’Albà o el Misteri se graban a fuego en el espíritu de sus gentes que aguardan con ahínco el momento del verano en el que poder encender unos cuantos petardos, contemplar cómo se ilumina la noche ilicitana, deleitarse con las angelicales voces de los cantores o hacer la caminata de La Roà con su obligada parada para comer unos buenos churros con chocolate en el Paseo de la Estación.

Esencia latente

La ciudad de Elche está en una constante expansión. Sus habitantes se multiplican, su industria, pese a que ha sido magullada por la crisis, intenta reflotar y cada vez son más las culturas que se integran dentro del municipio. Con todo ello, resulta complicado pensar que una fiesta, la Festa, se haya conservado casi intacta desde la Edad Media hasta nuestros tiempos. Ha sufrido modificaciones -por supuesto- y ha estado a punto de desaparecer en varias ocasiones -algo normal- pero su esencia sigue latente y continúa siendo el pegamento que une a la sociedad ilicitana en un marco común de festividad.

La Festa consiguió desbancar al Corpus Christi como fiesta municipal en el siglo XVI

Los historiadores no han conseguido ubicar de forma exacta el momento en el que apareció la Festa en la sociedad ilicitana, pero todo hace indicar que se originó en la Baja Edad Media, más concretamente en el último tercio del siglo XVI. Este evento festivo irrumpió con fuerza en la sociedad ilicitana de la época y consiguió desbancar al Corpus Christi como fiesta municipal. Desde sus comienzos, y pese al paso del tiempo, las fiestas de agosto se han mantenido muy parecidas a las que se viven ahora, aunque como es lógico ha sufrido modificaciones.

El 13 de agosto, La Nit de l’Albà era el pistoletazo de salida en la media noche de la víspera de la festividad de la Mare de Déu. Al día siguiente, se representaba en la basílica la primera jornada del Misteri y a la media noche llegaba una especie de procesión bautizada como La Roà. En la mañana del 15, día de la Virgen de la Asunción, se volvía a salir a la calle en procesión para enterrar a la Virgen, mientras que por la tarde tenía lugar la segunda jornada del Misteri. Y de ahí hasta el 22 de agosto se celebraban las Salves de la Mare de Déu.

Evolución

El historiador y director del Museo Municipal de La Festa d’Elx, Joan Castaño, considera que el cambio “más importante” en las fiestas de agosto comienza a producirse “a partir de los años 70”, coincidiendo con la transición democrática. “Las fiestas tradicionalmente siempre habían girado alrededor del Misteri, entre el 13 de agosto y el 22, que es cuando acaba la Octava (de las Salves) y a finales de los 70 ya se empiezan a incorporar las festividades de las barriadas, que de alguna manera se integran en esos días. Se hacen ofrendas de flores, barracas, etc. A partir de los años 79 u 80 aparecen los Moros y Cristianos, los Pobladores de Elche… Son varios núcleos festivos distintos”, explica este erudito de la fiesta ilicitana, que remarca que, aunque la fiesta más importante sigue siendo el Misteri, “se ha diluido la visión tradicional que se tenía”.

El incremento de población en los 70 supuso cambios sustanciales en las fiestas

Con el paso de los años la población ilicitana ha experimentado un más que notable cambio sustancial en su densidad. En la baja Edad Media, que es cuando se cree que se inició el Misteri y las fiestas de agosto, se calcula que la población rondaba los 5.000 o 6.000 habitantes; ya a principios del siglo XX se pasó a los 20.000 o 30.000, hasta que en los años 70 y 80 del pasado siglo llegó el gran ‘boom’. Inmigrantes, llegados de toda España, veían en la ciudad ilicitana y en su industria del calzado una buena oportunidad para ganarse una vida mejor, de tal forma que las cotas poblaciones llegaron hasta rondar los 200.000.

“Las fiestas es donde más surgen los elementos significativos de la comunidad. También es el momento en el que las personas que trabajan fuera vienen a Elche a ver a la familia, y todos esos núcleos que llegaron de otras regiones participaron en ellas y aportaron su propia visión, como ha ocurrido con la Casa de Andalucía. Y para que todas esas personas pudieran participar de unas fiestas que fueran divertidas para todo el mundo era necesario esas fiestas como Moros y Cristianos o Pobladores”, argumenta Castaño.

Misteri

El Misteri d’Elx, designado en 2001 como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad por parte de la Unesco, es un drama litúrgico dividido en dos partes, representadas los días 14 y 15 de agosto, en los que se recrea la Dormición, Asunción y Coronación de la Virgen María. En su primer acto, llamado La Vespra, se escenifican los últimos momentos de la vida de la Mare de Déu, el anuncio de su muerte por parte del ángel y su subida al cielo; mientras que en la segunda representación se muestra la lucha entre los apóstoles y los judíos para evitar su sepelio, la conversión y bautizo de los mismos, el entierro de la Virgen, l’Assumpció al cielo en l’Araceli… Y la representación finaliza con la coronación como Mare de Déu, reina de la creación, por la Trinitat, en presencia de todo el pueblo ilicitano.

No hay fechas exactas en las que se detalle cuándo fue la primera representación del Misteri d’Elx, pero sí se ha podido precisar, en cierto modo, cuándo pudo comenzar a realizarse, mediante estudios de la música y de la letra con la que está compuesta esta obra sacra así como con otras representaciones que se hacían de las cuales sí hay documentos. Por ello, los expertos consideran que la obra data del último tercio del siglo XV, alrededor de 1470. Los historiadores confirman que el primer documento que hace referencia a una “grandísima fiesta y solemnidad que todos los años se hace en las fiestas de la Asunción” en Elche data de 1523, y a partir de ahí sí que se encuentran numerosos escritos realizados por la Cofradía de la Asunción, que era una agrupación que se encargaba de su organización y de la administración de los fondos destinados a ella.

Cambios

El Misteri era el eje sobre el que rotaban las fiestas de agosto y se ha conservado prácticamente intacto a lo largo de los siglos. Pese a que las representaciones de teatro medieval eran muy comunes en festividades como Navidad, Semana Santa y Pascua en la Corona de Aragón, también lo eran durante la Asunción, ya que en otros lugares de la geografía como Valencia se desarrollaba un Misterio muy parecido al de Elche. “En todo el Mediterráneo hay noticias sobre representaciones de este tipo. En Elche lo que parece, por lo que se desprende de la documentación, es que la imagen de la Virgen de la Asunción que se utilizaba para la representación, que en principio se veneraba en la ermita de San Sebastián, poco a poco va ganando devoción en la ciudad hasta convertirse en su patrona. Y cuando la Cofradía ya no puede hacerse cargo del Misteri es el Ayuntamiento quién lo sufraga, porque atraía bastante gente de fuera, e incluso decide destinar el gran dinero que iba para el Corpus a la Festa, por lo que se convierte en la fiesta principal de la ciudad. En otras ciudades, como Valencia, la imagen que se utilizaba fue desbancada por la imagen de la Virgen de los Desamparados, lo cual ya no es la patrona de la ciudad, es otra”, asevera el historiador Joan Castaño.

En 1760 el arquitecto Marc Evangelio trasladó la tramoya aérea del Misteri a la cúpula

Aunque pocas, el Misteri sí ha sufrido variaciones en tiempo, personal y espacios. Comenzó a desarrollarse en la iglesia barroca predecesora de Santa María, que se conoce que era de carácter renacentista y con una tramoya parecida, pero a la que le faltaba la gran cúpula de Santa María, por lo que se montaba en la bóveda. Una vez construida la basílica de Santa María se representaba en la nave, hasta que en 1760 el arquitecto Marc Evangelio decidió trasladar la tramoya aérea a la cúpula. Con este cambio el Misteri ganó espacio escénico y espectacularidad. Otro tipo de cambio fue relacionado con el personal, ya que en sus comienzos la obra era realizada por sacerdotes, pero a principios del siglo XIX no había suficientes para representarla así que se decidió apostar por cantores aficionados de Elche para que se hicieran cargo; este hecho acercó todavía más la Festa al pueblo ilicitano, ya que podían participar de una forma más intensa en su desarrollo.

También hubo un cambio en los tiempos, no en su representación, sino en sus ensayos generales, que pasó de realizarse solo el 13 a otros dos más (el 11 y el 12) a petición del Patronato del Misteri d’Elx en 1948. En el año 1924, y con la finalidad de devolver al Misteri la majestuosidad que se había perdido durante el siglo XIX, la Junta Protectora de la Festa decidió hacer una revisión del drama de modo que se mandó restaurar la partitura, cosa que realizó el músico alicantino Òscar Esplà, que repuso una escena suprimida en el siglo XVIII, la Joïa, y se depuraron algunos detalles escénicos.

En peligro

Que una obra de teatro haya sobrevivido desde la Edad Media hasta hoy es prácticamente un milagro, pero no por ello el Misteri no ha estado en peligro de desaparición durante varias ocasiones a lo largo de la historia. Sus hermanas, representaciones del mismo tipo desarrolladas en otros puntos, sí vieron la luz al final del túnel y cayeron en el olvido, pero gracias al tesón de los locales y de las personas implicadas siempre se ha buscado la fórmula para que el corazón de esta obra sacra siga latiendo fuerte cada año. El Concilio de Trento fue la principal causa por la que desaparecieron la gran mayoría de obras, puesto que prohibía este tipo de representaciones en el interior de las iglesias, pero la actuación del Consell ilicitano consiguió un rescripto pontificio de Urbano VIII en 1632.

“Con la desamortización, que fue la época de la industrialización, la sociedad veía estas cosas como anticuadas, pero sin embargo da un giro y vincula más la cuestión popular. Otro momento delicado fue en la época de la República, porque el sustento que le daba el Ayuntamiento decide no hacerlo por cuestiones religiosas y es entonces el Estado quién lo protege”, asegura Castaño. En la Postguerra el Misteri quedó aparcado durante tres años, del 39 al 41, porque Santa María estaba restaurándose, y en esa época el régimen franquista intenta “potenciarlo” ofreciéndolo como un logro suyo el haber recuperado una festividad religiosa: “Autoridades a nivel nacional como Eugeni d’Ors tienen un papel importante dentro de esa recuperación”.

Mujeres

Una de las cuestiones que surgen de forma regular en torno al Misteri es por qué no hay mujeres. Su origen litúrgico hizo que los sacerdotes fueran quienes pusieran en marcha este tipo de representaciones y para hacer los papeles femeninos había dos alternativas: o bien que fueran los propios sacerdotes vestidos de mujer o bien se buscaban niños del entorno eclesiástico como monaguillos, cuya voz se parecía. “En el Cant de la Sibil·la (en Mallorca) también era un niño el que cantaba en lugar de una mujer, pero finalmente se han incorporado mujeres y lo cantan niñas. ¿Pasará lo mismo en el Misteri? No creo que haya una demanda social tan grande para cambiarlo y hay que pensar que ese detalle nos une directamente con la Edad Media. Habría que hacer un estudio global de la situación, porque habría que adaptar la música y la parte estética, ya que el timbre de voz de una niña o mujer es distinto”, dice Castaño, autor del libro Les Festes d’Elx des de la història.

Nit de l’Albà
La Nit de l’Albà comenzó con cañonazos y fuegos en las murallas y luces en las ventanas

Las primeras referencias que se encuentra de la Nit de l’Albà datan del siglo XVI y tenía poco que ver con lo que se ve hoy en día la noche del 13 de agosto, pero la esencia sigue siendo la misma, un espectáculo de luz y truenos. Se celebraba los días 13 y 14 como preámbulo de la Festa para alejar los malos augurios, y por ello se disparaban cañonazos y disparos y se encendían fuegos y luces en las murallas de la ciudad y en las ventanas de las casas. Tiempo después la celebración pasó a desarrollarse sólo en un día y, ya en el siglo XVIII, aparecieron los primeros castillos de fuegos artificiales. Según detalla Castaño, en el siglo XIX aparecen referencias al lanzamiento de una gran palmera de fuegos artificiales a las 12 de la noche desde la torre del Ayuntamiento.

En la II República el Ayuntamiento decidió no sufragar las fiestas religiosas y se relegó esta tarea a una comisión formada por empresarios representativos del comercio y la industria local. Fue a partir de 1934 cuando se pusieron en marcha varias iniciativas que tenían como objetivo dotar de espectacularidad a este acto. Concursos de palmeras, involucrar a entidades y particulares para que lanzaran palmeras y organizar el cohete ofrenda. Esta celebración es la que ha ido perdurando hasta nuestros días, puesto que a las 10 de la noche los ilicitanos suben a las terrazas para empezar a disparar cohetes y lanzar petardos, a las 11 las palmeras comienzan a dar color a la noche local, a las 11:30 llega el cohete ofrenda y a las 12 la palmera imperial, botada desde el campanar de Santa María. Y después del espectáculo llega el turno de la sandía, la fruta estrella esa noche.

Si bien es cierto que los últimos tiempos la crisis económica se ha notado, la Nit de l’Albà sigue siendo mágica. Lejos del esplendor vivido en la época dorada de la industria del calzado local, en la que los empresarios aportaban dinero para pagar palmeras, esta celebración mantiene un fuerte el espíritu festivo. El Ayuntamiento prepara desde las 11:30 un espectáculo de luces y truenos repartidos desde diferentes puntos de la ciudad, pero las disposiciones legales que persiguen la seguridad, unido a la crisis económica, hace que los castillos y palmeras de los particulares y las empresas no sean tan comunes. Una innovación de los últimos tiempos ha sido la de añadir una grabación del Gloria Patri, último canto del Misteri, una vez se ha lanzado la palmera de la Mare de Déu.

Trágico suceso
El fallecimiento del pirotécnico Vicente Albarranch fue un capítulo negro e histórico

Uno de los sucesos más trágicos ocurridos durante la celebración de la Nit de l’Albà tuvo lugar en 2012 y finalizó con el fallecimiento del pirotécnico encargado de lanzar la Palmera de la Virgen, Vicente Albarranch. Diez minutos antes de lo previsto los ilicitanos quedaron atónitos al ver que la palmera, destinada a poner punto y final a la celebración, brotaba a medio gas desde el campanar de Santa María cogiendo poca altura y cayendo directamente sobre la gente que más cerca estaba. Cuando los pirotécnicos se disponían a retirar la lona protectora que cubría el material pirotécnico una caña perdida cayó encendiendo antes de tiempo la palmera, que al salir chocó contra la tela que todavía no se había retirado provocando veinte heridos.

Albarranch, con quemaduras en más del 50% de su cuerpo, fue trasladado a la Unidad de Quemados del Hospital de la Fe de Valencia donde luchó durante varios meses por salir adelante. “Es el caso más grave que recuerdo. Sí que hay noticias que se quemó en el siglo XIX una pirotécnica al lado de Santa María, pero no recuerdo accidentes así en la Nit de l’Albà. Quemados hay todos los años, pero fallecimientos no. En el caso de la Festa hay la tradición de que la Virgen protege a quienes participan y pese a que la historia sí dice que a ha habido conatos de accidente, como caídas de personas en la tramoya, nunca ha habido constancia de fallecimientos”, detalla el director del Museo de la Festa.

Actos perdidos
La procesión Roà solía hacerse con los pies descalzos o de rodillas para hacer promesas

El paso del tiempo, y el cambio en la sociedad, ha provocado que algunos actos festivos que tenían lugar durante las fiestas se fueran dejando en el olvido hasta desaparecer. Antiguamente, era frecuente que durante la precisión de la Roà se hicieran promesas en momentos de enfermedad o pesar y, para que tuviera un mayor efecto, se podían ver a personas haciendo el camino descalzas o de rodillas con la característica vela encendida que se termina depositando al final del trayecto.

En estas fiestas de agosto también era característico realizar corridas de toros en el antiguo cuartel, a la que asistían autoridades locales y de fuera de la ciudad, así como soltar globos la noche de la Nit de l’Albà. Estos globos estaban formados por una especie de bolsa de papel, a la que se ponía una pequeña vela en la parte de abajo y la combustión hacía el resto. Esta práctica terminó por prohibirse por los incendios que ocasionaban, aunque todavía hoy se puede ver alguno.

La Octava

“Un acto que se ha ido diluyendo es la Octava -la Salve-, que va del 16 al 22 cuando la imagen de la Virgen está expuesta en Santa María. Quizá esa Octava sí ha perdido protagonismo y se nota en el programa de fiestas. Hasta los 70 las fiestas de Elche empezaban el 11 o 12 de agosto y terminaban el 22. En esa última época solían haber festivales de teatro y de actividades más culturales y recreativas que acompañaban a la Octava”, comenta Joan Castaño. En este sentido, el historiador ilicitano argumenta que a partir de los 70 se cambia ese ciclo, influido por las vacaciones de la industria, y ahora las fiestas “empiezan antes, el 7 o el 8, y acaban el 15. La Octava queda fuera de esa celebración, pero forma parte de la Festa”.

Durante ese periodo, la imagen de la Mare de Déu queda expuesta en el cadafal de Santa María en una cama donada por Gabriel Ponce de León, Duque de Aveiro (Portugal) y marqués de Elche en 1747. Está fabricada en madera de ébano, con una ornamentación con elementos de bronce y plata. Desde hace más de 70 años, la familia del ebanista ilicitano Matías Boix, Maciano, se encarga del montaje y desmontaje del cadafal de la Octava y del llit de la Mare de Déu. Debido a la insistencia de Maciano el cadafal fue restaurado por completo en los 90 y las piezas metálicas deterioradas fueron devueltas a su esplendor.

Moros y Cristianos
En 1977 se recuperaron los Moros y Cristianos, desaparecidos a finales del siglo XIX

Como en el resto del territorio de la Comunidad Valenciana, los Moros y Cristianos estaban presentes en la ciudad de Elche, aunque en distintas fechas a las que se viven en la actualidad. Existen referencias de esta fiesta en el siglo XVIII, pero quedaron en el olvido a finales del siglo XIX hasta que en 1977 se recuperaron. En un principio, los Moros y Cristianos coincidían en la época de la Venida de la Virgen, también se llegaron a celebrar en octubre, pero finalmente se trasladaron a agosto en honor a la patrona de la asociación, la Mare de Déu de l’Assumpció. “Cuando se crean de nuevo tienen una nueva estructura y otra forma de ser. Son un núcleo festivo centrado más en las personas que participan en las comparsas, aunque con los desfiles ofrecen a toda la ciudad un ambiente festivo que es muy característico de toda la Comunidad Valenciana. Representan una parte de la identidad valenciana”, expone Castaño.

Los Pobladores de Elche fue otra fiesta que se recuperó, en ella se representan las diferentes culturas que poblaron de la ciudad de Elche en la antigüedad (iberos, griegos, fenicios, cartagineses, romanos, barbaros, bizantinos, sirios y aragoneses) y sus primeras referencias datan del siglo XIX.