Pionero sobre dos ruedas

La sociedad ilicitana rinde homenaje este mes de noviembre a Ismael Calatayud, fundador de la Unión Ciclista Ilicitana, con motivo de las bodas de oro de la entidad

- Escrito el 09 noviembre, 2018, 12:00 pm
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Hablar de Ismael Calatayud es hablar del ciclismo en Elche. Fundador de la Unión Ciclista Ilicitana (UCI), Calatayud (Daimiel, 1941) recibirá este mes de noviembre un cálido homenaje por parte de todos los sectores de la sociedad ilicitana, en el que se reconocerá su labor en la promoción del deporte, tanto como corredor, dirigente y mecenas, pero sobre todo por su forma de ser y su enorme generosidad.

No hay mejor forma que honrar a su fundador para conmemorar las bodas de oro del club, una de las entidades deportivas más representativas de la ciudad, si bien actualmente no se encuentra en su mejor etapa.

 

Cambio social

“La sociedad ha cambiado; ahora la gente es más individualista y tiende a juntarse menos”, comenta Calatayud, que presume de haber contado en el club con “más de 400 socios” y de haber organizado “entre 15 y 20 pruebas al año” en los buenos tiempos, allá por la década de los 70.

Ismael recuerda con brillo en los ojos su etapa de corredor en los 60, cuando se quedó a un solo escalón del profesionalismo. “En la vida hay que tener suerte para todo. Las circunstancias no acompañaron, pero creo que podría haber sido un buen corredor profesional. Entrenaba y competía con ellos y no me sentía inferior”, asegura el manchego, afincado en Elche desde el año 1960.

Como corredor Élite, la segunda categoría del ciclismo, venció en 29 carreras, aunque tiene alguna espina clavada que no se olvida, como el día en el que un pinchazo, a pocos kilómetros de meta, le impidió ganar una Vuelta a Murcia que ya saboreaba.

 

Especialidad ´clásica`

La necesidad de echar una mano a sus padres le impidió centrarse exclusivamente en el ciclismo, a pesar de que se le daba bien y se sacaba “unas buenas pesetas” en la temporada de verano. “Por ganar alguna carrera ganaba casi el triple que en todo el mes”, señala Calatayud, cuya especialidad, trasladada al ciclismo de hoy, serían las clásicas.

“Se me daba muy bien subir porque pesaba poco. Y tenía punta de velocidad para ganar en grupos pequeños”, destaca. Por eso, quizás, hoy en día admira por encima de todos a Alejandro Valverde, flamante campeón del Mundo de fondo en carretera. “Es el mejor, lo que hace con 39 años no lo ha hecho nadie”, dice Calatayud, quien recuerda que compartió pelotón, aunque ya como veterano, con el padre del ciclista murciano.

 

José Quesada

La conversación con Ismael es una catarata de anécdotas, de detalles y de nombres propios. Ismael aún recuerda con cariño aquella primera bicicleta de carreras, regalo de sus padres tras haber superado un tifus y cómo descubrió, casi por casualidad, que aquello se le daba bien.

Calatayud fue corredor, organizador de pruebas y seleccionador de las categorías inferiores del ciclismo provincial

También recuerda con nostalgia sus entrenamientos con José Quesada, el mejor ciclista que ha dado Elche, en su opinión, y del que señala que “tenía mucha clase”. “Era más conocido en Francia que en Elche. Recuerdo que cuando subíamos hacia Alcoy, por el Puerto de la Carrasqueta, me pedía que marcara ritmo fuerte y subíamos a mil por hora. Nadie nos podía seguir”, detalla con orgullo.

 

´Boom` ciclista en Elche

Tras colgar la bicicleta, Ismael sintió la necesidad de seguir vinculado al ciclismo desde otro ángulo. Por eso, junto a unos amigos, fundó la Unión Ciclista Ilicitana. “Me daba rabia que cuando iba a correr por toda España los ciclistas me preguntaran por qué no había carreras en Elche. Cualquier pueblo, aunque fuera de 200 habitantes, las tenía, pero aquí no a pesar de ser una ciudad de Primera”, explica.

Calatayud entró a formar parte de la Unión Ciclista Ilicitana como vicepresidente, aunque años más tarde fue elegido presidente, a pesar de que nunca le han gustado los cargos porque lo suyo es “hacer de todo”. “Elche estaba lleno de bicicletas, pero no se veían. Solo se utilizaban para el campo. Pero fue crear el club y brotar la afición. Se produjo un ‘boom’ espectacular”, rememora.

«No sé si fue casualidad, pero cuando fundamos el club se produjo un ‘boom’ espectacular de ciclistas en la ciudad» I. Calatayud

 

Federación Alicantina

Su capacidad de trabajo y su pasión por el ciclismo le llevó a organizar decenas de pruebas, a fundar, junto al mítico Bernardo Ruiz, la Federación Alicantina de Ciclismo, y a ocupar en la Valenciana varios cargos, como el de subdelegado. También fue seleccionador provincial de categorías cadete y juvenil y estuvo tentado por la Federación Española para ocupar un cargo.

Su labor al frente de la entidad permitió a la Unión Ciclista Ilicitana ser uno de los clubes más valorados de la Comunidad Valenciana, lo que se vio reflejado en numerosos galardones de la época, como el de Mejor Labor Social y Mejor Labor Directiva en 1977. También asesoró al Ayuntamiento de Elche en dos ocasiones motivo de la llegada de la Vuelta Ciclista a España y organizó un Campeonato de España de Veteranos.

 

Pidiendo precaución

Calatayud ha patrocinado a equipos juveniles y de veteranos y tuvo una excelente relación personal con el mismísimo Luis Puig, quien llegó a ser presidente de la Unión Ciclista Internacional. “Cualquier cosa que sea ciclismo me atrae”, apunta el manchego, quien, sin embargo, admite que ya apenas se sube a la bicicleta. “Me da miedo ir por la carretera. Ahora hay mucho coche y pasan cosas”, lamenta el fundador de la UCI, quien prefiere hacer ahora ejercicio caminando cada mañana durante decenas de kilómetros.

En este sentido, elogia cualquier campaña que se pueda hacer para concienciar a los conductores y ciclistas de los peligros de la carretera. “Es verdad que hay mucho conductor imprudente, pero también muchos ciclistas que lo son”, explica Calatayud, quien critica a los ciclistas que, por ejemplo, “circulan a 50 por hora por los carriles bici de la ciudad, pasando al lado de personas a las que pueden golpear o tirar”.

 

Doping

Lamenta la mancha que el doping ha dejado sobre el ciclismo profesional y que teme se tardará mucho tiempo en limpiar, si bien admite que no es lacra moderna. “Yo me equivoqué una vez, hace años, porque dije que el doping era algo aislado. Y hay que reconocer que está más generalizado de lo que podíamos pensar”, señala.

“Yo nunca tomé nada, nunca. Pero en mi época sí había gente con pastillas (anfetaminas). Yo les ganaba en los entrenamientos, pero ellos el día de las carreras iban como balas”, denuncia. “Siempre hubo algo de esto, pero creo que ahora todo está mucho más controlado desde lo de Armstrong”, explica.

 

Cicloturismo

Ismael Calatayud cree que pese a todo el ciclismo está viviendo una “edad de oro”, aunque quizás no desde el punto de vista profesional, sino desde el “social”. “La crisis afectó mucho al profesionalismo, desapareciendo varios equipos. Pero donde no hay crisis es en la calle. Cada domingo salen miles y miles de ciclistas domingueros y eso es bueno. Yo aventuré que el futuro de este deporte estaba en el cicloturismo, porque te permite estar en forma y ver paisajes y lugares a los que normalmente no llegas”, reflexiona.

Paralelamente a su pasión por el mundo del pedal, Ismael Calatayud también ha sido un empresario inquieto y emprendedor, fundando varias empresas y negocios, como una ferretería, una empresa de construcción o una fábrica de mármol. Pero siempre mantuvo un ojo puesto en la bicicleta, pasión que también enraizó en su familia, ya que su hijo estuvo a punto de saltar al profesionalismo. “Para mí el ciclismo es el mejor deporte, el más sano y el más bonito”, sentencia Calatayud.