Entrenador de mentes

Joaquín Valentí, coach deportivo, ayuda a jugadores y entrenadores de varios clubes a liberar miedos y conflictos y les inculca valores

- Escrito el 05 octubre, 2018, 1:00 pm
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Miles de niños juegan cada fin de semana al fútbol y solo unos pocos elegidos verán cumplido su sueño de alcanzar el mundo del deporte profesional. La presión a la que son sometidos, tanto interna como externa, hace que en muchas ocasiones se olvide el aspecto lúdico y se cargue de excesiva presión a unos niños que, en la inmensa mayoría de los casos, solo desean divertirse.

Para evitar episodios de frustración y desencanto, los clubes recurren cada vez en mayor medida a la figura del coach deportivo, un experto en potenciar la motivación de los niños y de su entorno o de reconducir su ansiedad, angustia o temor. Uno de los más relevantes en el panorama provincial, es Joaquín Valentí, quien actualmente colabora con la cantera de varios equipos.

Crecimiento personal

«Los entrenadores se encargar de cuidar la técnica y la táctica, los preparadores físicos del cuerpo y yo de la mente, que es lo más importante para la vida» J. Valentí

Atlético Algorfa, Sporting Guardamar, la academia Acadef e incluso canteras de algún equipo de Primera, como la del Getafe, entre otros clubes y entidades, se han entregado a la experiencia de Valentí, un apasionado al fútbol que decidió colgar las botas y la pizarra -cuenta con el título de entrenador y ejerció durante algunos años- para ayudar desde dentro al crecimiento personal de los jóvenes deportistas.

“Los entrenadores se encargar de cuidar la técnica y la táctica, los preparadores físicos del cuerpo y yo de la mente, que es lo más importante para la vida”, destaca Joaquín, de 41 años de edad, quien abandonó su trabajo hace unos años para volcarse en el coaching deportivo.

“Siempre me gustó el mundo del deporte, por eso dejé mi trabajo y me dediqué a formarme como coach y mentor. Mi objetivo es ayudar, principalmente desde los clubes, a la educación deportiva de los niños y también ayudarles a gestionar su entorno”, explica Joaquín Valentí, natural de Guardamar.

Hablando a los padres

Afirma que su misión es más “preventiva” que “curar” los problemas, y admite que uno de los principales focos de conflicto en el fútbol base está en los propios “padres”, quienes vuelcan demasiadas esperanzas o frustraciones en sus hijos.

“De hecho, algunas de las ponencias que doy en los clubes están destinadas exclusivamente a ellos. Hay actitudes que no ayudan al niño y a veces se nos olvida que en un deporte de equipo siempre hay que mirar por el bien común”, explica Valentí. “El triángulo en el que baso mi trabajo está formado por los padres, los entrenadores y los jugadores”, resume.

Cuidando las relaciones

«Los padres someten a demasiada presión a sus hijos y la mayoría de los niños solo desea jugar para divertirse» J. Valentí

El tema de los padres es especialmente áspero para Valentín, quien entiende que la educación y los valores del niño deportista “comienzan desde casa”. “Yo digo siempre a los padres que no soy quién para decirle cómo educar a su hijo. Cuando un chaval a veces me pide ayuda suele ser por la presión que le ejercen sus padres o el entrenador”, relata Valentí.

También rompe el tópico de que todos los jóvenes futbolistas desean ser estrellas mediáticas en el futuro. “Yo hago test a los chicos y la mayoría solo desea divertirse, pasar el rato con sus amigos y hacer deporte. Llegar a Primera no es su objetivo y eso es algo que los padres deben conocer y tener en cuenta”, asegura el coach. “Muchos padres creen que su hijo es el nuevo Messi y que los compañeros del equipo no están a la altura, y eso es algo que afecta a la relación entre los niños, entre los padres y al equipo”, denuncia.

Presión en el vestuario

Pero no solo en casa los niños soportan la presión. También en el vestuario ya son muchos los entrenadores formativos que enfocan más a los resultados que a educar o enseñar.

“También tengo ponencias exclusivas para los entrenadores, ya que no se les forma sobre la educación deportiva. Ellos, que son jóvenes y también se equivocan, son los mejores transmisores posibles de los valores deportivos”, señala Valentí, quien destaca que hoy en día el técnico tiene que estar muy formado “porque los chicos cada vez tienen más información”. “Ahora lo que dice el entrenador ya no va a misa porque sí; ahora hay que razonarlo y justificarlo ante niños muy preparados”, añade.

En este sentido, rompe una lanza en favor de los jóvenes entrenadores de la cantera que, a cambio de una mínima cantidad de dinero, hacen de técnico, pero también “de padre, confesor y consejero”. “Ellos, como los chicos, también necesitan la ayuda y que se les oriente”, apostilla.

Cuanto antes mejor

«Mi misión es enseñarles el poder de palabras como unión, compromiso, solidaridad y confianza» J. Valentí

Los clubes cada vez son más receptivos a incorporar la figura de un coach deportivo en su organigrama de trabajo, aunque aún hay quien prefiere, según explica Valentí, “gastarse el dinero en camisetas de marca antes que en alguien que pueda orientar a los niños y sus padres”.

Lo ideal para el coach es comenzar su trabajo “desde los más pequeños de la cantera”, ya que recuerda que “cuando más grande es el árbol más cuesta de enderezar”. “A veces me han llamado por un problema en el equipo juvenil, y yo siempre pienso que si hubiera podido trabajar con ellos cuando eran más pequeños estas cosas no pasarían”, razona.

Otra de las palabras fetiche en el mundo del mentor deportivo es la de los “valores”. “Se habla mucho de ellos, pero hay gran cantidad de niños que hacen deporte que no saben de qué estamos hablando. Mi misión es enseñarles el poder de palabras como unión, compromiso, solidaridad y confianza. Palabras que, además, cobran sentido en un juego de equipo y que son fundamentales para la vida”, explica Joaquín Valentí.

Los porteros son especiales

«Los porteros precisan un trabajo mental específico» J. Valentí

Si cada jugador es un mundo, todo se complica mucho más en el caso de los porteros, quienes suelen soportar desde muy temprana edad una responsabilidad sobre sus espaldas para la que no siempre están preparados. Valentí trabaja para varias escuelas de porteros, una de ellas la de Chema Giménez, ex guardameta de Hércules, Alicante y Xerez Deportivo, y admite que supone un desafío apasionante poder liberar a los chicos y su entorno de sus angustias y complejos.

“Los porteros son especiales y necesitan un trabajo mental específico. Hay que ayudarles a mantener la concentración, a comunicarse y a gestionar las emociones”, señala Valentí, quien añade que los porteros, habitualmente, disputan “un partido diferente al del resto del equipo”.

“El portero se va triste a casa si ha cometido un fallo, aunque su equipo haya ganado. Se sienten señalados siempre en la derrota y a veces desde el mismo equipo o por su propio entorno. No se empatiza con ellos”, reflexiona Valentí. Las sombras del portero llegan en multitud de ocasiones a los propios padres, que sufren de forma exagerada por su hijo y se sienten juzgados por el entorno del equipo.

La mente es lo más importante

De hecho, Valentí también ha realizado conferencias destinadas a los padres de los porteros para ayudarles a soportar esta situación y a darle naturalidad para no cargar más la mochila de su hijo. “Una vez me llamó una familia para solucionar el problema con su hijo, porque lo pasaba fatal y acababa dándole patadas a los postes.

Al final tuvimos que trabajar con el padre, la madre y el niño para solucionar el problema”, rememora el coach, quien además de prestar sus servicios a entidades también ayuda a deportistas individuales. “Asociamos el deporte con el cuerpo, pero la mente es lo más importante y es la que lo maneja todo y puede romper cualquier barrera”, sentencia Valentí.