La mala señalización es la principal causa ‘no humana’ de accidentes de tráfico

El 42% de los conductores valencianos ha puesto en peligro su integridad por encontrarse con señales confusas o ausentes

- Escrito el 04 septiembre, 2018, 9:00 pm
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En 2017 se produjeron 1.013 muertes por accidentes en las carreteras de España. Se trata de la cuarta causa que más fallecimientos provoca entre los españoles, sin contar las enfermedades y muertes naturales. Solo es superada por los suicidios, las caídas accidentales y los ahogamientos.

Alicante es la cuarta provincia de España que sufre más accidentes de tráfico mortales

Alicante fue la cuarta provincia que más víctimas mortales sufrió el pasado año, por detrás de Barcelona, Madrid y Valencia, según datos proporcionados por la Dirección General de Tráfico (DGT).

Fallos humanos y viales

Las principales causas suelen ser errores de conducción, tales como salirse de la carretera por un despiste, colisionar con un vehículo por invadir otro carril o efectuar un adelantamiento antirreglamentario.

De hecho, un informe realizado por el Observatorio Nacional de Seguridad Viral de la DGT dictamina que la mitad de los conductores fallecidos en 2017 llevaba una velocidad inadecuada, el 42% habían ingerido dosis excesivas de alcohol o drogas y en más del 20% de los casos se pudo averiguar que habían conducido durante más horas de las legalmente permitidas.

Aún así, en muchas ocasiones los conductores también son víctimas de una señalización deficiente, el mal estado de las carreteras o la escasa iluminación existente. Aunque casi todos los accidentes implican un fallo humano, éstos se pueden magnificar si las condiciones viarias juegan en nuestra contra.

Problemas en la Comunidad Valenciana
La principal queja de los conductores de la Comunidad Valenciana es que las señales no están situadas con la antelación suficiente

Recientemente la compañía energética petrolera BP España y el Real Automóvil Club de España (RACE) realizaron un estudio conjunto para abordar aquellas causas externas al vehículo que provocan más accidentes.

Dicho informe llegó a la muy preocupante conclusión de que un 42% de los conductores valencianos ha puesto alguna vez en peligro su integridad física o la de otros conductores a razón de la mala señalización de las carreteras.

“Es un porcentaje algo superior a la media nacional” nos indica Ruth Hurtado, responsable de Seguridad Vial Corporativa en BP España. Según explica a este periódico, la principal queja de los conductores valencianos es que las señales muchas veces no están ubicadas con la antelación suficiente.

Por otro lado, también abundan las protestas sobre el escaso tamaño de algunas señales tan pequeñas que cuesta distinguirlas, así como por su emplazamiento en un sitio que no ofrece suficiente visibilidad.

Carreteras secundarias
Las señales pintadas o vandalizadas pueden ser difíciles de distinguir para los conductores

El peligro se acentúa en las carreteras secundarias, es decir las autonómicas, comarcales o locales. Así nos los confirma Fernando Minaya, asesor especializado en la Fundación Española para la Seguridad Vial (FESVIAL). “Las pequeñas administraciones suelen tener menos fondos para mantener sus vías en buen estado, y nos podemos encontrar por aquí casi cualquier cosa”.

Así mismo estas carreteras suelen estar menos vigiladas y por tanto son más accesibles a actos vandálicos. Las señales pintadas suponen, tal y como indica Minaya, uno de los principales peligros para los conductores. Especialmente por la noche, cuando distinguir una señal que ha sido oscurecida por spray de pintura puede volverse casi imposible.

Vías urbanas
«No entendemos que cada municipio tenga libertad para hacer las señales urbanas como quiera. Esto provoca mucha confusión» F. Minaya (FESVIAL)

Pero nos equivocaremos sin pensamos que éstos problemas son exclusivos de las carreteras. Los especialistas también nos avisan que las señalizaciones urbanas pueden jugarnos malas pasadas.

“Nosotros llevamos años luchando y pidiendo que el Ministerio de Fomento haga una reglamentación común para las señales urbanas. Porque hasta ahora cada ayuntamiento tiene potestad para hacerlas como quiere. Esto es un cajón desastre, pues muchas veces no están nada claras para los que somos de fuera”, nos comenta Fernando Minaya de FESVIAL.

Según datos de la UGT, el 23% de los accidentes mortales ocurridos en España en 2017 tuvieron lugar en vías urbanas.

Señales incomprensibles

Además, nuestra comunidad autonómica tiene otra particularidad que a veces también juega en contra de la seguridad vial: el bilingüismo. “Si ya puede resultar una complicación entender el valenciano, catalán, gallego o vasco para los conductores españoles que son de otras regiones, más aún para los numerosos extranjeros que vienen cada verano a nuestras tierras” comenta Minaya.

El experto de FESVIAL nos pone un ejemplo gráfico. “Un extranjero puede querer conducir hasta Alicante y escribirlo en su GPS,  pero si luego se encuentra una señal en la que solo lee ‘Alacant’, pues se pensará que se ha perdido. Así estará más tiempo deambulando sin rumbo por la carretera. Esto es un peligro añadido, sin duda”. Por ello los especialistas piden carteles en ambas lenguas oficiales.

De hecho, según nos indica Ruth Hurtado, hasta un 31% de los conductores valencianos afirma que ha tenido problemas con señales difíciles de entender. Por si fuera poco preocupante, casi un tercio también afirma que no se las creen, e incluso hasta el 22% admite que no conoce el significado de todas las señales de tráfico.

Puntos negros

En la provincia de Alicante encontramos varios puntos que son objeto de muchos conflictos y quejas por parte de los usuarios. Por ejemplo, los alrededores y accesos a Torrevieja hace años que llevan de cabeza a ciudadanos y turistas, especialmente por las rotondas y los cruces mal señalizados, calzadas en estado cuestionable o zonas sin buena iluminación.

El tramo de la nacional 332 que conecta Torrevieja con Santa Pola, pasando por Guardamar del Segura, también suele ser uno de los que provoca más protestas de mala señalización, problemas de adelantamiento o mal asfaltado. Un recorrido que, además, soporta gran tráfico y frecuentes atascos en verano.

Los vecinos de El Altet o la zona de Gran Alacant igualmente llevan años peleando por mejorar la carretera del Cabo de Santa Pola, donde existen cruces que han causado diversos accidentes mortales.

Otro punto álgido lo encontramos en Redován. Se trata de un cruce ubicado en la entrada del pueblo que incluso ha llegado al Congreso. La pasada primavera se aprobó una Proposición no de Ley del PP instando a Fomento para la construcción de una rotonda, con el fin de evitar que siga siendo uno de los lugares con más accidentes de la provincia. El proyecto de obras lleva aprobado desde 2016 pero aún no se ha efectuado.

No debemos olvidarnos tampoco de las carreteras de la sierra de Aitana. Pasado el Castell de Guadalest, última parada habitual de los autobuses turísticos, llegamos a una zona muy poco poblada donde las señalizaciones y el mantenimiento a veces brillan por su ausencia. Precisamente estas vías de montaña son las más peligrosas, pues cada vez se vuelven más estrechas y cogen mayores curvas.

Denuncias populares

Por todos estos motivos BP España y el RACE han promocionado diferentes campañas conjuntas para concienciar a la sociedad y alertar a los conductores de todos los peligros ajenos al vehículo. Este verano se ha impulsado el hashtag #AlVolanteLoImportante.

Desde FESVIAL recomiendan que los conductores no cesemos en denunciar todos los espacios de carretera que no estén bien acondicionados. “Las redes sociales son una herramienta muy potente para protestar y hacer fuerza. No debemos dirigir nuestras quejas solo a la DGT, sino sobre todo a las concesionarias que gestionan las carreteras y que son las auténticas encargadas de su mantenimiento” nos informa Fernando Minaya.

Radares
«Es cierto que algunos radares tienen un objetivo recaudador, pero contribuyen a cambiar nuestra cultura de conducir deprisa» E. Hurtado (BP)

Mención aparte merecen los radares de velocidad, habitualmente tan impopulares. Con frecuencia muchos conductores dudan de su utilidad real y critican su ubicación, pues en ocasiones parece que están situados en aquellos lugares donde más pueden contribuir a recaudar multas, y no tanto a evitar accidentes.

Los expertos, no obstante, defienden los radares y remarcan su papel fundamental para reducir accidentes. “Desde hace algunos años la fibra óptica ha permitido colocarlos también en carreteras secundarias, y esto se ha notado positivamente” señala Fernando Minaya.

Por su parte, Ruth Hurtado si reconoce que algunos radares tienen un papel fundamentalmente recaudador, pero señala que en su conjunto están contribuyendo” a la concienciación y el cambio cultural de los conductores en conducir más despacio”.

Aún confiamos en las señales

Aunque es difícil establecer una estadística al respecto, se calcula que sobre el 5-10% de los accidentes que ocurren en España podrían haberse evitado con una mejor señalización de tráfico.

A pesar de su vital importancia, las señales suelen ser lo último en colocarse cuando se construye una nueva carretera, con lo que en ocasiones ocurre que las administraciones o empresas concesionarias no prestan la atención suficiente en ellas, ya sea por las prisas en inaugurar el proyecto o por la escasez de recursos.

Por tanto, a los ciudadanos nos toca estar vigilantes y reclamar nuestros derechos a poder circular con todas las garantías en seguridad vial.

Aún con todo lo mencionado, parece que aún nos fiamos más de las señales de tráfico que de nuestro GPS. Según determina el citado estudio de BP y RACE, el 72% de los valencianos prefieren guiarse por la señalización en carretera que por las indicaciones de su propio navegador.